El Crann Bethadh, también conocido como el Árbol de la vida, es un elemento de extrema importancia en la mitología de las naciones celtas.

Crann Bethadh es un nombre que nos llega desde el irlandés antiguo y que significa «El árbol que alimenta».
Se trata de un árbol gigantesco que separa el cielo de la tierra y cuyas raíces se extienden bajo tierra a lo largo de muchos kilómetros. Los celtas consideraban que este sistema de raíces conectaba nuestro mundo con el mundo de los espíritus (El Otro Lado celta).
El Crann Bethadh es un roble
El Árbol de la Vida de los celtas o Crann Bethadh, es comúnmente representado como un roble, el árbol cuya forma, fuerza y longevidad lo convierten en el más adecuado para comunicar este mundo con el más allá.
Estas comunidades consideraban al roble el árbol más sagrado de todos los que conocían. De hecho, el término celta para roble es daur, de donde proviene la palabra «puerta». Esto parece reforzar la idea de que, para los celtas, estos árboles eran puertas a otros mundos. También existía la siguiente creencia: si una persona se quedaba dormida bajo un roble, era posible que se despertase en el Otro Lado.
También hay quien afirma que el impresionante tamaño y la altura de algunos roble solían atraer rayos, cosa que los celtas percibían como un hecho sobrenatural provocado por los dioses.
El Crann Bethadh y el Yggdrasil
Entre el Yggdrasil de la mitología nórdica y nuestro Crann Bethadh existen claras similitudes, pero también muchas diferencias.
En efecto, el Árbol de la Vida germánico llamado Yggdrasil es un fresno gargantuesco que conecta los nueve mundos de la mitología nórdica a través de sus ramas y de sus raíces. Este árbol está habitado por diversas criaturas míticas muy poderosas y, siempre presente, sirve como eje central a toda su mitología.
El Crann Bethadh también es un árbol de tamaño desproporcionado que se establece como un elemento importantísimo en la mitología celta, pero, en este caso, en su inicio. En efecto, el Árbol de la Vida no está siempre presente, sino que fue el que lo originó todo, como podréis apreciar en el siguiente texto.
COSMOGONÍA SINCRÉTICA (CELTA EUROPEA)
Antes del antes solo había cielo y tierra sin distinción ni separación.
Lo mismo era el cielo que la tierra.
Lo mismo era la tierra que el cielo.
En el cielo se formó el aliento y la humedad.
En la tierra se formaron los llanos de arena y rocas, y las montañas.
En el más lejano de los principios solo había una semilla.
La semilla se introdujo en la materia terrestre.
El aliento y la humedad la cubrieron.
Ahí empezó a germinar.
De sus brotes superiores salieron las primeras ramas empujando al cielo.
De sus brotes inferiores salieron las primeras raíces empujando a la tierra.
Así nació el primer árbol, Crann Bethadh, que fue creciendo y haciendo espacio entre el cielo y la tierra.
Fue la primera vida, el esencial.
En sus ramas aparecieron las aves y los frutos.
De sus frutos salieron más semillas.
De las semillas nacieron más árboles, pero ya ninguno como Crann Bethadh, en cuya cúpula nacieron los espíritus elevados, y en sus raíces los espíritus bajos, pero todos espíritus al fin y al cabo.
De las otras ramas de Crann Bethadh fueron apareciendo los animales, las flores, los hongos, los insectos y, finalmente, las personas.
Las personas lo encontraron todo hecho y dispuesto para ellas.
Eran hombres y mujeres, machos y hembras, que no tardaron en tener descendencia en las ramas de Crann Bethadh, y bajaron a poblar a Dana, la Madre Tierra, que los recibió con los brazos abiertos.
Del aliento y la humedad nacieron las aguas saladas y
las dulces, así como el viento, la lluvia y los truenos. Todo unido y perfecto.
En el cielo se asentaron las estrellas grandes y pequeñas, la luz y la oscuridad, la noche y el día, el sol y la luna.Fuente: Mitología celta, de Javier Tapia.
De esta manera podemos decir, gracias a este precioso texto, que el Crann Bethadh no alberga mundos entre sus ramas, como el Yggdrasil, sino que fue lo que dio origen al mundo.

La importancia de los árboles
Los árboles eran muy especiales para los celtas, que los reverenciaban por considerarlos sagrados. Como hemos dicho, eran considerados portales entre este mundo y el más allá. Los celtas irlandeses creían que los árboles de su bella nación daban cobijo a los espíritus de sus antepasados y que los distintos tipos de árboles poseían diferentes propiedades místicas que proporcionaban ayuda y protección.
Por otro lado, las comunidades celtas de Irlanda, al desbrozar un terreno con la finalidad de crear un asentamiento humano, siempre dejaban un árbol solitario en el centro y lo llamaban Crann Bethadh.
El Crann Bethadh
El árbol erigido como protector de la comunidad solía ser un roble y siempre era un ejemplar especial e imponente. Lo llamaban Crann Bethadh en referencia y homenaje al Árbol de la Vida.
De esa manera, las comunidades célticas se reunían al pie de este árbol, donde deliberaban, compartían historias y tomaban decisiones importantes.
Talar uno de estos árboles se consideraba un delito muy grave y, viniendo de una comunidad enemiga, una ofensa mayúscula. De hecho, en tiempos de guerra, los celtas creían que si talaban el árbol de sus enemigos, estaban asegurando su victoria sobre ellos.
Significado del Árbol Celta de la Vida
El Crann Bethadh es considerado un símbolo de las fuerzas que se unen y entrelazan para crear equilibrio y armonía en el mundo natural. También se lo considera una representación de fuerza, longevidad, protección y sabiduría.
En definitiva, el Árbol de la Vida representa el equilibrio de las fuerzas que hacen posible la vida en la Tierra y la mantienen en un perfecto equilibrio. Las ramas y raíces entrelazadas son un símbolo poderoso de la interconexión entre todos los seres vivos del planeta.

De este modo, el Crann Bethadh simboliza la vida misma, y también el vínculo inquebrantable entre la tierra, el cielo y el mundo de los muertos, que quedan unidos entre sí por este árbol descomunal. El cielo lo toca con las ramas, en la tierra está el tronco, y las raíces del árbol se hunden en el inframundo.
Primero había un flujo lejano que se conectaba con todas las cosas del cielo.
Aquí no había nada más que agua y tierra, mar y playa.
En la tierra y del agua brotó el flujo y nació el árbol, Crann Bethadh.
De Crann Bethadh nacieron las semillas.
De las semillas nacieron las flores.
De las flores nacieron los insectos.
Por los insectos y las flores nacieron las aves.
De las flores y los insectos nació también la yegua blanca y todos los animales.
De todos los animales nacieron los gigantes.
De todos los animales y de todos los gigantes nació el hombre.Fuente: Mitología celta, de Javier Tapia.
Ahora ya conocéis el Crann Bethadh
Como conclusión, decir que el Árbol de la Vida está presente, de una manera u otra, en las mitologías de muchas sociedades antiguas. De hecho, casi todas las religiones (cristianismo, budismo, islam, judaísmo e hinduismo incluidas) tienen su propia versión del Crann Bethadh.
El símbolo del Árbol de la Vida aparece incluso en tallas encontradas en tumbas del antiguo Egipto. Sin embargo, el Árbol de la Vida es una figura muy destacada en la tradición celta y es uno de sus símbolos más poderosos.

Si quieres saber más cosas sobre la cultura celta, puedes hacerlo aquí:
Y eso es todo; me despido.
¡Muchas gracias por leerme!
Ya sabéis. Sentid, vivid…Y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “Crann Bethadh, el Árbol celta de la Vida”
¡Qué preciosidad de artículo!
Me ha encantado como desengranas el significado de este símbolo maravilloso, las creencias ligadas a él y sus similitudes y diferencias en otras mitologías. ¡Apasionante lectura para los que te seguimos! ¡¡Siempre nos dejas curiosidades interesantísimas para recordar!!
¡Muchísimas gracias, amiga mía!
Tienes razón, este artículo me ha quedado muy bonito, muy mágico. Pero es que el tema, tan especial, se prestaba a ello.
¡Un abrazo enorme!