La plegaria de la calle es una novela extraordinaria; una lectura potente y a la vez diferente. Si la tengo que definir, diría que se trata de fantasía oscura que escora a veces hacia el grimdark y tiene ciertos toques de fantasía urbana.

Ya existen muchas reseñas de esta novela, todas elogiando sus varias cualidades sobresalientes. Yo las mencionaré, sí, pero la voy a enfocar de una manera diferente. Este es un blog de mitología y literatura fantástica, así que me centraré en la peculiar y extraordinaria mitología que ha creado Gareth Hanrahan, su autor. Como veréis después, no tiene desperdicio.
La plegaria de la Calle
Esta novela ha ganado el premio Booknest a la Mejor Primera Novela del 2019. Y es que es una de esas óperas primas que te hacen envidiar a un autor capaz de crear para su primer libro una prosa tan madura y llena de todos los ingredientes, dosificados en su justa medida, que hacen de una novela algo magnético, adictivo y que deja muy buen recuerdo.
La narración lleva al lector en brazos a través de una trama muy rica en la que Hanrahan les da la vuelta y les saca punta a varios típicos tópicos de la fantasía. Uno de ellos es la religión, redibujada y transfigurada en estas novelas de una manera en extremo inteligente.
El otro es la alquimia, una combinación entre hechicería y ciencia (muy potente, volátil y peligrosa) que es llevada por el autor a unas proporciones dantescas. Y que nos recuerda a ciertos eventos históricos vergonzosos y catastróficos.
Por otro lado, una de las claves de la novela es Guerdon, la importantísima ciudad en la que todo sucede. Tiene entidad propia y es oscura y compleja, a veces sorprendente y siempre llena de elemento originales.
Te encuentras en un saliente rocoso, plagado de túneles al igual que las demás colinas, y bajas la cabeza para contemplar Guerdon.
Desde aquí ves el centro del casco antiguo: sus palacios, iglesias y torres que se alzan como las manos de un hombre que se ahoga e intentan escapar del laberinto de callejones y casuchas que las rodea. Guerdon siempre ha sido un lugar en tensión consigo mismo, una ciudad construida sobre sus antiguas encarnaciones, y que se niega a aceptarlas. Una ciudad que se esfuerza por ocultar sus errores del pasado y mostrar al mundo un rostro del todo nuevo.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle
En definitiva, esta novela es de obligada lectura para toda aquella persona que, lejos de buscar la típica imitación de Tolkien, disfrute de una fantasía oscura, cruda y espectacular, con un toque de steampunk.
La plegaria de la calle: algo parecido a una sinopsis
En la ciudad de Guerdon, tres ladrones han sido acusados de un delito que no han cometido. No tardan en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos. Ahora, buscados por diversas y peligrosas entidades, y valiéndose de un poder que lleva siglos oculto, tienen la intención de darle la vuelta a la situación.
La trama de La plegaria de la calle sigue los pasos de Carillon Thay, una joven muy rebelde que regresa a Guerdon, su ciudad de su nacimiento, muy en contra de sus deseos. Una vez allí, y a pesar de sus nefastas habilidades sociales, crea fuertes lazos de amistad con Rata, un ghoul, y Spar, un hombre de piedra.
Los tres llevan una vida sencilla en los estamentos más bajos de la Hermandad de ladrones, pero ciertos secretos y las maniobras de algunos grupos de poder los acaban arrastrando a una espiral de acontecimientos… fascinante.

Guerdon, un marco incomparable para La plegaria de la calle
La trama de la novela tiene lugar, de manera íntegra, en la ciudad de Guerdon, una urbe extraordinaria que no es solo un escenario, sino que tiene un peso enorme en el argumento.
Guerdon tiene más en sus profundidades que en el exterior: en sótanos y pasillos, en mazmorras y alcantarillas, en los pasados enterrados y olvidados de la ciudad y en todas sus arterias invisibles. Hay mucho más debajo de la ciudad de lo que sus habitantes pueden llegar a imaginar. Los que viven en la superficie son poco más que insectos que se arrastran por la piel.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle
Guerdon parece una ciudad muy grande pero, a medida que avanza la trama de la novela, vamos descubriendo que es aún mucho, muchísimo mayor de lo que parecía en un principio. Esto se debe a que Guerdon está construida sobre un auténtico mundo subterráneo. Estoy hablando de túneles, cámaras, galerías, cuevas y de mucho más.
Ahí abajo, a una profundidad mayor que las ruinas de las antiguas encarnaciones de la ciudad, está la Guerdon de los ghoul, los primeros pobladores, que se alimentan de los cadáveres de los habitantes de la superficie.
Esta gran ciudad tiene otra característica muy relevante: es neutral con respecto a las Guerras de los Dioses, que están asolando el resto del mundo. De hecho, Guerdon prospera gracias a esas guerras ya que alberga en su seno al poderoso gremio de alquimistas. Estos fabrican las armas de destrucción a gran escala, tanto químicas como explosivas, que utilizan todos los bandos en conflicto y que convierten las Guerras de los Dioses en un auténtico infierno.
Los protas de La plegaria de la calle
Dejando de lado la ciudad de Guerdon, los tres personajes sobre los que pivota el libro son los ladrones con los que este comienza.
Carillon, a la que por lo general llaman Cari, es una humana recién llegada a Guerdon. Este personaje, una rebelde inconformista, es el eje alrededor del que gira toda la trama. Después tenemos a Spar, un hombre de piedra, que es como se conoce a los humanos contagiados por una enfermedad que causa una paulatina transformación en piedra, desde fuera hacia adentro. Es un personaje muy plano y aburrido que no está a la altura de esta novela, y menos teniendo en cuenta lo importante que es en la trama.
Solo tiene que encontrar a Spar, a ese pedazo de roca lento y grande y escapar de aquí. Podría abandonarlo, igual que Rata podría abandonarla a ella. Podría cruzar la muralla en un abrir y cerrar rojos. Los ghouls son unos escaladores prodigiosos. Pero son amigos, los primeros amigos, de verdad que tiene desde hace mucho tiempo. Rata la encontró en las calles después de que la abandonaran en la ciudad y le presentó a Spar, que fue quien le proporcionó un lugar en el que dormir segura.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle
El tercer miembro de este grupo tan improbable es Rata, un ghoul que, en contra de lo que suelen hacer los de su raza, pasa mucho tiempo en la ciudad de la superficie. Por último, tenemos a Jere, un personaje extraordinario que, sin pertenecer al trio de ladrones, también es protagonista principal de esta novela, con un montón de capítulos narrados desde su punto de vista.
Los magníficos secundarios de La plegaria de la calle
La plegaria de la calle tiene una extraña característica: sus personajes secundarios son mejores que los principales (con perdón de Jere, que es lo mejor de la novela). De esa manera tenemos a Aleena, que es una santa de los Dioses Custodiados. Viene siendo una veterana en este extraño oficio y ya está de vuelta de todo. Es un personaje genial, muy, muy divertido y, además, muy visual a causa de sus extraordinarios poderes.
Después tenemos a Eladora, que está mucho mejor construida y tiene mucha más profundidad que su prima Carillón. Además, su evolución a lo largo de la novela está muy conseguida. Comienza siendo (o más bien pareciendo) una estudiante asustadiza y apocada con una gran dependencia del profesor Ongent y acaba convirtiéndose en un individuo trascendente y sólido con una gran importancia en el desarrollo de la historia. Me encanta su fascinante relación de aceptación-odio hacia Cari, motivada por el enorme (y justificado) resentimiento que Eladora le tiene a su prima.
También tenemos al mencionado profesor Ongent, un individuo mayor, muy culto y que ostenta una posición sólida tanto cultural como económicamente. También es un hechicero (de los pocos que quedan en Guerdon). Si bien se muestra como un personaje protector y benéfico, el lector debería darse cuenta de que oculta muchas cosas. El último personaje secundario a destacar es Miren, el hijo de Ongent, un personaje lleno de secretos y traumas.
Bestiario de La plegaria de la calle
Ahora comienza, tal como os había dicho, una pequeña recopilación de las extrañas criaturas creadas por el autor para la saga del Legado del hierro negro.
Ve que surge un rostro del agujero. Tiene los ojos amarillos, los dientes marrones, la piel llena de marcas y una sonrisa llena de dientes afilados y retorcidos. Rata extiende un brazo envuelto en harapos para ayudarla a subir. Cari siente como se le acelera el pulso. Va a sobrevivir. En ese momento la cara monstruosa y deforme de su amigo le parece tan preciosa como las facciones inmaculadas de un santo que conoció en el pasado.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle

Los ghouls
Los ghouls, o primeros pobladores, como ellos mismos se denominan, fueron humanos hace muchos, muchos siglos. Ya no lo son: han degenerado en algo muy diferente. Correosos, grisáceos, de rostros horribles y dotados de garras y dientes puntiagudos, los ghoul no son una visión agradable para los habitantes de la superficie, con quienes conviven gracias a acuerdos muy antiguos.
Los ghoul se alimentan de cadáveres. Siempre lo han hecho, desde que aún eran humanos normales, por lo que los habitantes de la superficie lanzan a sus muertos a enormes fosas que descienden hasta alcanzar grandes profundidades. En ellas viven y se alimentan los ghoul.
Estoy seguro de que el autor se ha inspirado en los morlock de la máquina del tiempo para crear a los ghouls, pero no sin darles una vuelta de tuerca para lograr que encajen en la sociedad de Guerdon.
Un ghoul joven puede pasar por humano si se le ve de lejos y con poca luz, pero los miembros de esta raza se van diferenciando de los seres humanos más y más a medida que envejecen. Su apariencia se vuelve bestial y se hacen más fuertes y más grandes. Pueden vivir muchos siglos, y los que llegan a ancianos son unas criaturas bestiales y extremadamente poderosas, hechiceros de manera natural, que consumen las almas de los cadáveres a la vez que su carne.
Los hombres de sebo
El poderoso gremio de alquimistas tiene permiso para crear a varios tipos de criaturas (monstruos en realidad) en cubas, valiéndose de compuestos químicos y hechizos alquímicos. También necesitan humanos «desechables», como ladrones, presos e indigentes, para ser la base de la nueva criatura.
Los hombres de sebo han sido creados de esta manera para ejercer como apoyo (un apoyo brutal y psicótico) para la policía de Guerdon. Estos seres están hechos de sebo y su columna vertebral ha sido transformada en una mecha. Son, literalmente, velas antropomórficas de tamaño humanoide, terroríficamente rápidos y hábiles con las dagas largas que llevan y prácticamente indestructibles. Son en extremo violentos y llegan a disfrutar con el sufrimiento ajeno.
Pasan junto a un hombre de sebo que se encuentra junto al arco de la entrada a la estación de metro de la calle Faetón. Se hecho con una joven, aún más que Cari, que se ha estirado de manera grotesca para llenar el molde de un metro 90 cm que se utiliza para crear a esos monstruos. La luz de la mecha de su interior reluce detrás de sus dientes aserrados cuando ve pasar a Ongent. Cari evita a la criatura y pasa muy lejos. Son monstruos que se ponen muy violentos cuando se sienten acorralados.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle
Los hombres de piedra
Hombres de piedra es como se conoce a los humanos contagiados por la plaga de piedra (o simplemente la plaga) una enfermedad que causa una paulatina transformación en piedra, desde fuera hacia adentro. Se trata de un mal muy infeccioso: un simple roce de un hombre de piedra, o tocar a uno de ellos, puede ser suficiente para contagiarse.
Los hombres de piedra dejan de parecer seres humanos poco a poco, a medida que la enfermedad avanza y su piel se va transformando en capas de roca. Los órganos internos son lo último en sucumbir a la enfermedad, por lo que muchos de estos individuos acaban muriendo sepultados dentro de su propio cuerpo, de sed o de asfixia.
Una última broma cruel de esta enfermedad es que en sus últimas etapas, cuando los infectados están ya ciegos y muy limitados, cobran una fuerza física tremenda y son capaces de realizar hazañas como derribar edificios con sus puños.

Los cabeza de gaviota
Los cabeza de gaviota son otra de las aberraciones creadas en cubas por los alquimistas. Al contrario que los hombres de sebo, que forman una especie de policía, los cabeza de gaviota son creados para llevar a cabo trabajos de naturaleza violenta, por lo que son empleados como mercenarios, asesinos o matones.
Los cabeza de gaviota viven vidas breves y miserables, pues sufren un dolor constante que los enloquece y los vuelve en extremo violentos. No es de extrañar que la gente los tema tanto.
Oye un siseo detrás de él. Huele un aliento caliente y también un hedor a pescado podrido. Un cabeza de gaviota.
Se lanza hacia adelante y evita las espadas curvadas como ganchos que lleva la bestia. La criatura grita de rabia y carga hacia él. Ve unas plumas apelmazadas que indican rango, un cuerpo humanoide de músculos nervudos y unos ojos negros, pequeños y llenos de odio. Del pico le rezuma saliva manchada de sangre. Los cabezas de gaviota no viven mucho. No son criaturas naturales, sino producto de experimentos alquímicos abandonados. Desaparecerán dentro de unos años. Sufren de un dolor constante que los convierte en unas criaturas brutales y agresivas, por lo que suelen trabajar como mercenarios, matones o criminales. Y asesinos a sueldo.
Jere saca la pistola del bolsillo y la descarga a quemarropa en el pecho del cabeza de gaviota. Es de poco calibre y estos seres se aferran a la vida con la tenacidad descontrolada de una criatura que no debería ni existir. Los disparos hacen que se tambaleé un poco, lo suficiente como para que Jere desenvaine su espada y la interponga entre ambos.
El cabeza de gaviota aúlla de frustración y hace fintas a derecha y a izquierda, pero la punta de la espada lo sigue sin esfuerzo. El cabeza de gaviota lo rodea mientras las garras de sus patas traquetean en los adoquines. Jere lo imita paso a paso, a sabiendas de que, si resbala o titubea, la criatura acabará con él en un instante. Sabe que a esas criaturas les gusta degollar a sus víctimas y chupar la sangre caliente que se derrama a borbotones. El arma curvada que lleva se usa en realidad como garfio de carne, para colgar cadáveres boca abajo y dejar que se desangren.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle
Los reptantes
Entre las criaturas más extrañas y sorprendentes que ha creado Hanrahan para esta novela se encuentran los reptantes. Estas criaturas son colonias de gusanos que tienen identidad y vida propia. Son a la vez un individuo y una colonia, por lo que son en extremo difíciles de matar.
Además, se da el hecho de que todos los reptantes son hechiceros. Es algo que forma parte de su misma naturaleza. Ahora atención: un reptante tiene todos los recuerdos y conocimientos de las personas cuyos cadáveres han sido devorados por los gusanos que lo conforman. Eso suma una enorme cantidad de recuerdos y conocimientos, y los reptantes los utilizan para obtener poder.
Y es que, aunque antinaturales y perturbadores, los reptantes son seres inteligentes que están dando sus primeros pasos para formar parte del mundo de la superficie.
Los deshacedores
Hemos llegado al premio gordo. ¿Sabéis cuál es el acuerdo al que han llegado los ghouls y los humanos? Pues que los últimos lanzan sus cadáveres a grandes fosos para que los primeros se los coman, y que los primeros vigilan las grandes puertas que mantienen encerrados a los terroríficos deshacedores, los sirvientes de los Dioses del Hierro Negro.
La cabeza del sacerdote explota en un rocío de lodo de varios colores. De los restos de su cráneo brotan unos tentáculos translúcidos que parecen vidrio líquido y se agitan a ciegas en dirección a la casa.
Cari cae hacia atrás, al suelo del dormitorio, y se da un buen golpe. Sale al pasillo a cuatro patas y cierra la puerta de un puntapié. Luego se apoya en ella para mantenerla cerrada mientras los tentáculos la arañan por el otro lado. Oye unos gritos que vienen del piso inferior, pero no es más que Eladora, muy asustada. Al menos no son los chillidos que daría si esa cosa de ahí fuera la estuviera descuartizando.
No espera que la pequeña pistola le haga mucho daño al deshacedor. Intuye, aunque no sabría decir por qué, que haría falta un arma mucho mayor para hacerle daño de verdad. Sabe por instinto, como si se tratase de un recuerdo de su infancia, que el deshacedor copia formas porque no tiene una por naturaleza. No cuenta con huesos que romper ni órganos que reventar. No sangra. Los deshacedores culebrean, se retuercen y se alimentan en la oscuridad de las infinitas catacumbas del mundo. Son espíritus hechos carne, sombras proyectadas por un dios oscuro, siluetas robadas y formadas por sangre seca y restos de sacrificios, criaturas de pesadilla.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle
Con La plegaria de la calle comienza la serie literaria de El legado del hierro negro
Una serie literaria que tiene, de momento, tres partes: La plegaria de la calle (el libro que hoy nos ocupa), publicado en 2021, Los santos de sombra (Una continuación que expande el conflicto político y la inminente guerra teológica, publicada en 2022 y El dios caído, de 2024, que es la última de las novelas publicadas.
Hay lectura para rato, ya que cada uno de estos volúmenes tiene más de 500 páginas y además el autor asegura que hay dos libros más en camino.
¡Aquí tenéis las reseñas literarias de otras grandes novelas de fantasía!
Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:


Y, sin más, me despido.
¡Un abrazo enorme!
Ya sabéis…
Sentid, vivid.
¡Y no os rindáis nunca!
2 ideas sobre “La plegaria de la calle; una fascinante recopilación de horrores”
¡Qué interesante tu reseña y sin duda que enfoque tan diferente! La novela sin duda es de lo más original, así como su hilo conductor, personajes y criaturas. ¡Me fascina tu descripción del ambiente que se respira y la fantasía en la que está basada! Interesantísima para tener en cuenta como próxima lectura. Gracias por acercarnos estas joyas. ¡Abrazos, amigo!
¡Muchas gracias a tí! Seguiré haciéndolo, y más con buenas vibraciones como las que me envías tú. ¡Muchísimas gracias, amiga mía!