Los enemiguillos recorren las llanuras castellanas en grandes bandadas, dispuestos a realizar mil maldades. Son los duendes más pequeños de nuestras mitologías (¡Son realmente diminutos!) y además pueden volar.

La tradición oral de ambas castillas recoge que ciertos hechiceros, ciertos brujos, conocían poderosos y oscuros sortilegios que podían capturar y dominar a un grupo de estos pequeñísimos duendes. Eso sí, estos relatos de tradición oral aseguraban que los enemiguillos solo podían ser retenidos en un tarro de cristal.
¿Y cómo son estos enemiguillos?
Hay quien los define como «diablillos familiares», pero esto es un error, ya que son duendes con la apariencia de pequeños hombrecillos y su rasgo más característico es poseer un tamaño tan, tan diminuto que los iguala con muchos insectos.
Además, hay quien dice que no solo tienen el tamaño de insectos, sino también algunos rasgos físicos similares a los de estos. Otros dicen que estos rasgos son demoníacos, como cuernos o cola y que suelen ir vestidos con un calzón rojo. Esto no es extraño, ya que una prenda de color rojo (normalmente el gorro) es el rasgo de identidad más marcado de todos los duendes de origen indoeuropeo.
De enemiguillos y brujos
Los enemiguillos se puede heredar y también se pueden capturar, pero siempre sirven a un solo dueño. Si este los controla y los domina de la manera adecuada, manteniendo activos los conjuros que los atan, estos hacen todo lo que su amo ordene.
¡Y eso quiere decir todo! Los enemiguillos pueden lograr cualquier cosa que les pidas porque tienen grandes poderes mágicos.
Entre los usos que les dan estos brujos está el de poseer a las personas y hacerlas realizar actos en contra de su voluntad. El tener a estos duendes dentro puede enloquecer a la gente, a veces hasta límites irreversibles. A veces, los enemiguillos los hacen enloquecer a propósito.
Otras andanzas y costumbres de los enemiguillos
Estos seres siempre se mueven en grupos y, si no han sido capturados, acostumbran a vivir en los huecos que existen en los troncos de algunos árboles o en nidos de aves.
En la Merindad de Sotoscueva (Burgos) está extendida la creencia de que los enemiguillos son los responsables de los ruidos nocturnos y de la desaparición de objetos.
Duendes diminutos, entre asilvestrados y domésticos, viven en las cavidades de los árboles, nidos de aves…, pero también habitan cortas temporadas en domicilios humanos para cometer sus pequeñas fechorías.
Testimonio recogido en Torre de Juan Abad. Mitología y superstición en La Mancha.
Como también le sucede al sumicio de Galicia y Asturias, a los enemiguillos les encanta esconder y cambiar de lugar pequeños objetos como dedales, agujas, navajas, monedas o tijeras. Así pues, los enemiguillos son los duendes responsable de los extravíos en las tierras de Castilla León y Castilla La Mancha.
También son capaces de hablar con los animales domésticos, a los que atormentan con mil travesuras. Son, por ejemplo, muy aficionados a encabritar a caballos, asnos y mulas.
A pesar de todo esto, los enemiguillos también tienen su lado bueno, y es que sienten compasión por las personas que muestran demencia en etapas avanzadas de la vida. Existen testimonios de ancianos que fueron ayudados por estos duendes diminutos en momentos de debilidad de memoria.

Enemiguillos, minairons y toda la familia
Los enemiguillos no son las únicas criaturas diminutas que viven en grupo, son capaces de volar y pueden estar al servicio de un brujo o hechicero. En efecto, en otras regiones de la Península ibérica existen seres similares, y es que los enemiguillos pertenecen a una gran familia que se encuentra distribuida por toda la geografía española.
De esta manera, tenemos seres similares en Cantabria (donde se conocen como mengues o ujanos), en el País Vasco (donde son llamados galtxagorriak o mozorros), en Cataluña, donde son conocidos como minairons, minairós, maneirós o menairós e incluso en Andorra, donde son los manairons. En Aragón (en la zona de Ribagorza y el Pirineo Oriental) también existen y reciben el nombre de mainairons o bien diaplerons y, por último, en Asturias son conocidos como pautos.
Mi abuela Pilar, cuando se cabreaba y sentía que la ira la arrastraba fuera de sus casillas, exclamaba: “¡Ay, que se me llevan los enemiguillos!”. Yo la imaginaba llevada en volandas por cientos de seres mágicos diminutos. Duendes, trasgos, hadas muy pequeñas, minúsculas fosforescencias, en actitud festiva diabólica, robándose a mi abuela.
De Sabina Urraca, en un artículo para Zenda
Algunas curiosidades
Algo que me ha llamado mucho la atención es que las capacidad de los enemiguillos para poseer a las personas y controlarlas o enloquecerlas se ha transmitido al lenguaje popular. Y es que existe la expresión: «tener los enemiguillos dentro», que se utiliza cuando alguien actúa de forma inusual.
Si hablamos de su distribución demográfica, estos seres se pueden encontrar en grandes cantidades en la zona de Burgos y, en menor número, en el resto de Castilla León y las tierras de Castilla La Mancha.
Por último, para terminar el artículo a lo grande, os dejo aquí una historia que me gusta mucho, recogida en la maravillosa obra de Jesús Callejo.
La antropóloga Ana Isabel Ortega nos refiere el caso acaecido en el pueblo burgalés de Cornejo (Merindad de Sotoscueva), cuyos protagonistas son estos minúsculos seres. Le cuenta su informante
Jaime Pereda que cierto matrimonio estaba una noche tranquilamente en su casa, a punto de irse a la cama. Mientras el marido apuraba algunos minutos más el calor de la chimenea, con el camisón puesto y liando su último cigarrillo con una hoja de maíz, reparó en un bote tapado que estaba sobre la tiznera y que antes no había visto. La curiosidad hizo que se dirigiera hasta allí, lo cogiera, lo husmeara, lo abriera y, de repente, comenzó a dar saltos y brincos de dolor, movido por los picotazos en las piernas y “en tal sitio” que recibió de unos enemigos casi invisibles. Al oír los gritos, su mujer se levantó y fue a la cocina, preguntando:—¿Qué te pasa? ¿Qué has hecho?
—He destapado este bote —acabó confesando.
—Loco, nunca hagas eso. ¿Cómo se te ha ocurrido? ¡Qué hombre!
La mujer, entonces, tomó el bote, lo miró fijamente y pronunció el siguiente conjuro: “¡Capilla Santa, para mí sacrosanta! Enemiguillos salid, nunca volved allí”.
Y en ese instante los bichejos se recluyeron todos en el bote y no volvieron a molestar al marido, un tanto mosqueado por esos secretos que guardaba su esposa y por tan inquisitivos moscones.
Relato recogido por el folclorista José Francisco Blanco González en el pueblo burgalés de Cornejo de Sotoscueva. De la obra El mundo encantado de Castilla y León, de Jesús Callejo.

Fuentes de documentación
- Mitología y superstición en La Mancha, de Marcel Félix de San Andrés Sánchez y Araceli Monescillo Díaz. Ediciones Puertollano. S.L.
- El mundo encantado de Castilla y León, de Jesús Callejo, ilustrado por Tomás Hijo.
- Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez.
- Enemiguillos, los diablillos familiares castellanos, de la página web de Condado de Castilla.
- Enemiguillos, de la página web de Bestiario del Hipogrifo dorado.
La mitología de La Mancha
Los enemiguillos coexisten con muchos otros seres míticos en las tierras de ambas castillas. Aquí os dejo un buen puñado de artículos de sus compañeros en la mitología castellana.
- El saetón.
- Los malismos.
- Los martinicos
- La paparresolla.
- La fiera corrupia.
- La mano negra.
- El lobo hechizado, el licántropo castellano.
- El bú.
- El tragaldabas o zamparrón.
- La tarasca.
- La Estantigua, la procesión de almas en pena de Castilla la Mancha.
La mitología de León
Y, por otro lado, aquí están los colegas de los enemiguillos en la mitología leonesa.
- El ojaranco, el cíclope leonés
- El cochino-puerco, un duende leonés.
- La paparresolla
- La fiera corrupia.
- La mano negra.
- Los lobishomes.
- Las bruxas leonesas.
- El tragaldabas o zamparrón.
- La Güeste de ánimas, la procesión espectral leonesa.
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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
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2 ideas sobre “Los enemiguillos, minúsculos duendes que te harán enloquecer”
¡Curiosísimos estos enemiguillos! ¡Traviesos y peligrosos a partes iguales! es alucinante seguir descubriendo nuestra riquísima cultura popular y leyendas, semana a semana y región por región. ¡Abrazos, amigo!
Desde luego que sí. ¡Sigamos descubriendo nuestro folclore!
¡Un abrazo enorme, mi querida amiga!