El Nuberu es el señor de las borrascas, del granizo, de los temporales y de los aguaceros. En todo lo que abarca la nación astur, es él quien decide dónde caen las lluvias y cómo son de abundantes. Temperamental y, según algunos, malvado, este importante espíritu del clima disfruta creando tormentas en las que dirige los rayos a su antojo. También se divierte forjando tempestades que levantan grandes olas que azotan las costas y producen naufragios.

En las narraciones populares de transmisión oral, este importante ser mítico tiene nombre y apellido: Juan Cabrito. Además, en algunos ayuntamientos del suroeste de Asturias (como Teverga), donde el territorio de este individuo es limítrofe con el de los nubeiros gallegos y los renuberos leoneses, también es conocido como reñubeiru.
El Nuberu y los nuberos
Al preparar este post he descubierto algo que no sabía previamente: una gran diferencia entre el Nuberu de Asturias y sus equivalentes leoneses, cántabros y gallegos. Me refiero a lo siguiente:
Los nubeiros gallegos son muchos, e incluso de distintos tipos, y lo mismo pasa con los de otros lugares.
Viajan sobre las nubes, las reúnen, les dan órdenes y controlan los rayos, los truenos, los vientos y las lluvias. Son malignos y resentidos…
Causan el ruido de los truenos con las zuecas que llevan, o con tenazas, o con un carro, o con otros instrumentos metálicos. A veces, se les cae uno de estos instrumentos: es el rayo.
Xoán R. Cuba, Antonio Reigosa y Xosé Miranda. Diccionario de los seres míticos gallegos.
Por otro lado, el Nuberu de Asturias, así, con mayúsculas, es un solo individuo. Sobre él existen muchas leyendas que, como todas las narraciones de transmisión oral, cambian ligeramente de una zona a otra.
Juan Cabrito
Como estábamos diciendo, las leyendas, los dichos y, en general, las narraciones sobre el Nuberu se han ido conservando de manera oral a través de las décadas. Eso lo sabemos bien gracias a que Aurelio de llano recopiló una serie relatos populares a lo largo de muchas localidades asturianas. Estos retratan a un personaje muy interesante: el Nuberu. Alias: Juan Cabrito.
Se llama Juan Cabrito. Y vive con su mujer y sus hijos en una ciudad fabricada en la cumbre de una montaña de Egipto, cubierta de niebla.
Desde allí sale a facer truena y a verter las nubes en el sitio que le plazca, si no lo impiden los conjuros de los sacerdotes y el toque de las campanas. Porque cuando el Nuberu aparece sobre un pueblo, lo reciben al toque de campana y le conjuran a que descargue la nube en un sitio donde no haga daño.
Del folklore asturiano: mitos, supersticiones, costumbres. Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
El Nuberu: alguien importante
Este individuo es una de las entidades más notables de la mitología asturiana. Como señor de lluvias y tormentas, se podría pensar en él como una especie de dios, pero sin embargo es un individuo relativamente normal, que vive en una casa y tiene familia. Su trabajo es provocar tempestades, tormentas, granizos y aguaceros. A veces los descarga sobre las cosechas de los campesinos o causa grandes daños en las aldeas. También, si tiene un mal día, puede llegar a lanzar rayos contra las personas y sus animales. En algunas leyendas, desciende o cae al suelo tras utilizar sus poderes.
El Nuberu es muy temido en Asturias a causa de los destrozos que produce en los pueblos y en los sembrados. Es por ello que los lugareños hacen tañer las campanas para ahuyentarlo. De hecho, hace apenas unas décadas el toque de campanas de «detente nubero» o «detente nublao» era bien conocido, como podéis comprobar en el documental «Un país en la mochila», del genial José Antonio Labordeta.

¿Y qué aspecto tiene el Nuberu?
¿Qué como es? Pues parece un hombre viejo, pero uno que da miedo. Es alto, feo y lleva la cabeza cubierta por un sombrero de ala ancha. Sus orejas son grandes, sus ojos brillan y hay quien dice que su piel es muy oscura. Tiene una barba muy larga y desastrada y unos bigotes acordes con ella. Viste con pieles y suele ir sucio y andrajoso. Algunas leyendas le atribuyen un zurrón de pastor y un bastón.
Este aspecto se mantiene en toda Asturias, pero su tamaño, sin embargo, sufre grandes variaciones, desde el de un gigante hasta el de un enano.
Hombrin pequeñuco, viellu y arrugau como una malluca. Negru como la pez. Más feu que el meu sobrín Pepé. Que ye cuanto hay que decir.
Tien las piernes torcius como dalabes y delgades como garavinos. De la cara non vos digo ná. La boca llegai de orella a orella, y vense los dientes, que son como paletes y negrus como un tormentu. Los guellus brillen como dos fogueruques, y maldito si vi en mi vida unas orelles más grandes, que parecen fuelles de cigal. En fín, que mete miedo señoritu. Yo ver, vilu una vez, pero desde entonces no volví a pasar por el monte de la carballera.
Según palabras de un habitante de Teberga.
Gracias, don Aurelio
Escribo este artículo muy impresionado por una de mis fuentes de documentación: los estudios de Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Este recorrió Asturias recopilando leyendas y conocimiento. Después puso por escrito sus conclusiones y reflexiones, valiosos en extremo por su antigüedad y pureza. También, a la manera de un Estrabón de principios del siglo pasado, nos trae datos y pasajes de autores anteriores.
En su obra Del folclore asturiano, don Aurelio recopila muchas narraciones populares con Juan Cabrito, el Nuberu, como protagonista. Aquí tenéis una de ellas:
Si vas a tierra de Egito…
Cuentan que una vez, mientras el Nuberu contemplaba desde la eminencia de una roca la hermosura de las tierras que acababa de regar con beneficiosa lluvia, se le escaparon las nubes y tuvo que quedarse en tierra hasta la mañana siguiente.
Se dirigió a casa de un labrador rico y le pidió posada por una noche; el labrador le contestó que no admitía mendigos en su casa.
Después fué a la de un labrador de humilde posición y éste le acogió cariñosamente; claro es que ninguno de los dos labradores sabía que aquel hombre era nada menos que el rector de las tormentas. Este se levantó muy de mañana y después de dar las gracias a su huésped, le dijo:
-Si vas a tierra de Egito, pregunta por Juan Cabrito.
Y el Nuberu se dirigió al pico más alto de una montaña, se subió a una nube y, al pasar sobre las propiedades del labrador que le había llamado mendigo, hizo que una tormenta las arrasara por completo.
Sucedió que el labrador pobre, mozo valeroso y dispuesto a meterse en empresas, viajó por el mundo y acabó llegando a Egipto. Allí averiguó dónde vivía Juan Cabrito y se dirigió hacia allí. Llegó a una montaña cortada verticalmente, de la que salió un criado que le dijo al labrador:
—¿Cómo tenéis valor para acercaros a esta casa? Mi amo ha ido a tronar y no regresa hasta mañana; además, no recibe a nadie; ¡marchad!
—Decid a vuestro amo y señor que está aquí un asturiano que desea saludarle.
Inmediatamente fué introducido en la casa y el Nuberu le trató con atención y cariño; después le dijo:
—Vengo de romper unos truenos sobre tu pueblo; he regado tus tierras con mucho cuidado; tus cosechas son más abundantes cada año y tu familia está buena. Ahora tengo que darte una mala noticia: tu mujer, creyéndote muerto, se casa dentro de unos días, pero no te apures, mañana llegarás a tu morada y tu esposa recibirá mucha alegría. A mí no me volverás a ver porque marcho esta noche a tronar; levántate antes de amanecer y monta en un macho cabrío que estará esperándote a la puerta de esta casa: él te conducirá a tu pueblo por el aire; no tengas miedo, nada malo te ocurrirá.
Y tal como le dijo el Nuberu así sucedió; el labrador llegó a su casa en un abrir y cerrar de ojos, y su mujer le recibió amorosamente entre sus brazos.
Recogido de Del folclore Asturiano, de Aurelio de Llano Roza de Ampudia.

El origen del Nuberu
Tomando todas las narraciones orales sobre el Nuberu como un conjunto, podemos afirmar que la sabiduría popular nos dice dos cosas: la primera es que este poderoso ser vive en Egipto…
El Nuberu es un ser sobrenatural cuyo origen quizá habrá que buscarlo entre los dioses del antiguo continente líbico o asiático. Las leyendas asturianas dicen que el Nuberu vive en Egipto, y este es un dato de mucha importancia.
En la remota antigüedad, los navegantes orientales venían a puertos españoles, entre ellos a las Casitérides de Galicia, en busca del estaño que les era necesario para la preparación del bronce, metal que ya usaban en Egipto en tiempo del antiguo imperio, el cual comprende desde el año «3000 al 2000» antes de Jesucristo (1).
(1) «Las diez Casitérides, las islas del estaño, que Posidonio, Plinio Mela dicen hallarse en las costas del Océano, al Norte de los Artabros, hay que creer son las diez ú once islitas que se encuentran entre el Cabo Falcoeira y el Silleiro, en la costa de Pontevedra.
Del folclore asturiano: mitos, supersticiones y costumbres. Aurelio de Llano Roza de Ampudia
…y la segunda cosa es que…
La segunda es que el Nuberu vive en la cumbre de una gran montaña.
Dioses o diosas, todos ellos habitaban en la cima de las montañas.
(1G. Maspero. Historia antigua de los pueblos de Oriente. Traducida de la 8.ª edición francesa por Domingo Vaca. Madrid, 1913.
¿Por qué la cima de una montaña de Egipto? Esto es algo extraño en los seres de nuestras mitologías. Aurelio de Llano nos plantea la posibilidad de que Juan Cabrito descienda de una antigua deidad.
El Nuberu tiene semejanza con algunos dioses orientales y con Votan, dios que suplantó a la figura más antigua del Olimpo germano: a Zíu. El cual en un principio estuvo casado con la tierra (la fértil, la trabajada, no representada por el elemento cósmico), como el dios celestial egipcio y sus semejantes de la leyenda india.
Votan, entre sus inmensas atribuciones, tiene las de dirigir las tempestades; viaja a caballo a través del espacio y traslada por el aire a sus protegidos de un país a otro; lleva barba gris, viste un hermoso manto o una armadura de guerra, y oculta la falta de un ojo con un sombrero de alas muy grandes; su fealdad infunde terror al pueblo.
Del folclore asturiano: mitos, supersticiones y costumbres. Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
Y es cierto que Votan (hoy más reconocido en esta forma antigua como Wotan o como Woden) es a los germanos lo que Osiris a los egipcios. También es cierto que, en la antigüedad, la creencia en Isis y Osiris emigró a Byblos, una importante ciudad fenicia y de allí pudo llegar a la península…
Esta es una posibilidad, pero muchos estudiosos, como Alberto Álvarez Peña, autor de Mitología asturiana, la niegan con las siguientes palabras:
Aurelio de Llano Roza de Ampudia, folclorista pionero en la Asturias de principios del siglo pasado, pretende ver en este mito un origen libio-fenicio basándose en la pretendida influencia que hubiesen tenido los navegantes y comerciantes fenicios en las costas asturianas. Teoría insostenible arqueológicamente.
En 1.895, Juan Menéndez Pidal ya advertía del proceso de orientalización de algunos cuentos y leyendas asturianas, puesto que las tierras de Oriente eran muy propicias para ambientar relatos y prodigios y buscar allí el origen de magos y nigromantes.
Mitología asturiana. Alberto Álvarez Peña.

Las campanas, némesis del Nuberu
Antaño la costumbre de tocar las campanas para detener a las tormentas y esconjurar a los nuberos estaba completamente extendida y normalizada en las tierras de Asturias, León y Galicia.
En lo que a Asturias se refiere, a principios del siglo pasado esas prácticas había quedado reducidas a Celón, concejo de Pola de Allande; Taladrid, concejo de San Antolín de Ibias; Aguinos y Saliencia, concejo de Pola de Somiedo; La Piñera, concejo de Morcín; Murias, concejo de Aller; Llueves, concejo de Cangas de Onís, y a algunos otros pueblos.
En el Bierzo, las campanas se deben hacer sonar con el toque llamado de «tente trona», toque muy extendido y que se acompaña con diferentes variaciones del siguiente conjuro:
Detente, nube y nublado
que Dios puede más que el diablo.
Detente, nube,
detente, tú;
que Dios puede
más que tú.
También era costumbre tocar las campanas a las doce de la noche del primer viernes de marzo para guardarse de las tormentas en época de cosecha. Ya en la propia Galicia «tocan las campanas de las iglesias parroquiales cuando truena.». Y «en Portugal voltean una campanita bendita, y el rayo no cae en los lugares a que llega el sonido.»
Ve con ello a las sierras
Una vez llegó el Nuberu a Belmonte, y en cuanto le vieron los vecinos, empezaron a tocar la campana de la capilla de San Bartuelu. Y el Nuberu marchó diciendo:
—No puedo descargar la nube porque tocan la perrina (Campana) de Cezana y el truebanón de Belmonte (Campana antigua que hubo en Belmonte).
Una vieja le vió pasar por encima de su cabaña con el sombreirón terciau y le dijo:
—Vé con ello a las sierras y a los valles, dexa a los probes vaqueiros en estos carrascales.
Y fué a echar el pedral a un sitio que hoy llaman Barrublancu, porque la nube arrastró toda la tierra vegetal, y desde entonces acá dejó de dar hierba aquel terreno.
Recogido de Del folclore Asturiano, de Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
Otros remedios contra el Nuberu y otros nuberos
Con igual propósito, es aconsejable hacer hogueras con ramos de laurel bendecido el Domingo de Ramos o encender velas, aunque a veces hay que arrojarle una prenda del que efectúa el exorcismo, generalmente el cura.
Un cura que hubo en Villanueva de Teverga, que murió hacia el año de 1856, para esconxurar al Nuberu, rodeábase de esculinos porque la inocencia de éstos favorecía el conxuru. Pero un dia, púsose a la puerta de la iglesia a esconxurar la truena, y el Nubeiru no le hacía caso. Entonces, el cura le tiró con un zapatu, el cual desapareció en el aire y el Nubeiru fué a descargar la nube al monte, detrás del picu «Tromeu».
Del folklore asturiano: mitos, supersticiones, costumbres. Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
Otros métodos para protegerse del Nuberu asturianos son: rezar la oración dedicada a Santa Bárbara, poner en la corralada la pala y el rodallu del pan (Tineo); la pala de dientes y de enfornar (Navia), volcar un carro del país volcado o poner del revés las patas de las trébedes. En otros lugares colocan hachas con el filo apuntando hacia arriba en los tejados.
Cinco curiosidades sobre el Nuberu
- Los pescadores temen al Nuberu, pues les culpan de las terribles galernas del Cantábrico, que les hacen regresar apresuradamente a puerto.
- En realidad, es muy peligroso tocar las campanas cuando está encima de la iglesia una nube cargada de electricidad, porque el campanario hace las veces de pararrayos y la cadena de la campana es un excelente conductor. Dice el P. Feijóo en Teatro Crítico, tom. V. pág. 122, que, «en 1718 cayó una furiosísima tempestad en parte de la costa de Bretaña, y 25 Iglesias fueron heridas de rayos por haber pulsado las campanas.»
- Aunque el Nuberu es no es un ser mítico que utilice habitualmente su fuerza física, se dice que esta es descomunal.
- Dependiendo de la leyenda, la casa del Nuberu estaría situada simplemente en «Efitu», o en los montes de Tudela, o en la ciudad de Brita, o en la de Oritu, o en la del Gritu o en la de Exitu.
- Es tan importante la figura del Nuberu en el folclore y la cultura de Asturias que se ha filtrado en el lenguaje popular. De esa manera:
En Asturias, cuando una persona es poco agraciada físicamente, se dice de ella que «es más fea que el Nuberu.»

Una última leyenda del nuberu
Tanto esta leyenda como las dos que ya han aparecido a lo largo del post son parte de las muchas recopiladas por Aurelio de Llano Roza de Ampudia a lo largo de los años y publicadas en 1922 en su Del folclore asturiano.
Si un día vas a Egito…
Una tarde que hubo mucha truena, cayó el Nuberu en términos de Taja, concejo de Teverga, y durmió en casa de un mozo labrador. Y al despedirse de él le dijo:
—Si un día vas a Egito pregunta por Juan Cabrito.
Sucedió que el labrador tuvo que ir al servicio del rey, dejando a su mujer sola al cuidado de la casería. En una batalla, el mozo cayó prisionero de los moros y lo llevaron muy lejos ¡probín! le traían arando desnudo y descalzo. Un día logró escaparse. Subió a una montaña muy alta y fue a parar a un pueblo donde habita la niebla, y allí pidió posada a una mujer que estaba a la puerta de su casa.
—No puedo darte posada porque no está aquí mi marido. Y si te la doy, cuando venga te matará.
—Escóndame por ahí, aunque sea debajo de una cama, pues si no hay quien me dé posada tengo que dormir entre la niebla.
La mujer, compadecida del labrador le admitió en su casa. A eso de las doce de la noche llegó el marido y en cuanto entró preguntó a su mujer:
—¿Quién está aquí? A cristianu me huele.
—Es un pobre que me pidió posada y se la dí; no le hagas daño.
—Dile que se presente a mí.
Cuando el labrador se encontró frente al dueño de la casa, éste le preguntó:
—¿Cómo viniste aquí?
—Me escapé de con los moros.
—¿De dónde eres?
—De Asturias, de la parroquia de Taja.
—siéntate al pie del fuego y no tengas miedo; aquí nadie se meterá contigo.
—Y aquel hombre, que era el Nuberu, entregó a su mujer una sarta de lagartos y culebras para que las preparara para la cena. Después que cenaron, le dijo el Nuberu al labrador:
—Si eres de Taja, recordarás que una noche durmió en aquel pueblo un hombre muy alto, así como yo…
—Si, señor; durmió en mi casa y al marchar díjome que si algún día iba a Egipto…
—¡Cierto! Que preguntaras por Juan Cabrito. Pues bien, ahora estás en Egipto y Juan Cabrito soy yo. Bien te conozco; no se me olvidó el favor que me has hecho cuando me recogiste en tu casa. Ahora te voy a dar una noticia que te interesa: tu mujer, creyendo que has muerto, se casa mañana con el vecino más rico del pueblo y, para evitar el casamiento, voy a proponerte una cosa:
>>Hay en Taja un cura cojo, que, en cuanto yo aparezco sobre el pueblo y rompo el primer trueno comienza a tocar la campana y a esconxurarme y no soy capaz de tumbar allí ningún pedral. Y tengo interés en apedrear el término de Taja para fastidiar al cura. Si me facilitas un terreno libre, para descargar en él una buena nube, te llevo a tu pueblo antes de que se case tu mujer.
—Mi padre tiene una roza en el monte y puede usted descargar sobre ella todas las nubes que quiera.
Juan Cabrito cogió al labrador y lo llevó por el aire, envuelto en la niebla, y lo dejó al pie de la iglesia de Taja, donde estaba su mujer con el novio esperando que llegara el cura para casarlos.
El labrador estaba muy desfigurado. Se presentó a su mujer y no le conoció. Entonces él, enseñó una marca que tenía en el pecho y le preguntó:
—¿Me conoces ahora?
—¡Si! Tú eres mi marido. Y se suspendió la boda.
Recogido de Del folclore Asturiano, de Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
El Nuberu, los nubeiros, el ñubero, el renuberu, el odei y el Entiznau
Nuberos, nuberus, ñuberus y nubeiros son personajes de las mitologías asturiana, cántabra y gallega. A estos hay que añadirles tronantes, escoleres y, por supuesto, el Entiznau.
Todos ellos forman parte de una pequeña familia de seres distribuidos por muchas de las mitologías de la península. Todos ellos son criaturas mitológicas que habitan en las nubes, viajan en ellas y las controlan a voluntad. Controlan la climatología y se divierten provocando lluvias, granizos, tormentas y aguaceros que destrozan las cosechas.
Jesús Callejo nos dice que, además de todo esto, también pueden encrespar el mar, convocar tempestades y precipitar el granizo.
Están muy extendidos por el noroeste de España, especialmente por la Cornisa Cantábrica, donde recibe diversos nombres según la región. Así, se les conoce como Nuberu en Asturias, nubeiros en Galicia, ñuberos en Cantabria, renuberus en las zonas al norte de León y odei en el PaísVasco.
Además, en el folklore de Extremadura existe el Entiznau, que tiene muchas características en común con todos los anteriores.

La rica mitología asturiana
Si lo que te interesa es seguir descubriendo las criaturas de la mitología de Asturias, en este blog puedes conocer a bastantes más. Son las siguientes:
- Las xanas, bellas deidades de los cuerpos acuáticos.
- El cuélebre, la serpiente alada de Asturias.
- La güestia, la terrorífica procesión espectral asturiana.
- El carru de la muerte, que viene a recoger las almas de los difuntos.
- Las ayalgas, esas tristes y fascinantes damas encantadas.
- Las lavandeiras, las lavanderas de la noche gallegas y asturianas.
- El papón, el ogro comeniños de Asturias.
- La zamparrampa, barranca, parranca o zanca parranca
- El Urco, el Can do Mar gallego y asturiano.
- El home-llovu de Asturias.
- El home marin y los homes mariños.
- Las bruxas asturianas.
- El pesadiellu, la manona y la mano negra de Asturias.
- La paparrasolla.
- Los trasgus, esos pequeños diablillos asturianos.
Además, si quieres conocer a los seres legendarios que pueblan el resto de las mitologías de la península, puedes hacerlo aquí: Seres míticos de la Península Ibérica.
Si quieres conocer a todas las criaturas fantásticas de la Península Ibérica, y no solamente a las que hay en este blog, te regalo un libro con, entre otros apartados, un extenso bestiario, compuesto por nada menos que 147 criaturas fantásticas de la Península Ibérica, a las que describo y ubico geográficamente. Solamente tienes que suscribirte a este blog. De esta manera, si quieres, te mantendré informado de las novedades con un breve correo electrónico que te llegará el viernes o el sábado. Y si no quieres, puedes darte de baja cuando quieras. ¡Pero el libro nadie te lo quita! No lo dudes. Hazlo. Me harás un poco más feliz.
Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “El Nuberu asturiano, amo de las tempestades”
Wowww! ¡¡Que post tan bonito, completo y curioso!! Me ha fascinado conocer el origen, las diferencias con los nubeiros y demás seres similares, y todas las curiosidades que nos traes hoy sobre este mítico ser. ¡Una semana más es un placer perderse un ratito por este mundo de fantasía y tradiciones!
¡Muchísimas gracias, querida amiga!
Es maravilloso verme tan apoyado por una persona maravillosa como tú. 🤗🤗🤗