El Comte Mal: el jinete espectral de las Islas Baleares

El Comte Mal recorre los cielos de la isla de Mallorca de noche, dejando una estela de fuego verde y un penetrante olor a azufre. Muchos han sido testigos de su espectral aparición, que recorre de manera incansable las tierras en las que, en vida, cometió innumerables crueldades.

El Comte Mal. Imagen generada por IA.

El Comte Mal existió de verdad. Hace mucho tiempo fue mortal y se llamaba Ramón Zaforteza y Pacs-Fuster. Era Conde de Santa María de Formiguera y su carácter cruel, impulsivo y despótico ocasionó la maldición de su alma. Se transformó en el Comte Mal, un jinete espectral condenado por toda la eternidad.

¿Quién era el Comte Mal?

La figura mítica del Comte Mal es el resultado de fusionar a un personaje real del siglo XVI, el conde de Formiguera, que aterrorizó a la población de Santa Margalida, con una figura legendaria más antigua: la del Conde Arnau.

Por lo tanto, a los desmanes atribuidos a la figura histórica de Ramón Zaforteza hay que sumarles muchas fechorías presentes en la leyenda del conde Arnau, como por ejemplo el trato sexual con monjas. También aparecen una serie de vestigios de la presencia del conde, ya en su versión espectral, en la montaña de Galatzó, como por ejemplo las huellas de los cascos de su caballo en las rocas de la montaña.

Lo que está claro es que el Comte Mal es una de las leyendas mallorquinas más conocidas. En el folclore de estas tierras, el espectro del conde retorna desde los infiernos montado en un caballo cargado de cadenas y rodeado de llamas verdes. Se le puede ver rondando el entorno de la antigua finca del conde en Galatzó.

El Comte Mal histórico

Ramón Zaforteza y Pacs-Fuster (1627 – 1694), hijo de Pedro Ramón Zaforteza y Dionisia Pacs- Fuster, fue el II conde de Santa María de Formiguera. También fue virrey y procurador real del Reino de Mallorca, en las Islas Baleares.

Fue caballero de la Orden de Calatrava. Tras una juventud llena de episodios violentos contra el pueblo llano de los que salió mal parado, Ramón Zaforteza quiso limpiar su nombre. Para conseguirlo, lideró una compañía de cien infantes para servir a en la guerra de Cataluña, dando muestras de gran valor. Su intención era congraciarse con Felipe IV, cosa que consiguió.

En 1653, fue nombrado Maestre de Campo y enviado a Girona. Tras la guerra retornó a Mallorca para ser procurador real del Reino hasta su muerte en octubre de 1694.

Durante toda su vida mantuvo una serie de querellas y disputas con los vecinos de la villa de Santa Margalida y los organismos que los representaban. El conde pretendía mantener y ampliar sus derechos y poderes feudales, así como adquirir el derecho a imponer diezmos sobre las villas y habitantes de sus dominios. Además, por si fuese poco, esta manera de actuar iba acompañada de muchos abusos a la población. Todo ello hizo que Ramón Burgués-Zaforteza adquiriera muy mala fama entre la gente del pueblo, una leyenda negra muy merecida que se mantuvo en el recuerdo popular hasta mucho después de su muerte.

En uno de sus peores momentos, Ramón ordenó asesinar, el 24 de noviembre de 1647, a Baltasar Calafat, familiar del Santo Oficio. Por ello fue condenado por Consejo de Órdenes a la multa de 500 ducados y fue desterrado de la villa de Santa Margarita, a tres leguas, durante siete años.

Murió a los sesenta y siete años sin haber logrado tener descendencia. Con él acabó su Casa, pero se inició la leyenda del malvado y oscuro Comte Mal.

El Comte Mal literario

Durante el romanticismo se realizó una reconstrucción idealizada y ensalzada de la figura del Comte Mal que fue mucho más allá de su figura histórica. Lo hicieron escritores como Juan Antonio Zaforteza, José Mª Cuadrado o Guillermo Colón: ellos construirían y fijarían la leyenda del Comte Mal .

Fueron dos obras literarias escritas en el siglo XIX las qué, principalmente, popularizaron la leyenda del Comte Mal en la isla de Mallorca. La primera de ellas se titulaba «La Cruz de Calatrava o el Conde Malo» y fue escrita en 1839 por Juan A. Ferrer de Sant Jordi y Vives. La segunda llevaba por título «Las bodas del Conde Malo» y fue escrita por José Mª Quadrado en 1842.

En estas obras, las andanzas del Comte Mal nos permiten descubrir un Galatzó lleno de leyendas, de misterios y de encanto.

También tenemos la fábula recogida por Mosén Antoni Maria Alcover en Puigpunyent, que está recogida en El Pastor de Galatzó, obra del Archiduque Luis Salvador, o la obra El conde Mal. Poema en doce cantos, de Guillem Colom.

El Comte Mal. Imagen generada por IA.

El Comte Mal mítico

Según la leyenda del ser mítico en el que se ha transformado el Comte Mal, este tenía un pacto firmado y sellado con el mismo demonio. Torturaba a sus enemigos (y a cualquier persona que le llevase la contraria) en una roca agujereada que llaman s’Argolla, que estaba en las cercanías de su finca de Galatzó. Cuando ya estaban muertos lanzaba sus cadáveres dentro de las simas de la región.

Eso cuando aún estaba vivo. Después de muerto, sin embargo, lo que abundan son las historias sobre las cabalgadas nocturnas del conde por los cielos de Galatzó y sus apariciones ante su esposa.

En efecto, muchas noches visitaba a su viuda para hablar con ella. Iba rodeado de llamas y acompañado de sus caballos malditos. Para intentar evitar que se produjesen estas visitas, la viuda hizo que el cura del pueblo colocase una cruz en los desvanes. Las apariciones cesaron.

También cuentan que, en una de sus cabalgadas nocturnas, su caballo resbaló y dejó impresas sus pezuñas en la fachada de una casa cercana a la capilla. Aún se pueden ver allí hoy en día.

El Diablo y la monja

Recordaba Benet Pons i Fàbregues, que vivió en Can Formiguera, la casa solariega que perteneció al Comte Mal, que una de las sirvientas llamada Maria «Burot» le contó que por las noches se podía oir como tintineaban las cadenas con las que el demonio había apresado el alma de Ramón Zaforteza.

Cuenta la leyenda que, en el mencionado Palau de Can Formiguera, el Comte Mal hizo construir una torre para poder contemplar a una monja de la que se había enamorado, llamada Margalida, que vivía en el convento de las Clarisses. Para construirla tuvo la ayuda del demonio.

Además, las leyendas nos hablan de la existencia de una galería subterránea que comunicaba el convento con la casa. Todo esto, realidad y leyenda entremezcladas gracias a la literatura del siglo XIX y a una rica tradición oral, han convertido al Comte Mal en uno de los mitos más conocidos de la cultura popular en la Isla.

El Comte Mal en el folclore popular

Las andanzas del Comte Mal se han mantenido vivas en el folclore popular. Eran cantadas hasta no hace muchos años en pueblos como Santa Margalida, María, Puigpunyent, Galilea, Calvià o Arracó. El Cancionero popular de Mallorca de Ginard Bauçà recoge muchas de ellas.

La canción popular del Comte Mal nos habla de como se le aparece el fantasma del Comte Mal a su esposa, y dice lo siguiente:

Algunas curiosidades

En el libro El Comte Arnau (i el Comte Mal): Tres rutes literàries, de Camps y Soldevilla, se narran las torturas a las que el Comte Mal sometía a sus enemigos y a sus súbditos para después matarlos. Estas se realizaban en s’Argolla, dónde se conserva una zona con dos piedras agujereadas. Según la leyenda, se hacía pasar una barra de metal a través de los agujeros de las rocas y se ataba a los reos a ellas. De esta forma, los torturados de mayor rango sufrían las torturas y castigos impartidos por el Comte Mal. Los reos de menor estatus eran conducidos al Coll d’en Debades, donde también sufrían terribles torturas de mano del Comte Mal y sus verdugos.

Por toda Galatzó encontramos lugares asociados a la leyenda del Comte Mal. Uno de ellos es un muro que posee una piedra en forma de corazón. La leyenda afirma que se trata del corazón transformado en piedra del Comte Mal.

Fruto de todas estas leyendas llegaron a sugir problemas para contratar jornaleros en Galatzó, debido al miedo que tenían las gentes del pueblo a las apariciones del Comte.

El Comte Mal. Imagen generada por IA.

La balear, una mitología con mucho camino por delante

La mitología de las Islas Baleares no es la que tengo más cultivadas en el blog. Ahora bien, sí que he publicado un par de artículos sobre sus seres míticos. Estos son:

El follet, un duende muy mediterráneo.

María Enganxa, un terrorífico espectro.

Mientras tanto, si quieres echar un ojo a los demás seres míticos que tienen un artículo en este blog, aquí los tienes: Criaturas fantásticas en Desde Iliddiam.

Y también…

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