El hambre de los dioses, una nueva dosis de droga dura nórdica de mano de John Gwynne. Esta entrega continúa en la misma línea que su predecesora, pero con una clara deriva hacia lo fantástico.

En El hambre de los dioses, Gwynne construye una atractiva trama formada por las historias entretejidas de tres personajes. Con ellas nos mostrará un mundo duro y cruel repleto de magia y de portentos.
El hambre de los dioses
Esta novela posee una trama muy bien llevada, más elaborada y, en mi opinión, mucho más interesante que la de su predecesora. Pero claro, es que los ingredientes son más ricos y abundantes, ya que hay dos dioses que se han alzado y mucha más magia y fantasía.
El hambre de los dioses nos sumerge en un folclore y en un mundo fuertemente basados en la mitología nórdica, y hay algo extraordinario que añadir a esto: la trama de esta saga tiene lugar después del Ragnarok.
Skuld salió volando de la oscuridad de Oscuthred, pasó por encima de ellos batiendo sus alas de color óxido y se posó junto a los huesos de su padre muerto, el lobo Ulfrir.
El hambre de los dioses. John Gwynne.
Los terrores de la batalla no habían estado holgazaneando: habían excavado en las capas de ceniza y de tierra para desenterrar los huesos pálidos y verdosos de Ulfrir, el dios muerto. Su cráneo era enorme y grueso, sus dientes, largos como lanzas, y sus costillas se curvaban como las tracas de un drakkar gigante.
Uspa dejó atrás a Elvar y enfiló a zancadas hacia el esqueleto con el collar recién forjado en la mano. Elvar la siguió. Los demás Terrores de la Batalla se unieron a ellos, hasta que todos formaron un gran semicírculo alrededor de los restos de Ulfrir. Los huesos sin vida irradiaban ira, una malicia persistente que hacía que Elbar sintiera un hormigueo por todo el cuerpo. Le bastó una mirada para darse cuenta de que los otros Terrores de la Batalla sentían lo mismo.
Algo parecido a una sinopsis
Lik-Rifa, única superviviente de la caída de los dioses, ha sido liberada de su prisión. Los Terrores de la batalla han presenciado como esto ocurría y deciden cazar y dar muerte a la diosa dragón. Sin embargo, es una misión demasiado grande para ellos, por lo que, con la ayuda de un poderoso grimorio, devuelven la vida al terrible dios lobo Ulfrir.
Mientras tanto, Orka continúa la búsqueda de su hijo segando la vida de todo aquel que se pone en su camino. Los Hermanos de Sangre también están buscando a alguien y Varg, que sigue entre sus filas, comienza a realizar avances en la investigación de la muerte de su hermana mientras continúa ganándose un nombre.
El hambre de los dioses: pongamos las cosas claras
El hambre de los dioses continúa la trama de su predecesora, La sombra de los dioses, que es el primer libro de la saga Hermanos de sangre. Y bueno… Espero que, como a mí, os gustase la primera, porque esta es más de lo mismo. En serio, a parte de una deriva muy clara hacia lo fantástico, esta obra es una dosis más potente de la misma droga.
Con esto me refiero a que es un libro de seiscientas páginas (frente a La sombra de los dioses, que tenía 400), con el mismo esquema general. Además, el peso de su línea argumental reposa sobre los hombros de los tres mismos personajes que en la novela anterior (Orka, Elvar y Varg). También es cierto que, aunque ellos llevan el peso de la trama, en esta novela se les suman dos personajes nuevos: Biór y Gudvarr.
Debo decir otra cosa: los que disfrutaron de la primera novela están de enhorabuena porque El hambre de los dioses es mejor novela que su predecesora (se nota mucho que Gwynne ha mejorado como escritor), la trama es más atractiva gracias a ingredientes más jugosos y, además, es un libro mucho más largo.

Más fantasía y menos mitología
Hemos dicho que El hambre de los dioses es más de lo mismo, y es cierto, pero eso no significa que sea idéntica a La sombra de los dioses. Una vez dicho esto, hay ciertas cosas que me apetece exponer.
Una de ellas es que la primera novela se centraba mucho en los guerreros y en las bandas de guerreros. De esa manera, los Terrores de la batalla, los Hermanos de sangre y también, en menor medida, los Alimentadores de cuervos reclamaban todo el protagonismo y la novela se centraba en su manera de vivir y de hacer la guerra. Y esto es así hasta el momento en el que es liberada Lik-Rifa, que es casi al final de la novela.
Bien, pues en la novela que nos ocupa este factor pierde intensidad con respecto a su predecesora. Esto se debe a tres cosas: a la importante y atrayente presencia de varios dioses en la narración, a la mayor presencia de corrompidos y a un uso de la magia mucho, muchísimo más abundante.
Por último, y esto me atañe directamente como defensor y divulgador de la mitología, existe en esta novela un importante incremento del contenido en fantasía, pero una disminución radical en lo que a mitología nórdica se refiere. Las deidades y razas creadas por el autor reclaman todo el protagonismo y, así, tenur y demás vaesen le roban por completo el protagonismo a las viejas razas de la mitología nórdica.
Los corrompidos: descendientes de los dioses
Por las venas de muchos seres humanos de este mundo corre la sangre de los antiguos dioses y eso les da capacidades sobrehumanas. Estos individuos son odiados y temidos por las personas normales, que los encadenan y los tratan como esclavos. Ni siquiera se les considera personas, sino que se les ve como algo parecido a animales peligrosos.
Los corrompidos, su condición y sus características son uno de los ejes argumentales de toda la saga.
Los protas de El hambre de los dioses
La historia de esta novela avanza siguiendo los pasos de tres personajes muy importantes. Ellos son Orka, ya revelada como la legendaria Machacacráneos, Elvar, una joven de origen noble que busca de ganarse un nombre, y Varg, un joven que, partiendo de lo más bajo de la sociedad, encuentra su lugar entre los famosos Hermanos de sangre.
Un contrapunto muy bien pensado por el autor son Gudvarr y Biór, los dos personajes nuevos, que nos sirven para acercarnos a los «malvados» de la historia y comprenderlos mejor.
Hay que tener en cuenta, también, a los acertados personajes secundarios. Muchos de ellos son compañeros de armas de los protagonistas, ya que Varg forma parte del grupo de guerreros conocido como los Hermanos de sangre y Orka también ha regresado, de una manera u otra, a esta inusual compañía. Elvar está en la misma situación, ya que forma parte de otro grupo similar llamado Los terrores de la batalla.
Orka aka Machacacráneos
Mi opinión es que Orka es el personaje con más peso dentro de El hambre de los dioses. Esta corrompida continua tras la pista de su hijo Breca, que está en poder de Lik-Rifa y sus descendientes. Al final de la novela anterior habíamos descubierto que Orka no sólo había pertenecido a los Hermanos de sangre, sino que además había sido su líder. Por si esto fuese poco, en esa época, Orka era la guerrera más renombrada y poderosa del mundo entero.

Un factor de gran importancia en esta novela es que Orka tiene la sangre de Ulfrir, el dios que ha resucitado, corriendo por sus venas. No os voy a destripar el libro, pero este hecho tiene mucha importancia en los sucesos que tienen lugar cuando la trama de esta novela está bastante avanzada.
Orka es la protagonista de muchos eventos y secuencias muy interesantes, pero lo cierto es que me parece un personaje muy plano. Siempre hace lo mismo: va de frente hasta el enemigo y lo destroza. Da igual si son diez guerreros, si son cien o si son mil. Los va a destrozar y va a salir bien parada. Es una guerrera berseker indestructible e invencible. Es una pena que no tenga otra profundidad, como le ha dado, solo por poner un ejemplo, Joe Abercrombie a su Logen Nuevededos.
Elvar
Elvar es otra de las grandes protagonistas de El hambre de los dioses y también hay que decir que está en todos los acontecimientos importantes de la trama de esta novela. Esto se debe a que presencia la liberación de Lik-Rifa y a que es la directa responsable de la resurrección Ulfrir, el dios lobo, a quien después acompaña.
Lo cierto es que no puedo revelar mucho de este personaje sin destripar cosas importantes del libro, pero os diré que Elvar tiene como objetivo dar muerte a Lik-Rifa, tarea en la que la ayudarán los Terrores de la batalla.
Varg
Si Orca es el personaje de más peso de esta novela y Elvar el personaje más central de la trama, Varg es el personaje que más evoluciona.
A lo largo de la novela podremos comprobar como este ex esclavo poco seguro de sí mismo llega a ser visto por los demás como un guerrero temible, ya que se comporta como tal.
En esta novela, Varg ya es consciente de la naturaleza de todos los Hermanos de sangre: son corrompidos como él. De hecho, uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta Varg en esta novela es el de dominar su naturaleza de lobo, convivir con ella y llegar a utilizarla de una manera segura.
De esa forma, este personaje le ayuda a comprender a los lectores como se sienten los corrompidos y como puede llegar a ser su vida. Varg, por otro lado, continúa buscando al culpable de la muerte de su hermana, siendo esta una investigación que avanza de manera lenta pero segura.
Los nuevos personajes de El hambre de los dioses
La sombra de los dioses tenía tres personajes, tres puntos de vista, pero en El hambre de los dioses tenemos puntos de vista nuevos y valiosos. Uno de ellos es el del traidor Biór y otro el del cobarde Guðvarr, cuyos monólogos internos y ambiciones aportan una descarga cómica a la saga.
En el caso de Guðvarr, este termina siendo un espía (muy en contra de su voluntad) del galdramar de la reina Helka. Los capítulos de Guðvarr son divertidos en extremo a causa de sus pensamientos, que son en extremo cobardes y graciosos, y a que al pobre le pasa de todo.
Un punto de vista muy valioso es, también, el de Breca (el tan buscado hijo de Orka). Este niño se encuentra en poder de Lik-Rifa y es el único que tiene la voluntad y la fuerza para no someterse a la diosa dragón.

John Gwynne.
Vígríð: el mundo en el que transcurre El hambre de los dioses
La historia narrada en El hambre de los dioses transcurre en Vígríð, un mundo fantástico fuertemente basado en la mitología nórdica (donde existe un lugar, de hecho, que se llama Vígríðr).
Uno de los eventos desencadenantes del Ragnarök de la mitología nórdica es una gran batalla entre las fuerzas de los dioses Æsir y las fuerzas del gigante Surtr que tendrá lugar en un campo de batalla llamado Vígríðr (también Óskópnir).
Vígríðr se cita en la Edda poética (siglo XIII), que es una recopilación de fragmentos de folclore aún más antiguos, y también en la Edda prosaica. Ambas son obra del escaldo islandés Snorri Sturluson.
Vígríðr es mencionada en la Edda poética únicamente como el campo de batalla donde se enfrentan ambos ejércitos. Sin embargo, la Edda prosaica nos aporta mucha más información, anticipando que es un lugar donde morirán muchos dioses y muchos de sus enemigos antes que el mundo sea engullido por el fuego y renazca.
Pues bien, en La sombra de los dioses y en El hambre de los dioses, John Gwynne crea este mundo, que, cómo podéis ver, es muy, muy, MUY nórdico y también crea unos dioses propios muy sencillitos y con una fuerte inspiración nórdica también.
Todo lo que puedes ver ante ti es Vigrið, la Llanura de la Batalla. La tierra de los reinos destrozados. Cada estepa de tierra entre el mar y esas montañas, y cien leguas más allá de ellas: allí es donde los dioses lucharon y murieron.
Thorkel Ulfsson , La Sombra de los Dioses
Esto ha sido todo con respecto a El hambre de los dioses, pero… Habrá más
No temáis si os ha gustado El hambre de los dioses, ya que aún nos queda un último volumen de la trilogía de fantasía épica conocida como Hermanos de sangre. Se trata de La Furia de los Dioses y pronto tendréis aquí un artículo sobre él.

Sin embargo, por ahora, eso es todo.
Un abrazo enorme y muchas gracias por leerme.
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Y si no, ya sabéis:
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “El hambre de los dioses. Sangre y muerte en la lejana Vígríð”
¡Fantástica reseña! Tal y como nos tienes acostumbrados, va hilada con su maravillosa descripción con puntos fuertes, sus peculiaridades y destacados que nos hace querer devorar una novela más. Si ya me había encantado la primera, ésta todavía más. ¡Esperando con ganas la próxima! ¡Un abrazo enorme!
¡Muchísimas gracias, querida amiga! ☺️ ¡Otro abrazo enorme para tí!