Taranis se cuenta entre las principales deidades del panteón celta. Es equivalente al Zeus de los griegos y al Thor de los nórdicos, por lo que, cuando ruge la tormenta, él es el responsable. Siempre aparece representado como un guerrero prácticamente desnudo de barba poblada que empuña un rayo y está apoyado en una rueda.

Taranis se traduce como «el tronante» o «el del trueno». Así pues, a este dios lo representa el ruido, el rugido de los truenos, la fuerza primordial, espectacular y destructiva de las tormentas.
La rueda de Taranis
Al igual que Zeus y de la misma manera que Thor y que Júpiter, Taranis era un dios del trueno que empuñaba un rayo como si de una lanza se tratase. Así aparece en todas sus representaciones, en las que también está apoyado en una rueda.
Ese es el símbolo más característico de Taranis: la rueda, como prueba el hallazgo de estatuas de ruedas, tallas de ruedas y amuletos en forma de rueda por toda Europa. Estas evidencias supervivientes son la prueba del amplio culto a este dios.
Las ruedas se utilizan en otras religiones para representar el sol. También representan el paso del tiempo. Pero… ¿por qué una rueda? Pues el año de los celtas tenía forma de rueda. Además, ruedas también tienen los carros que tiran del sol en muchas leyendas.
Sin embargo, Taranis no es tratado como una deidad solar, aunque sí que está claro que está vinculados con los cielos. Es posible que Taranis fuese adorado como un dios de los cielos en su conjunto, incluyendo el sol y las tormentas.
Taranis, rey de dioses
Los escritos romanos reflejan a Taranis como un rey de dioses, algo propiciado por el hecho de que lo asociaban con Júpiter, el líder de su panteón.
Los celtas le atribuían el control de las tormentas y las tempestades, pero lo cierto es que Taranis era un dios guerrero cuya ira había que aplacar. Esto se lograba con sacrificios que algunas veces eran humanos. Este hecho lo dejó registrado el poeta romano Marco Anneo Lucano en su Farsalia: los druidas y sus equivalentes en la Península Ibérica quemaban prisioneros de guerra en grandes hogueras.
A Taranis Dís Pater le sacrifican quemando hombres en una hoguera… Antes era habitualmente aplacado con cabezas humanas, pero actualmente se contenta con ganado […]
Glosas de Verna. Siglo X.
Las Glosas de Berna son una serie de pequeñas anotaciones escritas en los márgenes de una copia del siglo X de la Farsalia de Lucano.

Taranis, Teutates y Esus
Una cosa en la que están de acuerdo casi todos los expertos es en que Taranis compartía el poder con otros dos dioses: Esus y Teutates, formando un triunvirato.
Lucano nos ha dejado un regalo de valor incalculable en el libro I de La Farsalia: los nombres de la tríadas principales de dioses celtas de la Galia.
También tú, Ligur, ahora despojado, en el pasado con tus cabellos colgando de tu elegante cuello, preferías a toda la Galia de pelo largo; esos por quien el implacable Teutates es apaciguado por terribles derramamientos de sangre, y Hesus, temible con sus altares despiadados; y el santuario de Taranis, no más humano que ese de la Diana escita.
Lucano. La Farsalia. Siglo I d.C.
En efecto, todas las ramas que surgen del tronco de la gran familia indoeuropea tienen una tríada de dioses principales. La del pabellón celta estaba formada por Esus (Hesus), que era el señor de los árboles, Teutates (el Tutatis de Asterix), dios guerrero por excelencia y también por el poderoso dios que hoy nos ocupa: Taranis.
Descubriendo a Taranis
Hallazgos arqueológicos en Irlanda, Gran Bretaña, España y el valle del río Danubio han proporcionado a los arqueólogos las evidencias necesarias para poder decir que Taranis era uno de los dioses más notables de la Europa celta.
Podemos hallar representaciones suyas en toda la Céltica antigua, desde centro Europa a las Islas británicas e Iberia. En ellas aparece representado con una rueda, un rayo y, a veces, también un mazo.
Existen numerosas figuras que representan a esta deidad. Además, existe en Dinamarca el extraordinario Caldero de Gundestrup. Una de sus placas alberga una imagen de este dios.
En estas representaciones, Taranis aparece como un hombre atlético y barbudo. Rara vez aparece sin su rueda. La mayoría de las veces está sujetando un rayo y algunas veces hay animales a su lado, como caballos, serpientes o aves.

Adoración y sacrificio
La arqueología ha descubierto siete altares, todos ellos de la época en la que Roma conquistó medio mundo conocido. Tienen inscripciones en latín o griego, y por lo tanto la información que desvelan debe ser tomada con precaución.
Sabemos que, durante esta época, la del Imperio Romano, la adoración de Taranis tuvo una gran relevancia en Hispania, en Bretaña y en la Galia. Dentro de nuestra península, se encuentran muchas huellas de su culto en las tierras que poblaban los astures y los cántabros.
Taranis, Thor y Júpiter
Lug era la deidad principal de los celtas que vivieron en lo que hoy son las islas Británicas e Irlanda. También era un dios presente (y muy poderosa) entre los celtas de Europa. Pero no el más importante. Todas las evidencias apuntan a que este era Taranis.
La identidad indoeuropea, poderosa y resistente, provocó que las distintas culturas que emergieron de ella adoptasen formas similares. La tríada de dioses que lideran sus panteones es buen ejemplo de ello. Está presente en la mitología de los pueblos germánicos (Odín, Thor y Freyr) en la griega (Zeus, Poseidón y Hades), en la romana (Júpiter, Marte y Jano/Quirino) y, por supuesto, en la celta (Taranis, Teutates y Esus)
Por ese motivo, las deidades de las naciones celtas y germánicas que Roma conquistó se parecían muchísimo a las suyas propias. Lo que creyeron los romanos fue que los dioses extranjeros eran los mismos que los suyos, pero con otros nombres.
Es lo que le sucedió a Taranis. En cuanto los romanos vieron que era un dios guerrero que dominaba las tormentas y sujetaba un rayo, lo tuvieron claro: era Júpiter.

Taranis, dios de la guerra
Taranis era una deidad muy importante de su panteón, señor de las tormentas y de la guerra. También era un dios fuerte, capaz con las armas y de pronta ira, es decir, muy proclive al enfrentamiento.
¿Cómo pueden los historiadores saber tanto sobre un dios que no tiene mitos sobrevivientes?
Las claves nos las dan la arqueología, la lingüística, la mitología comparada, el análisis de diferentes representaciones artísticas y, sobre todo, los paralelismos entre el vocablo «Taranis» y los nombres de los demás ejemplos de este arquetipo.
Taranis, etimología
«Taranis» proviene de la raíz indoeuropea (s)tenh-. En los distintos idiomas que han evolucionado a partir de esa lengua original, esto significa algo similar a «tronar», «gruñir» o «trueno».
Esto no sólo se aplica a las tormentas, sino que está en la raíz de los nombres de ríos caudalosos cuyo cauce «atruena», como el Tanaro de la Galia Cisalpina.
En la Península Ibérica también se conservan muchos topónimos que hacen referencia a Taranis, sobre todo en Asturias, donde tenemos Tárano (Cangas de Onís), Taraña (valle del Raigusu, Llaviana), Taranes (Ponga) o Toraño (Margolles). El más espectacular de ellos es «Tarañosdios», orónimo de Cangas de Onís, situado entre Cabeza Severa y Sierra Mala.
En León encontramos Tarna y el monte Teleno, considerado la morada de este dios entre los astures cismontanos.
Algunas curiosidaded
Hay quien dice que Taranis guarda relación con uno de los últimos seres míticos comentados en este blog: el Nuberu.
Si tuviésemos que buscar orígenes arqueológicos al Nuberu, habría que buscarlos en el céltico Taranis, dios del rayo y el trueno y protector de los guerreros y del que quedan numerosos restos toponímicos: Tarañes (Ponga), Táranu (Prieiru, Salas), Taraña (Sieru) o la tautología Tarañosdiós (Cangues d’Onís).
Se trata de la misma divinidad gala que luego fue asumida por los romanos como Júpiter Tonans. El Nuberu también podría tener parentesco con el germánico Wotan o Wodan, dios del trueno que cabalga las nubes en un tri- neo tirado por lobos y que también es tuerto.
Mitologia Asturiana Alberto Álvarez Peña
Otra curiosidad: en el la serie de animación japonesa «Junketsu no Maria», o «Maria, the virgin witch», la protagonista es capaz de invocar a Taranis

Y este es Taranis, dios celta de las tormentas y de la guerra
En definitiva, creo que estamos ante el dios más importante del panteón celta, uno estuvo presente en la mayor parte de la céltica continental, dejando su rastro en forma de numerosos topónimos.
Taranis es el tercer dios celta adorado en la península que aparecer en este blog. Le anteceden el pancéltico Lug, o Lugus, y el poderoso Cosus.
Si quieres saber más cosas sobre la cultura celta, puedes hacerlo aquí:
Y eso es todo; me despido.
¡Muchas gracias por leerme!
Ya sabéis. Sentid, vivid…Y no os rindáis nunca.
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2 ideas sobre “Taranis, dios celta de las tormentas y la guerra”
¡Qué pasada de post! Me han encantado todas las curiosidades y entresijos de esta importante figura celta. Sin duda de las más importantes y como siempre me encanta descubrir sus similitudes, diferencias con otros… conocer como ha llegado hasta nuestros días su leyenda… super interesante!!! Un abrazo!!
¡Muchísimas gracias, amiga mía! 🤗 ¡Eres la mejor!