El libro El arte de la guerra de Sun Tzu

El libro El arte de la guerra, de Sun Tzu es un libro muy antiguo. Fué descubierto en 1972 en dos tumbas de la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.), grabado en unas tablillas de bambú.

El arte de la guerra es, por tanto, un libro escrito en tablillas de bambú. Es el que tiene en la mano, enrollado, la estatua de Sun Tzu que podéis ver bajo estas líneas.

Estatua de Sun Tzu en la ciudad Japonesa de Yurihama
Estatua de Sun Tzu en la ciudad Japonesa de Yurihama

Entre las muchas escrituras de bambú que contenían las tumbas, selladas alrededor del año 134 y 118 a. C., respectivamente, se encontraban dos textos separados. El más antiguo estaba atribuido a un tal Sūnzǐ, mientras que el otro, que explicaba y ampliaba el primer texto, tenía como autor a un tal Sun Bin.

El material del texto de Sun Bin se superpone con gran parte del texto de Sūnzǐ, y ambos pueden considerarse una única obra.

El contenido de estos textos es aproximadamente un tercio de los capítulos del moderno El arte de la guerra, y su contenido coincide muy estrechamente. Ahora se acepta generalmente que primero de los textos (el de Sūnzǐ, que no es otro que Sun Tzu) se completó en algún momento entre el 500 y el 430 a. C.

Lo diré de una manera muy sencilla y muy directa. El arte de la guerra no es un libro, no es una novela, no es una compilación. El arte de la guerra es una serie de máximas, de lectura muy sencilla, que ponen los pelos de punta y enardecen el espíritu.

Mostremos nuestros cebos para atraer al enemigo. Finjamos desorden y aplastémoslo.

Sun Tzu.

No es de extrañar que haya sido libro de caberera de muchos individuos extraordinarios a lo largo de la historia. Pero hablaremos de eso luego.

El arte de la guerra, a lo largo de trece capítulos, nos ayuda a comprender mejor la naturaleza de los conflictos, a analizarlos. Pero no es simplemente eso. No es solo una lectura instructiva, no es simplemente un libro que, leído una vez, te enriquece.

Si lo conservas cerca tuya y lo lees una y otra vez, hasta interiorizar sus máximas, te convertirá en un estratega del arte de triunfar en los conflictos. Y no hablo solamente de los que se solucionan en un campo de batalla.

Portada del libro el arte de la guerra de Sun Tzu.

Capítulo 1: Trazar planes

El primer capítulo del libro expone los cinco factores fundamentales a tener en cuenta en el aspecto militar de la gestión de un estado.

El arte de la guerra es de vital importancia para el estado.

Sun Tzu.

Estos cinco factores son:

  1. La calidad del liderazgo de su gobernante.
  2. Las condiciones meteorológicas.
  3. Las distancias, el tipo de terreno y los rasgos geográficos.
  4. La disciplina y abnegación de las tropas, que Sun Tzu denomina «ley moral».
  5. La estructura y composición del ejército y su capacidad logística para moverse.

Dice Sun Tzu que todo general debe estar familiarizado con estos cinco principios; aquel que los conozca alcanzará la victoria y el que no, fracasará. Tras exponerlos, el resto de este capítulo trata sobre la importancia de la observación y evaluación de las fortalezas y debilidades del enemigo.

Por medio de estas siete consideraciones, puedo predecir la victoria o la derrota.

1 ¿Qué dirigente es más sabio y capaz y de parte de cuál está el Tao?

2 ¿Qué comandante posee el mayor talento?

3 ¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?

4 ¿En qué ejército se observan mejor los reglamentos y las instrucciones?

5 ¿Qué tropas son más fuertes y están mejor equipadas?

6 ¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenados?

7 ¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más seria y justa.

Sun Tzu.

También añade, más allá de estos siete elementos, que si se da una circunstancia que le sea útil al comandante, esta debe ser aprovechada aunque no esté en esta lista, pues los planes deben ser modificados acorde a las circunstancias, si estas son favorables. Además, y lo más importante, afirma que todo el arte de la guerra se basa en el engaño. Un engaño que no debe ser revelado a nadie hasta el momento en el que tenga lugar.

Si tu oponente posee un temperamento colérico, procura irritarlo. Finge ser débil, para que se vuelva arrogante.

Sun Tzu.
El libro El arte de la guerra, de Sun Tzu enseña principios de la psicología que debe tener un guerrero y un lider.

Capítulo 2: Hacer la guerra

Este capítulo habla de economía y de desgaste de una manera tan clara y objetiva que sorprende. Hoy en día nadie narra así, probablemente por miedo a ofender a alguna de las partes o herir sensibilidades.

Lleva contigo el material de guerra desde el hogar, pero forrajea en terreno enemigo. Así, el ejército dispondrá de alimentos suficientes para cubrir sus necesidades.

Por otro lado, la proximidad de un ejército hace que aumenten los precios, y los precios altos hacen que se agote la sustancia de la gente (está hablando aquí del campesinado del enemigo).

Una vez agotada su sustancia, el campesinado se verá afligido por graves exacciones, con lo que sus hogares se quedarán vacíos y se disiparán las tres decimas partes de sus ingresos.

De ahí que un general sabio procura forrajear en terreno del enemigo. Un carromato de provisiones del enemigo equivale a vente de los propios (imagino que porque evitas los gastos y tiempos logísticos y privas al enemigo de esa comida a la vez), un solo picul de sus provisiones equivale a veinte de las del propio almacén.

Sun Tzu.

Insiste Sun Tzu en este capítulo en que el secreto para el éxito de una campaña es que esta sea rápida. Si la campaña se alarga, tus recursos se irán agotando, así como la moral de tus tropas.

Así pues, aunque hemos oído hablar de una estúpida precipitación en la guerra, nunca se ha visto la inteligencia asociada con prolongados retrasos.

Sun Tzu.

Capítulo 3: Estratagemas

Todo este capítulo está orientado a un mismo principio, aunque lo desglosa y lo analiza desde todos los lados.

Luchar y vencer en todas tus batallas no es la excelencia suprema; la excelencia suprema consiste en vencer al enemigo sin luchar.

Sun Tzu,

Todo lo demás está relacionado con este principio. Que son preferibles las victorias rápidas y limpias. Que es mejor dejar el país del enemigo intacto que destrozado. Ahora sí, Sun Tzu admite que no es fácil y nos explica cómo lo podemos lograr.

Así, la forma superior de generalato es no permitir los planes del enemigo; la siguiente mejor es evitar la unión de las fuerzas del enemigo; la siguiente es atacar al ejército enemigo en el campo de batalla y la peor política de todas es la de asediar ciudades amuralladas.

Sun Tzu.

El autor incide en esto repetidas veces: no realices asedios. Los asedios son nefastos en muchos sentidos.

Todo el libro me pone los pelos de punta, como dije, pero, personalmente, este capítulo me parece excepcional. Por lo que dice, y por lo claro que lo dice. A lo mejor ese es el secreto de El arte de la guerra. Claridad, brevedad y objetividad.

Es una regla de la guerra que si nuestras fuerzas superan a las del enemigo en una proporción de diez a uno, hay que rodearlo; si lo superan en una proporción de cinco a uno, hay que atacarlo; si son el doble de numerosas, hay que dividir nuestro ejército en dos.

Sun Tzu.

Dos línea, señores y señoras, cincuenta y una palabras y ya sabéis más que una enorme cantidad de generales de la antigüedad.

Capítulo 4: Tácticas.

Este capítulo incide continuamente en el hecho de que es mejor atacar que defender, y también en que hay que prepararse muy bien para poder obtener la victoria, pero que será el enemigo el que te dará la clave de la misma.

El luchador inteligente gana sus batallas al no cometer errores. No cometerlos establece la certidumbre de la victoria, ya que eso significa conquistar a un enemigo que ya está derrotado.

De esa manera, el luchador habilidoso se sitúa en una posición que hace imposible la derrota y no pasa por alto el momento para derrotar al enemigo.

Por eso es que, en la guerra, el estratega victorioso sólo busca la batalla después de haber obtenido la victoria, mientras que aquel destinado a la derrota lucha primero y después busca la victoria.

Sun Tzu

Capítulo 5: La fuerza.

Este capítulo trata sobre el ejército. Explica a un comandante lo que es un contingente y cómo manejarlo. Después de eso, se centra en las tácticas directas e indirectas, dándoles muchísima importancia.

Asegúrate de que tus huestes pueden resistir lo más recio del ataque enemigo y mantenerse incólumes; eso se consigue mediante maniobras directas e indirectas.

En toda lucha se puede utilizar el método directo para unirse a la batalla, pero se necesitarán los métodos indirectos para asegurar la victoria.

Sun Tzu

Por poner un ejémplo de los muchos que cita Sun Tzu, se debe fingir desorden para distraer a los adversarios. Sin embargo, como advierte el autor, un desorden simulado exige una disciplina perfecta y un temor simulado exige muchísimo valor.

el libro El arte de la guerra, de Sun Tzu, versa sobre ejércitos y guerreros de la antiguedad.

Capítulo 6: Puntos fuertes y débiles

Bajo mi punto de vista, este capítulo versa sobre la logística de las fuerzas y la moral del ejército. Dicho en otras palabras, trata sobre la comodidad de saber situarse, moverse lo justo y no sufrir en arremetidas estúpidas contra puntos muy defendidos si hay otras alternativas.

De ahí que sea hábil en el ataque aquel general cuyo contrincante no sepa que defender, y será hábil en la defensa aquel cuyo contrincante no sepa que atacar.

Si deseamos luchar, se debe obligar al enemigo a un combate, aunque esté protegido tras una alta muralla y un profundo foso. Lo único que tenemos que hacer es atacar cualquier otro lugar que él se vea obligado a socorrer.

Sun Tzu

Sun Tzu hace mucho hincapié en examinar críticamente al ejército enemigo para encontrar puntos débiles y aprovecharlos. De hecho, plantea que azuces al rival para que te los revele él mismo.

Despiértalo y aprende el principio de su actividad o inactividad. Oblígalo a revelarse, para descubrir así sus lugares vulnerables.

Sun Tzu

Capítulo 7: Maniobras

En este capítulo explora las bases para mover un ejército y maniobrar con él.

No estaremos preparados para dirigir un ejército en marcha a menos que nos hayamos familiarizado con el terreno, con sus montañas y bosques, sus peligros y precipicios, sus pantanos y marismas.

Sun Tzu

También nos explica Sun Tzu como comunicarnos en la distancia. Si recordamos que El arte de la guerra fue escrito entre el 400 y el 320 aC., no nos sorprenderá que el autor diga lo siguiente:

Los gongs, tambores, estandartes y banderas son los medios por los cuales los oídos y los ojos del jefe se pueden concentrar en un punto determinado.

Sun Tzu

Capítulo 8: Variación en las tácticas

Este capítulo comienza diciendo que, en ocasiones, hay que saber variar los planes y no aferrarse demasiado a lo establecido.

Hay caminos que no se deben seguir, ejércitos a los que no se debe atacar, ciudades que no se deben asediar, posiciones que no se deben conquistar y órdenes del soberano que no se deben obedecer.

Sun Tzu.

Capítulo 9: El ejército en marcha

Este capítulo tiene en cuanta los elementos del terreno, tales como ríos y montañas, explicándonos cómo aprovecharlos y cómo evitar que actúen en nuestra contra.

Acampa en lugares altos, frente al sol. No escales las alturas para luchar. Eso es todo lo que hay que decir sobre la guerra en las montañas.

Cuando llegues a una colina u orilla fluvial, ocupa el lado soleado, con la ladera a tu lado derecho, hacia atrás. De ese modo actuarás al mismo tiempo en beneficio de tus soldados y utilizarás las ventajas naturales del terrreno.

Sun Tzu

El autor menciona después una serie de elementos, de señales, en las que nos podemos fijar para saber si el ejército enemigo se va a retirar, si va a avanzar, si va a luchar, si está sediento e incluso si está agotado. Sun Tzu nos informa incluso de señales que nos dan información sin un contacto visual directo con el enemigo.

Cuando se levanta polvo, formando una columna alta, es una indicación de que están avanzando los carros de guerra; si el polvo es bajo, pero se extiende sobre una zona amplia, indica que se acerca la infantería. Cuando se ramifica en diferentes direcciones, indica que se han enviado grupos para recoger leña. Unas pocas nubes de humo en movimiento de un lado a otro significan que el ejército está acampando.

Sun Tzu

Capítulo 10: El terreno

En este capítulo, Sun Tzu, nos habla sobre los distintos tipos de terreno: accesible, enmarañado, contemporizador, pasos estrechos, alturas escarpadas y lo que el llama posiciones a una gran distancia del enemigo. Después nos habla de cómo actuar con respecto a cada tipo de terreno y exige al general sabio que lee este libro que los estudie con atención.

Después, aunque resulta curioso en este capítulo, nos habla de seis calamidades que le pueden suceder a un ejército por culpa de su general.

  1. Huida de tu ejército por lanzarlo contra una fuerza demasiado superior.
  2. Insubordinación, casi siempre por carencias en los oficiales.
  3. Colapso del ejército, por disponer de soldados demasiado débiles.
  4. Ruina del ejército, cuando sus oficiales no obedecen al general y actúan por su cuenta.
  5. Desorganización, cuando el general es débil e indeciso.
  6. De nuevo la huida de tu ejército, pero esta vez por no saber desplegar a tus tropas de una manera acertada sobre el campo de batalla.
Guerrero antiguo

Capítulo 11: Las nueve situaciones

Este capítulo versa sobre las diferentes situaciones en las que se puede ver nuestro ejército. El tipo de terreno, tanto geográficamente hablando cómo políticamente hablando, se revela como crucial. Sun Tzu nos cuenta que se puede llegar a sacar provecho de algunas de estas situaciones, mientras que en otras solo tenemos una manera de actuar.

Así, Sun Tzu distingue entre nueve «tipos de terreno», siendo estos:

  1. El terreno disperso es el terreno de la propia nación. Cuando un ejército se mueve por terreno disperso, su general debe inspirar unidad de propósito entre sus hombres.
  2. El terreno fácil es cuando se ha penetrado en territorio hostil, pero aún se está cerca de la frontera. Sun Tzu dice que penetrar así, solo un poco, provoca la dispersión del ejército. La penetración profunda trae consigo la cohesión del ejército.
  3. El terreno contencioso es aquel terreno cuya posesión supone una gran ventaja para cualquiera de los dos bandos. Sun Tzu afirma que en este tipo de terreno se debe apresurar la marcha de la retaguardia del ejército.
  4. El terreno abierto es aquel en el que ambos bandos disponen de una gran libertad de movimientos. En este tipo de terreno, el general debe estar alerta y cuidar mucho las defensas de su ejército.
  5. El terreno de intersección de carreteras es aquel que dispone de medios de comunicación con otros reinos por los cuatro puntos cardinales, de modo que el general que primero lo ocupe dispone de una ventaja muy importante. En este terreno, el general inteligente debe consolidar sus alianzas.
  6. El terreno grave: un ejército se encuentra en terreno grave cuando ha penetrado hasta el corazón de un país hostil, habiendo dejado en su retaguardia una serie de ciudades fortificadas del enemigo. En este terreno se debe asegurar una corriente continua de suministros.
  7. El terreno difícil es aquel que es físicamente difícil de atravesar, como los pantanos, los bosques de las montañas, las laderas escarpadas y rocosas, etcétera. En este tipo de terreno, el general hábil debe presionar a su ejército para que continúe avanzando.
  8. El terreno encerrado es aquél al que se llega a través de estrechas gargantas y desde el que solo se puede emprender la retirada por caminos tortuosos. En este caso, Sun Tzu dice que un general inteligente debe bloquear todo camino de retirada, pues los hombres, en esta situación, lucharán con una valentía y una bravura inmensas.
  9. El terreno desesperado es aquel en el que únicamente podemos salvarnos de la destrucción luchando con fiereza. En este caso, se le debe decir a los soldados que van a morir, pues entonces lucharán como demonios.

Por tanto, no luches en terreno disperso, no te detengas en el terreno fácil, no ataques en el terreno contencioso.

En terreno abierto, no trates de bloquear el paso del ejército del enemigo. En el terreno de intersección de carreteras, une tus manos con las de tus aliados.

En terreno grave, acumula el botín. En terreno difícil, mantén continuamente la marcha.

En terreno encerrado, recurre a una estratagema. En terreno desesperado, combate.

Sun Tzu

Capítulo 12: El ataque con fuego

Hay cinco formas de atacar con fuego. La primera es quemar a los soldados en su campamento. La segunda consiste en incendiar sus avituallamientos, la tercera en incendiar su impedimenta, la cuarta en quemar los arsenales y almacenes. La quinta consiste en precipitarse sobre el enemigo arrojandole fuego.

Sun Tzu.

Capítulo 13: La utilización de espías.

El último capítulo del libro se centra en la importancia de espiar al enemigo para obtener información.

Lo que permite al sabio soberano y al buen general atacar, conquistar y conseguir cosas que están fuera del alcance de los hombres ordinarios es el conocimiento previo.

Este conocimiento, el conocimiento de las disposiciones del enemigo, solo se puede obtener de otros hombres.

Sun Tzu.

Así, el autor divide a los espías en cinco tipos:

  1. Espías nativos, que son habitantes normales de una zona.
  2. Espías interiores, que son funcionarios del enemigo.
  3. Espías convertidos o agentes dobles, que son espías del enemigo capturados y utilizados para nuestros propios propósitos.
  4. Espías condenados, que son aquellos espías que van a realizar ciertos actos abiertamente, actos destinados a confundir al enemigo, actos que los van a dejar al descubierto y en una situación muy peligrosa.
  5. Espías supervivientes, que son aquellos que vuelven con las noticias de lo que ha sucedido en territorio enemigo.

Cuando estas cinco clases de espías trabajan todas al mismo tiempo, ninguno de ellos puede descubrir el sistema secreto. A esto se le llama «la manipulación divina de los hilos», y es la más preciosa facultad del soberano.

De ahí que con ninguno de todo el ejército han de mantenerse relaciones más estrechas que con los espías. A nadie se le debe recompensar con mas largueza. En ningún otro asunto se debe preservar más el secreto que en este.

Sun Tzu.

Un detalle curioso

Es muy probable que sepáis que las criaturas fantásticas son uno de los ejes de este blog y de mi actividad literaria. Pues bien, lo último que esperaba encontrarme al leer El arte de la guerra es una criatura fantástica. De ahí mi sorpresa cuando descubrí lo siguiente:

El táctico habilidoso puede ser comparado con la Shuai-Jan. Ahora bien, la Shuai-Jan es una serpiente que se encuentra en las montañas Ch’ang. Si le atacas la cabeza, serás atacado por su cola; si le golpeas la cola, serás atacado por su cabeza; si la golpeas en el centro, serás atacado por la cabeza y la cola al mismo tiempo.

Si se me pregunta si se puede conseguir que un ejército imite a la Shuai-Jan yo diría que sí. Pues los hombres de Wu y los hombres de Yueh son enemigos; sin embargo, si se hayan cruzando un río en la misma embarcación y son sorprendidos por una tormenta, acudirán en auxilio del otro, del mismo modo que la mano izquierda ayuda a la derecha.

Sun Tzu.

Existen distintas opiniones sobre si la Shuai-Jan es una serpiente real o imaginaria, pero os diré dos cosas; en primer lugar, no se sabe de ninguna serpiente con ese nombre en esas montañas. En segundo lugar, si os fijáis bien en la descripción, Sun Tzu está hablando de una serpiente muy, muy grande, y con un comportamiento muy poco natural, muy de narración mítica. ¿No os parece?

El libro El arte de la guerra de Sun Tzu a lo largo de la historia

estandarte de batalla «Fūrinkazan»

En abril de 1972, unos arqueólogos descubrieron la versión en rollo de bambú de El arte de la guerra. Antes de eso, las enseñanzas de este libro eran conocidas gracias a las Anotaciones de las Estrategias de Sun Tzu de Cao Cao, el fundador del reino de Wei.

Otras anotaciones mencionadas en los libros de historia oficiales incluyen la Estrategia Militar de Sun Tzu de Shen You (176-204), la Copia de la Estrategia Militar de Sun Tzu de Jia Xu y la Estrategia Militar de Sun Tzu de Cao Cao y Wang Ling.

El legendario daimyō japonés Takeda Shingen (1521-1573) fué prácticamente invencible, según se cuenta, por haber estudiado El arte de la guerra. El libro incluso le dio la inspiración para su famoso estandarte de batalla «Fūrinkazan» (Viento, Bosque, Fuego y Montaña), que significa rápido como el viento, silencioso como un bosque, feroz como el fuego e inamovible como una montaña.

Tras la invención de la imprenta fueron creados numerosos ejemplares de El Arte de la Guerra, aunque unido a otros seis libros de estrategia.

Durante la guerra de Vietnam, algunos oficiales del Vietcong estudiaron extensamente El arte de la guerra y, según los informes, podían recitar pasajes completos de memoria. El general Võ Nguyên Gyap implementó con éxito las tácticas descritas en El arte de la guerra durante la batalla de Dien Bien Phu, poniendo fin a la importante participación francesa en Indochina y conduciendo a los acuerdos que dividieron Vietnam en Norte y Sur.

El general Võ, más tarde el principal comandante militar del PVA en la guerra de Vietnam, era un ávido estudiante y practicante de las ideas de Sun Tzu. La derrota de Estados Unidos allí, más que ningún otro evento, atrajo la atención de los líderes de la teoría militar norteamericana hacia Sun Tzu​.

Tanto es así, que hoy en dia El arte de la guerra se utiliza como material didáctico en la Academia Militar de Estados Unidos en West Point.

Este libro ha tenido una gran influencia a lo largo de los tiempos. El propósito de Sun Tzu era ese, guiar a los jefes militares y gobernantes en el planteamiento inteligente de la guerra, pero no creo que se esperase un éxito semejante en su empresa.

El arte de la guerra sigue siendo el texto de estrategia más influyente en la guerra de Asia Oriental y ha influido en el pensamiento militar oriental y occidental, así como en las tácticas de negocios y en la estrategia legal, entre otros campos.

Hoy, es considerado uno de los mejores y más vigentes libros de estrategia militar de todos los tiempos y ha tenido muchísima influencia a lo largo de la historia sobre grandes estrategas de la guerra y la política de Oriente y Occidente, como Nicolás Maquiavelo, Napoleón Bonaparte o Mao Zedong.

Si conoces bien al enemigo y te conoces bien a ti mismo, no tienes por que temer el resultado de cien batallas. Si te conoces bien a ti mismo, pero no al enemigo, por cada victoria que alcances sufrirás también una derrota. Si no conoces al enemigo ni te conoces a ti mismo, sucumbirás en cada batalla.

Sun Tzu.

Vamos acabando, pero no creáis que este libro que acabo de reseñar es una rareza o una excepción. En este blog aparecerán, de vez en cuando, estos textos antiguos que han transformado la historia de la humanidad.

Uno que ya está comentado es El libro de los cinco anillos, de Miyamoto Mushashi.

De hecho, tengo ahora mismo en mi pila de lecturas pendientes el Bushido, el código del samurái, también La guerra de las Galias, de Julio Cesar, y, por último la Ora Marítima de Rufo Festo Avieno.

Y sin más…

Un abrazo. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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