Los santos de sombra es la segunda novela de la extraordinaria, refrescante y muy intensa serie literaria de El Legado del hierro negro, de Gareth Hanrahan.

Esta novela es, como su predecesora, una obra de fantasía muy oscura y muy diferente a cualquier cosa que hayáis visto antes. Ese toque punk que ya estaba presente en La plegaría de la calle se ha visto magnificado en esta entrega. También lo ha hecho su componente de fantasía urbana y la complejidad de su argumento.
Los santos de sombra
Los santos de sombra es una novela atrevida, muy atrevida. En ella, Gareth Hanrahan expande el conflicto político creado en su predecesora hasta límites insospechados y la trama evoluciona hacia una guerra teológica total.
Para conseguirlo, el autor introduce dos naciones nuevas, casi tres, con su política, su funcionamiento, sus ejércitos y, sobre todo, sus dioses. Estoy hablando de un infodumping descomunal que, al principio de la novela, parece excesivo pero que, a medida que esta va progresando, se vuelve digerible.
Y bueno, teniendo esto en cuenta hay algo que te tiene que quedar muy claro:
Esta novela habla de dioses
Si en La plegaria de la calle eran importantes, en Los santos de sombra lo son todo. De hecho, incluso los estúpidos y debilitados dioses de Guerdon, los llamados Dioses Custodiados, han adquirido un poder enorme en este libro. Un poder que no es nada comparado con los dioses locos de Ishmere que amenazan la ciudad.
Pero bueno…, en definitiva, esta novela es de obligada lectura para todo aquel que, lejos de buscar fantasía fácil y típica, disfrute de una fantasía novedosa, inteligente, oscura, cruda y espectacular.
Los santos de sombra: poniéndonos en situación
En el momento culminante de La plegaria de la calle, el evento conocido como El milagro de las calles creó la espectacular Nueva Ciudad, reformando para siempre el paisaje urbano de Guerdon. Esta novela arranca medio año después de estos sucesos, cuando esta reluciente, barroca y laberíntica ciudad blanca se ha convertido en el hogar de innumerables refugiados que han llegado a Guerdon procedentes de la terrible Guerra de los Dioses.
Hablando a un nivel político más global, mientras Guerdon se esfuerza por permanecer neutral, dos de los imperios más poderosos que participan en la Guerra de los Dioses, Haith e Ishmere, han enviado espías y otros agentes para preparar la caída de Guerdon.
Haith presiona de mil maneras e Ishmere se acerca con sus ejércitos. ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse neutral y segura la ciudad en la que viven nuestros protagonistas?

La guerra se cierne sobre Guerdon
Al igual que sucedía con La plegaria de la calle, la trama de Los santos de sombra transcurre en una urbe extraordinaria conocida como Guerdon.
Se trata de una de las ciudades más grandes e importantes del mundo en el que transcurre esta serie literaria. Algo que la hace única es que siempre ha logrado mantenerse neutral con respecto a la terrible Guerra de los dioses, ya que se trata de una urbe comercial que ha conseguido, por su utilidad para todos los bandos, permanecer fuera de esta devastadora guerra que ha destruido medio mundo.
Es una urbe enorme y multicultural que no solo se extiende sobre el terreno, sino también hacia abajo, hacia las profundidades de la tierra. Como dice el propio autor:
Se trata de los pasados enterrados y olvidados de la ciudad. Hay mucho más debajo de la ciudad de lo que sus habitantes pueden llegar a imaginar. Los que viven en la superficie son poco más que insectos que se arrastran por la piel.
Gareth Hanrahan. La plegaria de la calle.
Guerdon tiene entidad propia y es oscura y compleja. A veces es sorprendente y es muy, muy profunda. Es una ciudad práctica en la que personas de todas las culturas del mundo se combinan, conviven y son absorbidas por la identidad de esta antigua urbe. Hasta ahora, pues Guerdon se encuentra en medio de las ambiciones enfrentadas del expansionista imperio de Ishmere y las del decadente imperio de Haith.
El expansionista imperio de Ishmere y sus dioses locos
Se trata de un imperio arrogante y atrevido, en plena expansión. Sus dioses están descontrolados y tienen un poder fuera de toda medida. Es este imperio el que pone en jaque la neutralidad de Guerdon, pues no es tan dependiente de las armas alquímicas que vende esta ciudad. El poder de Ishmere está en sus dioses, que lideran sus batallas, y en los santos de estos, que ya no son humanos: han sido transmutados en monstruos en extremo peligrosos, poderosos y terroríficos.
Carillón se acerca a él.
—Por aquí —le dice, al tiempo que señala la entrada de una callejuela—. Espera al quinto.
Terevant apoya el rifle en una plataforma y entrecierra los ojos para otear a través de la mirilla. Lo primero que sale de la callejuela es uno de los animales sagrados de Gran Humur, una criatura con cuerpo de escorpión y cabeza de toro. No dispara cuando lo ve pasar. Lo siguiente en salir son tres soldados de Ishmere con el cuerpo envuelto en una armadura de humo de acero que parece fluir a su alrededor. Llevan relámpagos en las manos.
El quinto. Por un instante ve que el quinto es un sacerdote de Artista de Humo. Tiene las extremidades alargadas, está ataviado de púrpura y mide el doble que cualquier hombre. También cuenta con unos dedos largos que emborronan la realidad con un mero roce.
Aprieta el gatillo. Se aprecia el resplandor del flojisto al estallar y el sacerdote cae al suelo.
Gareth Hanrahan. Los santos de sombra.
El decadente imperio de Haith
Haith fue en su día un gran imperio que poseyó medio mundo. Hoy, la inmensa mayoría de esas naciones y zonas conquistadas se han liberado y el orgulloso mapa político que se muestra en los tapices de las poderosas casas nobles de Haith ya no se corresponde con la realidad.
Algo que caracteriza a Haith es su relación con la muerte. Esta nación basa su funcionamiento en los muertos vivientes, y estos están presentes en grandes números en los ejércitos de las casas nobles de este orgulloso imperio.
Nueva ciudad es un laberinto, pero carillón lo guía sin titubeos a través de las calles hasta el lugar en el que se encuentran las tropas de Haith.
Unas manos huesudas le dan palmadas en la espalda. Los soldados no muertos le dedican un saludo militar mientras pasa entre las tropas. También hay soldados vivos. Sus rostros tienen una expresión que recuerda de Eskalind: la Guerra de los dioses ha estallado a su alrededor y sus facciones muestran la conmoción de contemplar la cólera divina y esos monstruos desenfrenados. Pero debajo de esos rostros también se aprecia un horror sobrecogedor al comprender que los dioses se han vuelto locos. La comprensión insidiosa e innegable de que el cielo es una tormenta en mitad del mar y de que los cimientos del mundo han comenzado a resquebrajarse.
Gareth Hanrahan. Los santos de sombra.

Los protas de Los santos de sombra
Son tres los protagonistas que echan a rodar el argumento de la novela que hoy nos ocupa. Aquí he notado un cambio muy importante con respecto a La plegaria de la calle, que tenía la característica de que los protagonistas principales eran un tanto planos, muy inferiores en cuanto a complejidad y riqueza con respecto a los protagonistas secundarios.
En esta novela no es así, ya que vamos a seguir a tres personajes potentes, ricos y, cada uno a su manera, en extremo complejos.
Estos tres personajes son los siguientes:
Eladora Duttin
Es una joven que ya tenía mucha importancia en la primera novela y que aún tiene mucha más en esta. Y es que en Los santos de sombra se convierte en una de las protagonistas principales, siendo tal vez la de mayor relevancia.
Eladora ya había madurado y evolucionando mucho a lo largo de La plegaria de la calle, y ahora se ha convertido en una persona capaz y valiente. Está trabajando para Effro Kelkin, el hombre que controla el Parlamento, que la incluye en una ambiciosa campaña electoral que puede cambiar la balanza del equilibrio de poderes en Guerdon.
Eladora se siente responsable de la lacra que ha caído sobre su familia a causa de los actos de su abuelo, e intentará hacer todo lo posible por la ciudad, desde ayudar a la integración de los nuevos habitantes de Nueva Ciudad, hasta salvar Guerdon de la amenaza de la Guerra de los dioses.
Terevant Erevesic
Terevant es el segundo hijo de la casa Erevesic, una de las casas nobles más importantes de Haith. También es el hermano menor del embajador de Haith, un héroe de guerra y una de las personas más exitosas y relevantes de su nación.
Tras lo que él considera una vida llena de fracasos y errores, Terevant es convocado a Guerdon, donde su hermano ejerce como embajador. Allí tendrá que hacer frente a sus inseguridades y también a una compleja intriga de la que forma parte de manera involuntaria.
Por otro lado, este teniente tiene la función de mostrarnos la cultura de Haith, una nación obsesionada con la misma muerte, donde las distintas castas de su sociedad luchan por mantener su poder y su existencia en la otra vida.
El espía
El tercer protagonista principal de esta novela es el Espía, una persona que tiene muchos nombres y una habilidad extraordinaria para cambiar de identidad. En un momento dado es Sanhada Baradhin, también conocido como agente X84, un espía al servicio de la agresiva Ishmere. En otros momentos es Alik, un buen tipo al que todos quieren. Y paro aquí, porque no os quiero estropear la novela.
Se infiltra en Guerdon haciendo gala de una gran habilidad en compañía de Emlin, un santo de Araña del destino, uno de los poderosos y trastornados dioses de Ishmere. Su objetivo es valorar la debilidad de la urbe antes de lanzar un ataque, pero os aseguro que esto solo es una pequeña parte de la verdad. El bueno del espía os reserva unas cuantas sorpresas.
Con Los santos de sombra, el Legado del hierro negro sigue en ascenso
Y es que cada vez me gustan más estos libros. Gareth Hanrahan me ha deslumbrado con una prosa extraordinaria y una creatividad aún mayor. En un género en el que es difícil innovar y pocos lo intentamos, él lo ha conseguido. Se le nota su trayectoria en el rol y en los videojuegos. Sé de primera mano que eso enriquece a un escritor.
En lo que respecta a la serie literaria, esta tiene, de momento, tres partes: La plegaria de la calle, publicado en 2021, Los santos de sombra (el libro que hoy nos ocupa), publicada en 2022 y El dios caído, de 2024, que es la última de las novelas publicadas y la siguiente que voy a devorar y a reseñar.

Ocho patas cubren todo el horizonte y se alzan más altas que el cielo. Ocho ojos como lunas relucen con odio y locura. Unas mandíbulas se estremecen saboreando los pensamientos secretos de todos los vivos de la ciudad y unos colmillos gotean un veneno divino que cae en el muro meridional de la fortaleza y derrite las piedras. El sol no se pone sino que escapa del maestro de las sombras, del señor de los susurros.
Silpurse se tira al suelo al ver al dios avanzando sobre ellos. Los mortales no soportan la atención directa de un dios durante mucho tiempo. En el patio que hay debajo, guardias y prisioneros por igual también se arrojan al suelo. Los hechiceros se acurrucan detrás de escudos de protección triples, asustados por el horror que han invocado. El espía se queda en pie y contempla el destino que ha urdido.
Gareth Hanrahan. Los santos de sombra.
Y hasta aquí hemos llegado
Pero no os preocupéis, que lectura para rato, ya que cada uno de estos volúmenes tiene más de 500 páginas y además el autor asegura que hay dos libros más en camino.
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Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:
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