Los ventolines son pequeños y simpáticos espíritus benévolos, genios del aire de las mitologías de Asturias y Cantabria. Poseen un rostro angelical, grandes alas de color verde y ojos blancos como la espuma del mar.

Los ventolines
Como dato anecdótico (aunque importante para algunos folcloristas), os diré que en la Asturias de antaño se conocía como ventolines a los remolinos de aire.
En cuanto a seres míticos, los ventolines son unas pequeños criaturas, a veces consideradas genios del aire, que parecen duendes alados. Físicamente son muy hermosos y están dotados de un rostro angelical. Sus alas son de distintas tonalidades de verde y sus ojos son del color de la espuma del mar. Aquí tenéis la descripción escrita más antigua que existe sobre estos seres:
Los ventolines son más pequeños aún que los nuberos. De día, por lo regular, están en la «región del fuego». De noche flotan en el espacio y a través de los rayos de la luna lógrase a veces distinguirlos.
Los ventolines tienen en su acento una armonía inexplicable: llevan los suspiros de los amantes y aduermen a los niños en sus cunas… Y cuando lejos de nosotros un padre, un hermano o la mujer que amamos, en el lecho del dolor, exhala su posterior suspiro, ellos, murmurando al borde de nuestras ventanas, mienten un triste y prolongado adiós.
Estos seres, a diferencia de los nuberos, son hermosos y todas sus facciones muy proporcionadas. Los ventolines, cuando el alborada de San Juan las xanas danzan en torno a sus madejas, flotando en la atmósfera elevan tiernos y melodiosos cantares, más dulces aún que el aura de la noche al suspirar amorosa entre las flores…
Tomás Cipriano Agüero, en el Álbum de la juventud, de Oviedo, del 23 de octubre de 1853.
Por su lado, Rogelio Jove y Bravo los describe como niños alados diminutos y mofletudos que al agruparse traen la brisa marina. También dice que vuelan con alas de gasa y que son portadores del rocío nocturno.
Costumbres de los ventolines
Los ventolines viven en la costa, en las cuevas de los acantilados, y les gusta sobrevolar las olas y ayudar a las gentes del mar.
Afirma Rogelio Jove y Bravo que les gusta seguir las estelas de los barcos. También dice que hacen sonar su trompa marina mientras se revuelcan entre la espuma de las olas.
También se dice de ellos que mecen a los niños en sus cunas y los adormecen con tiernos susurros y que se encargan de llevar las últimas palabras de los marineros que mueren en el mar hasta sus familias.
La bondad de los ventolines
Son muchas las buenas acciones atribuidas a los ventolines y todas ellas se desarrollan en el entorno de las costas. De esa manera, acostumbran a ayudar a todo tipo de personas que trabajan en la mar.
Se dice que cuando un pescador anciano se cansa subiendo las redes, los ventolines descienden de los cielos de repente y le suben los peces a la barca. También se dice de ellos que protegen a los pescadores de las inclemencias del tiempo.
Cuando un pescador iza la vela y no hace viento, los ventolines soplan lo suficiente para hacer que la embarcación avance. Para invocar la ayuda de estos seres, el marinero debe cantar así:
Ventolines, ventolines,
ventolines de la mar.
Este viejo está cansado
y ya no puede remar.

La controversia: ¿los ventolines son seres míticos o pura invención?
Aurelio de Llano ataca la credibilidad de los ventolines como seres míticos y los acusa de ser la creación de algunos folcloristas y no de la tradición popular, apoyándose en el hecho de que su existencia era casi desconocida a nivel popular. Esta opinión, que es fundada y legítima, es compartida por muchos otros folcloristas, así que, como suelo hacer en estos casos, pondré todos los datos sobre la mesa y que el lector saque su propia conclusión.
Gumersindo Laverde escribió sobre ellos en La ilustración gallega y asturiana en 1879. Más tarde, don Ramón Menéndez Pidal afirmó lo siguiente.
En cuanto a alguno de los otros mitos, confirmo la negación del señor Llano recordando haber oído a mi hermano Juan, amigo que fue de don Gumersindo Laverde, que este le confesó en cierta ocasión haber inventado completamente de su cosecha las noticias relativas a los ventolines y a los espumeros.
Don Ramón Menéndez Pidal, en el prólogo de Del folklore asturiano. Mitos, supersticiones y costumbres, Madrid, 1922.
Este dato podría parecer muy revelador si no fuese porque Tomás Cipriano Agüero escribió sobre los ventolines en 1853, muchos años antes que Gumersindo Laverde, en el número del 23 de octubre de 1853 del Álbum de la Juventud.
Constantino Cabal defiende la legitimidad de los ventolines como seres míticos en su La mitología asturiana: los dioses de la muerte, argumentando que los ventolines han sido descritos con todo detalle en 1853 por Tomás Cipriano Agüero, por lo que no pueden haber sido inventados por Laverde en 1879.
Una reflexión
Tal vez exista una tercera alternativa a que sean criaturas míticas legítimas o bien una invención literaria. Tal vez su casi nula existencia en el folclore signifique que, como muchos otros seres míticos, casi habían desaparecido de él. La gente los estaba olvidando.
Algo que podría ser un argumento a favor de esta tercera posibilidad es el hecho de que Ramón Sordo Sotres ha localizado algún resquicio de saber popular en Pría (Llanes) y Cabuérniga (Cantabria), en el que los ventolines son descritos como pequeñas y traviesas criaturas semihumanas dotadas de grandes alas que acostumbran a… ¡Coserles los ojos a niños y mayores!
Otra reflexión (una muy pequeñita)
Al documentarme para este artículo me encontré con una interesantísima reflexión de Constantino cabal en su libro La mitología asturiana los dioses de la muerte de 1925. Este autor relaciona a los ventolines con los manes, las almas de los muertos. Esto tiene muchísimo más sentido del que parece y da sentido a muchas partes de la leyenda de estos seres.
«Cuando se forma un remolino de polvo, basta hacer la señal de la cruz para que se deshaga…». En nuestra tradición, por consiguiente, el Ventolin significa exactamente lo mismo que en la tradición bretona. De esto debe proceder el dato impreciso y turbio de que vivan de día, «en la región del fuego» . De esto, el que salgan de noche. De esto, el que floten en el espacio. De esto, el que murmuren a nuestra ventana «un triste y prolongado adiós» cuando, lejos de nosotros, un padre, un hermano o la mujer que amamos… exhalan su postrer suspiro… Son las almas del padre, del hermano, de la mujer… que vienen a despedirse en un remolino de aire…!
Constantino Cabal. La mitología asturiana los dioses de la muerte. 1925.
Pero esto es un tema enorme que va a quedar para otro artículo
Y hasta aquí con los ventolines. ¿Quieres conocer a sus compis mitológicos?
Si lo que te interesa es seguir conociendo a las criaturas de la mitología de Asturias y de Cantabria, en este blog puedes conocer a muchos más:
Seres míticos de la mitología de Asturias.
Seres míticos de la mitología de Cantabria.
Y ya está
Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:
Por último, y si quieres ir a por todas:
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En ella explico la realidad con respecto a nuestras mitologías y también describo cada una de ellas de una manera sencilla y amena.

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Fuentes de documentación
- Mitología asturiana, de Alberto Álvarez Peña.
- Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez.
- La mitología asturiana, los dioses de la muerte (Madrid, 1925), de Constantino Cabal.
- Del folklore asturiano. Mitos, supersticiones y costumbres, Madrid, 1922, de Aurelio de Llano.
- El ventolín, artículo en Living Cantabria.

