La reescritura de la realidad es una capacidad extraordinaria que poseen algunos individuos del universo de Desde Iliddiam. Cuando la dominan, se convierte en un poder de tal magnitud que les permite hacer prácticamente cualquier cosa que deseen.

Nunca había visto a un reescritor de la realidad antes, pero había oído historias sobre ellos. Historias que hablaban de que tenían poderes que alteraban las leyes de la naturaleza, que creaban fuego de la nada y cosas así. Era un asunto serio. Los gisen eran peligrosos en extremo y el arte que practicaban, mucho más.
Formaban parte de una organización conocida como la Doble R, que era vertical, celosa, agresiva y no se andaba con bromas. A Exién le habían robado sus cosas. Esto, por sí solo, podía tener consecuencias muy graves.
La marca del urco. David das Tebras.
Poniéndonos en contexto
Los mundos que componen el universo de Desde Iliddiam son realidades alternativas físicamente coincidentes. Todo está unido por una energía, por unas leyes a las que alguna gente puede acceder. Esas personas son los reescritores de la realidad. Ellos son los únicos capaces de reescribir la realidad, modificando así las leyes de la naturaleza.
Si esto sucede de una manera muy radical, hay ecos en los otros planos de la existencia, y si se pasa de castaño oscuro se forma una grieta momentánea entre estos mundos que puede tener efectos catastróficos sobre esa zona y dejar cicatrices espectaculares después.
La reescritura de la realidad
La reescritura de la realidad, que también se conoce como irrealización, como ha y como reprogramación de la realidad, es el arte de modificar cualquier cosa que te rodea, desde tu propio peso hasta la dirección y la fuerza con la que se mueve un objeto. Se puede incluso fijar una idea en la mente de una persona. Es un poder terrible y muy, muy peligroso.
―Exién, ¿cómo funciona tu poder? ―le pregunté.
―Accedo al tejido de la realidad y cambio algo. Lo modico, sustituyendo algún detalle, algún valor o algún factor por otro.
―No te entiendo, Exién.
―Te lo explico mejor. Mi poder consiste en coger una pequeña parte de la realidad y poner otra que me interese más a mí.
Khan Kshur, que había colgado mi capa de lana al lado de la chimenea para que se secase, se echó a reír.
―¡ Tu poder consiste en colarle mentiras al universo! ―exclamó.
―Ni más ni menos ―asintió Exién.
La hija de la ayalga. David das Tebras.
Todos los reescritores de la realidad de la poderosa organización conocida popularmente como Doble R tienen un libro conocido como leabhar. En él apuntan los rituales que van aprendiendo, pero, sobre todo, los comandos de reescritura de la realidad que logran dominar.
Estos toman la forma de una concatenación de varias frases que los gisen deben pronunciar, pero no es tan sencillo. La duración de cada palabra, el tono de cada letra, la rapidez con la que se pronuncia, los acentos, las inflexiones. Todo cuenta. Se trata de un arte difícil en extremo.
Sin embargo, aquellas personas que logran dominarlo consiguen, con la práctica, realizar aquellos comandos que más utilizan sin pronunciarlos siquiera, solo con pensar en ellos.
El leabhar, mucho más que un libro
Los leabhar son libros normales que, sin embargo, tienen una importancia enorme. Cada reescritor de la realidad tiene uno, y en él anota todos los comandos de reescritura de la realidad que domina. Solo está permitido tener una hoja en blanco en el leabhar, por lo que su tamaño y su grosor son directamente proporcionales al poder y a los conocimientos del reescritor de la realidad.

Convoqué mi leabhar. Solo tuve que pensarlo, pues ejecutaba los comandos de irrealización que usaba muy a menudo con el simple proceso de pensar en ellos. Fluían con naturalidad.
Mi querido manuscrito se formó ante mí y se quedó en el aire, levitando a unos cuatro pies del suelo.
Todos los gisen teníamos un leabhar. En él anotábamos los comandos de reescritura de la realidad que lográbamos dominar y nuestras impresiones sobre ellos. También escribíamos los rituales como aquel que yo acababa de desplegar, junto con una lista de los ingredientes necesarios para que funcionasen. Por último, teníamos muchas notas, en hojas sueltas, de los comandos de irrealización sobre los que estábamos trabajando en ese momento. La intención era llegar a dominarlos.
En el feliz momento en el que alcanzábamos este objetivo, añadíamos una página en blanco al leabhar y pasábamos a limpio estos nuevos comandos. La valía de un mago se medía en gran medida por el número de páginas escritas de su leabhar y, dado que estaba prohibido por el Pentagrama tener más de una página en blanco en este libro, su tamaño y grosor eran muy representativos de nuestro poder.
La hija de la ayalga. David das Tebras.
Maestros de la reescritura de la realidad: los gisen y los reescritores de la realidad
Un reescritor (o reescritora) de la realidad y un gisen no son exactamente lo mismo. Os lo explico: un reescritor o una reescritora de la realidad es cualquiera que pertenezca a esa minoría que ha nacido con el poder de alterar los patrones de la realidad misma.
Sin embargo, un gisen es aquel que pertenezca a la Sociedad para la Reescritura de la Realidad (popularmente conocida como Doble R). Si esta sociedad no lo ha reclutado o admitido como miembro, entonces no es un gisen.
Tanto Riniklo como yo éramos gisen, reescritores o reprogramadores de la realidad, los dos únicos que vivían en Iliddiam. Cuantos habíamos nacido con el poder de alterar las pautas de la realidad éramos, sencillamente, seres superiores a la gente común y, además, muy escasos. De hecho, dos era un número muy elevado para una población del tamaño de Iliddiam.
La marca del urco. David das Tebras.
En cualquier caso, cualquier irrealizador (que es un término que engloba tanto a gisen como a reescritores de la realidad) tiene la capacidad de alterar el tejido mismo del universo para beneficio propio (o para lo que quiera).
El ha recorría mis venas, lo notaba. Yo lo entendía y él me entendía, fuese lo que fuese. Había nacido con ese poder y eso era una bendición. Pocos individuos poseían la capacidad de reescribir la realidad. No era cuestión de razas. Cualquiera podía nacer siendo reescritor de la realidad. Podía suceder en cualquier lugar, y el recién nacido podía ser de cualquier raza y posición social. Nadie sabía cómo sucedía ni por qué. Averiguarlo era el objetivo más importante que yo me había marcado.
La hija de la ayalga. David das Tebras.
La Luna
En el Otro lado, la luna es tres veces más grande que en nuestro mundo, y muestra un gran colorido también: enormes zonas muy claras, que pueden ser de un blanco puro o de un tono más azulado, algunas de estas últimas rodeadas de un reborde de un azul de mayor intensidad. También tiene grandes zonas cuyo colorido va desde un bonito castaño claro a un no menos agradable castaño rojizo.

Otra característica extraordinaria de esta Luna es que en ella hay vida, muchos tipos de vida, a pesar de que apenas hay atmósfera. El único lugar en que sí la hay, además de una temperatura muy agradable, es en Civitatem Imbrium, la única ciudad de la Luna y, también, la única ciudad creada y habitada únicamente por reescritores de la realidad.
El último dato extraordinario del que os voy a hablar aquí es la existencia de un ser vivo único en el universo: un árbol extraordinario de un tamaño gargantuesco conocido como El Eterno.
El Eterno
El Eterno, también conocido como el Árbol del conocimiento es único en el universo. Se trata de un árbol descomunal e inmortal de madera completamente transparente y hojas azules cuya savia, roja cómo la sangre, se ve a través de la madera. Al árbol no se le conoce edad y mide 27 km de altura, cómo el monte Olimpo de marte.
Crece en lo más alto del Mont Blanc de los Alpes lunares. Estos rodean la Gran Cuenca del Mare Imbrium, o Mar de las Lluvias, una vasta llanura de lava en la superficie lunar creada por un impacto masivo desde el espacio hace casi cuatro mil millones de años.
A su alrededor, bajo sus ramas, ha sido levantada la ciudad de Civitatem Imbrium, que es la sede de la Sociedad para la Reescritura de la Realidad.

La Sociedad para la Reescritura de la Realidad
La Sociedad para la Reescritura de la Realidad tiene su sede y sus organismos oficiales en Civitatem Imbrium, en la Luna, y esta ciudad está enteramente bajo las ramas del Eterno. Sus hojas azules pasan por encima de los edificios a alturas imposibles.
Por otro lado, aunque el corazón de la doble R esté en Civitatem Imbrium, su cuerpo son los cerca de tres millares de gisen que hay por el mundo.
El sistema es el siguiente: un aprendiz estudia reescritura de la realidad en la Seara Ansanarea hasta que logra convertirse en gisen. En ese momento es enviado a una ciudad o a una villa de cierta relevancia. Allí será conocido como el Gal-zu Giskigti-gisen de esa localidad y recibirá el tratamiento de maestro. Será, a todos los efectos, una de las personas más importantes de ese lugar.
El símbolo distintivo de los gisen es su báculo del Eterno. Todos ellos poseen uno. Está hecho con una astilla, un pequeño trozo de madera del Eterno. Cortar la madera de este árbol por cualquier otro motivo es un crimen gravísimo.
Los báculos del Eterno
Alguien con la capacidad de manejar el ha puede nacer de cualquier raza, pero también es cierto que, para reescribir la realidad sin peligro, hace falta un intelecto brillante, una mente aguda e inquisitiva, formación académica e, igual de importante, un báculo del Eterno.
Estos largos bastones hechos con un fragmento de madera del Eterno, ayudan enormemente a los gisen a controlar el ha. Sin ellos, cualquier intento de reescribir la realidad es peligroso en extremo, incluso para el propio gisen.
Eran objetos valiosos en extremo, pero, entre todos, no sumaban la importancia que tenía el báculo del Eterno. No era solo una herramienta imprescindible para la reescritura de la realidad, sino que también era mi símbolo y mi distintivo como gisen de la Seara Ansanarea. No estaba permitido perderlo. Era una total deshonra. En el pasado, había habido guerras por ello. Si se les podía llamar guerras, pues la Trial Anseara, la institución que gobernaba a los gisen, había aniquilado ciudades enteras en cuestión de momentos a causa del robo de uno solo de estos báculos.
La marca del urco. David das Tebras.
El báculo del eterno se enlaza con su propietario en el momento en que este es admitido en la Doble R. Para ello se utiliza un ritual. A partir de ese momento, es algo gravísimo perderlo…, y aún peor que se lo quiten… A no ser que el Guisen en cuestión pueda recuperarlo y castigar de manera adecuada a los ladrones.
Ha habido guerras y exterminios masivos como consecuencia del robo de un báculo del Eterno.
El de la mano izquierda era de un tono cristalino bastante oscuro, algo inusual que delataba que estaba hecho con madera del Eterno cortada hacía muchos siglos, milenios incluso. El báculo de Namaidán era de un color similar.
―¿Para qué querrán tu báculo?
―Espero que no vayan a expulsarme por haberlo perdido.
―Naaaaaa. No lo perdiste de una manera vergonzosa, fuiste asaltado. Además, lo has recuperado y has exterminado a todos los que te lo quitaron. Es el mensaje que les gusta dar.
El nubeiro tenía razón. Había reparado el deshonor de perder mi báculo al recuperarlo y matar a los ladrones. Esa era la manera de operar de los gisen como yo. Era así porque había que marcar muy clara la diferencia con los seres inferiores, es decir, con todos los que no eran reescritores de la realidad. Éramos superiores incluso a reyes y otros grandes líderes.
La marca del urco. David das Tebras.

Civitatem Imbrium, la ciudad de los reescritores de la realidad
Civitatem Imbrium es el nombre de la gran urbe que rodea al Eterno, desparramándose por las laderas del Mont Blanc de la Luna. En el límite de la ciudad, donde terminan sus calles y comienzan los jardines del Eterno, se encuentra la Seara Ansanarea, un descomunal centro de enseñanza. En el lado opuesto de Civitatem Imbrium, también al lado de los jardines del Eterno, se alza la Trial Anseara, donde se encuentra toda la maquinaria burocrática que mueve la Doble R y toda su jerarquía también.
Se podría decir que la Seara Ansanarea es el corazón de la Sociedad para la Reescritura de la Realidad y la Trial Anseara es su cerebro.
Esta urbe, la única creada y habitada únicamente por reescritores de la realidad, es también la única ciudad que existe en la Luna. Sus calles son de piedra y están bellamente pavimentadas, limpias y cuidadas. Los edificios están construidos con piedra también, imitando con muy buen gusto los estilos arquitectónicos de algunas culturas terrestres.
El clima en toda la zona de influencia de la ciudad es controlado de manera artificial por la Doble R, mediante un minúsculo sol creado con reescritura de la realidad, que gira con mucha lentitud alrededor del Mont Blanc lunar, la montaña en la que se encuentra tanto el Eterno como Civitatem Imbrium, donde siempre hace un día magnífico.
Me levanté y comencé a caminar con él por los jardines del Eterno. Levanté la vista. El pequeño sol artificial que sobrevolaba Civitatem Imbrium y le daba luz creaba un efecto luminoso espectacular cuando atravesaba las hojas de alguna de las ramas cristalinas del Árbol del Conocimiento, como también era conocido .
La marca del urco. David das Tebras.
Máximas instituciones de la reescritura de la realidad: la Seara Ansanarea
En el límite de Civitatem Imbrium, donde sus calles dan paso a los jardines del Eterno, se alza la Seara Ansanarea, un descomunal centro de enseñanza.
Su sistema de funcionamiento es el siguiente: una persona con la capacidad para reescribir la realidad entra por sus puertas. En ese momento se le regala una astilla del Eterno en una cadenita de plata, para que lleve colgada al cuello, con la astilla en contacto con la piel del pecho.
Debe vivir y estudiar en el centro un número de años que varía para cada individuo, pero que nunca es inferior a siete. Cuando sus maestros consideren que es apto para convertirse en gisen, es sometido a unas pruebas y, si las supera, se le concederá un báculo del Eterno y se convertirá en un gisen de pleno derecho.
Viví algunas aventuras y, al final, un anciano gisen me convenció de que debía estudiar en la Seara Ansanarea de la Luna.
«Tienes demasiado potencial como para estar desperdiciando tu tiempo, Exién», recuerdo que me dijo. «Tú puedes ser alguien muy poderoso. El ha fluye por tus venas en abundancia», dijo también.
Yo le escuché y decidí hacerle caso. Fui a la Seara Ansanarea y estudié. Me convertí en un gisen y me permitieron volver al mundo para que pudiese desarrollar mis poderes.
La hija de la ayalga. David das Tebras.
Máximas instituciones de la reescritura de la realidad: la Trial Anseara
Trial Anseara es como se conoce a la edificación que alberga las máximas instituciones de la Doble R, como es conocida popularmente la Sociedad para la Reescritura de la Realidad. Se alza en Civitatem Imbrium, en la Luna, muy cerca de los Jardines del Eterno, y es, junto a la Seara Ansanarea, uno de los dos edificios más grandes e importantes de la Luna.
Se trata de una edificación impresionante, construida por los gisen más poderosos de la época utilizando única y exclusivamente la Reescritura de la realidad. De esa manera levantaron una torre doble en la que dos espirales, una de mármol blanco y otra de mármol gris, se retuercen una en torno a la otra y se fusionan y se vuelven a separar a medida que se alzan hacia el cielo.
Habíamos acudido a la Trial Anseara, la máxima institución de nuestra orden, para presentar un informe de los acontecimientos del último año.
La Trial Anseara era una torre inmensa formada por dos espirales de piedra, una blanca y otra gris, que se elevaban hacia el cielo entrelazándose y fusionándose. Había sido creada utilizando únicamente la reescritura de la realidad y se encontraban a la sombra del descomunal Eterno, un árbol extraordinario que crecía en lo más alto del Mont Blanc de los Alpes lunares.
La marca del urco. David das Tebras.

Las leyes de la reescritura de la realidad
Estas son las leyes principales que rigen la Sociedad para la Reescritura de la Realidad. Su premisa, que los gisen deben conocer tan bien como las propias leyes, es la siguiente:
Los gisen somos seres superiores. Un gisen no debe responder ante seres inferiores en cualidad de siervo o subordinado. Tampoco debe arriesgar su vida por seres inferiores.
El valor de nuestras vidas es mayor al valor de las vidas de los reyes y los emperadores de los imperios de los mundos. Las obligaciones y deberes de un gisen serán comunicados en la Trial Anseara, tanto de palabra como por escrito.
Primera ley de la Reescritura de la Realidad
No se reprogramará la realidad en nada relativo a la muerte ni se revertirá ningún aspecto de esta de ninguna manera. No se animará un cadáver bajo ningún concepto o propósito. Se informará sobre el incumplimiento de esta ley a la Trial Anseara. No se investigará ni se tomarán medidas individuales mientras no lleguen ordenes al respecto.
Segunda ley de la Reescritura de la Realidad
No se divulgarán de ninguna manera las enseñanzas obtenidas en la Seara Ansanarea fuera de esta institución sin el consentimiento expreso de la Sociedad para la Reescritura de la Realidad.
Tercera ley de la Reescritura de la Realidad
A ningún gisen le está permitido apropiarse del leabhar de otro reescritor de la realidad, sea gisen o no y sean cuales sean las circunstancias. Si un gisen tiene la oportunidad de rescatar el leabhar de otro reescritor de la realidad que haya muerto, debe hacerlo y entregarlo después en la Trial Anseara junto con un informe de los hechos. No está permitido leer el leabhar en ningún momento. Tampoco está permitido hacer copias de ningún tipo utilizando la reescritura de la realidad.
Si la muerte se produce en un duelo entre dos gisen permitido por la Sociedad para la Reescritura de la Realidad, el leabhar del difunto pertenecerá al gisen vencedor. Se hará una copia para la biblioteca de la Seara Ansanarea y otra para los archivos de la Trial Anseara.
Un gisen que le robe su leabhar a otro gisen estará incurriendo en un delito penado con la muerte y además su nombre y el de su lugar de procedencia se anotarán en el Muro de la Vergüenza de la Trial Anseara.
Cuarta ley de la Reescritura de la Realidad
Los gisen asignados a villas o ciudades no tomarán partido en caso de que haya bandos en conflicto, a no ser que haya sido ordenado por la Trial Anseara.
Quinta ley de la Reescritura de la Realidad
Se obedecerán las órdenes procedentes de la Trial Anseara de inmediato y siempre, sean cuales sean y aunque contradigan otras leyes, incluso a las propias Leyes de la Reescritura de la Realidad.
Sexta ley de la Reescritura de la Realidad
No se utilizará la reescritura de la realidad para obtener poder material o político a no ser que haya sido ordenado por la Trial Anseara.
Séptima ley de la Reescritura de la Realidad
Ningún gisen puede matar a otro gisen a no ser que esto haya sido ordenado por la Trial Anseara. Un gisen que mate a otro gisen sin orden de la Trial Anseara estará incurriendo en un delito penado con la muerte y además su nombre y el de su lugar de procedencia se anotarán en el Muro de la Vergüenza de la Trial Anseara.
Cualquier tipo de acción contra reescritores de la realidad que no formen parte de la Sociedad para la Reescritura de la Realidad está permitida con excepción de lo concerniente a la Tercera ley de la Reescritura de la Realidad.
Exién, mientras tanto, se estaba enfrentando al líder de nuestros enemigos. Ambos tenían un brazo levantado, con la mano orientada hacia su rival y susurraban palabras, pero se veía con claridad que a Exién le costaba mantenerse a la altura de ese extraño pulso. De repente, gritó, salió despedido hacia atrás y chocó contra la pared.
Unos momentos después, el aes sídhe volvió a incorporarse, pero parecía agotado. El anciano tardo también lo parecía, pero era evidente que su dominio del ha era mayor que el de nuestro amigo.
Yo no sabía demasiado sobre eso, solo los hechos de dominio común, como que la reprogramación de la realidad era peligrosa en extremo. Muchas cosas podían salir mal y las consecuencias eran desastrosas.
Ambos gisen levantaron las manos de repente, y las poderosas fuerzas invisibles que crearon desplazaron el aire dentro de la sala y derribaron a algunos de nuestros enemigos. Sus comandos de ha, bien dirigidos, colisionaron en el aire y, de alguna manera, las fuerzas invocadas explosionaron hacia el exterior. Casi todos los que habían logrado mantenerse en pie cayeron al suelo, de espaldas.
La hija de la ayalga. David das Tebras.
Y esta ha sido la reescritura de la realidad del universo de Desde Iliddiam
Este es el segundo de una serie de artículos que describen el mundo de mi serie literaria Desde Iliddiam. El primero es Desde Iliddiam y sus mundos: el mítico Otro Lado. Y habrá muchos, muchos más.
Sin embargo, si queréis conocer estos mundos, aquí tenéis las dos primeras novelas de Desde Iliddiam:
Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:


Y si aún queréis saber más, aquí tenéis.
Desde Iliddiam, cómo un juego de rol desembocó en la creación de un mundo.
Y ya sabéis.
Sentid, luchad…
Y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “La reescritura de la realidad: el poder definitivo”
¡Wow! ¡Me ha encantado volver a sumergirme en este maravilloso mundo que has creado con tantísimo detalle! Es apasionante cada descripción del funcionamiento, leyes, y entresijos de esta increíble “reescritura de la realidad”, y para los que conocemos tu maravillosa novela, todavía nos sorprende más todo lo que se haya detrás de lo leído. Me sigue pareciendo una obra maestra, tanto el maravilloso mundo que has creado, como las novelas ¡¡Deseando seguir leyendo más posts de esta línea!!
Eres tú y los cuatro gatitos que, como tú, me queréis y me apoyáís, los que me dais la energía para hacer estas cosas. 🙂