El Huerco, también llamado Huercu, es una criatura de tinieblas y misterio que pertenece a la mitología asturiana. Se trata de un aviso de la muerte, una sombra que vaga por las calles con el mismo aspecto, con el mismo rostro, que aquel que va a morir.

Huerco. Este vocablo responde al nombre latino Orcus. Este nombre dieron los antiguos al dios de los infiernos, al cual llamaron Plutón y Dite… Se llaman huerco las andas en que llevan a enterrar los muertos en la lengua castellana antigua. También llaman huerco al que está siempre llorando y triste, escondido en las tinieblas.
Sebastián de Covarrubias
Entonces… ¿Qué es el Huerco?
Lo cierto es que existen seres míticos realmente terribles, pero no se me ocurre ninguno tan tenebroso como el Huerco. Y es que esta entidad es la sombra de la muerte, el mensajero de la Parca.
Siempre está relacionado con una población en concreto, y se pasea por sus calles con el mismo aspecto y la misma cara que una determinada persona que vive o que ha vivido en ese pueblo; una persona que va a morir.
Por lo tanto, el Huerco es:
- Un doble exacto de aquel que va a morir: Es una aparición con la misma cara y el mismo cuerpo de una persona viva.
- Un aviso fatal: Se pasea por los lugares que la persona frecuenta poco antes de que esta muera.
- Una señal de la muerte: Quien lo ve cree cruzarse con el vecino o familiar real, pero sirve como anuncio de un fallecimiento inminente.
El huerco, antiguo mensajero de la muerte
En la Asturias del pasado se creía que cuando alguien iba a morir, un doble sombrío con su imagen se paseaba por los lugares que solía frecuentar esa persona a la que le iba a llegar la hora. Algunas versiones defienden que lo hacía hasta que algún conocido lo veía.
Después, este vecino va a jurar que ha visto a esa persona, que por lo general yace en su lecho de muerte. Lo que en realidad ha visto el vecino fue el Huerco, la sombra de la muerte futura, recorriendo por última vez los rincones en los que transcurrió la vida de aquel que va a morir.
El huerco: leyenda y avistamientos reales
Muchos atestiguan haber visto al Huerco, y en este artículo recojo varios de estos testimonios. El siguiente es de Villamor de Somiedo.
Era hacia el oscurecer, y la quietud y el silencio dominaban el lugar. Estaba una vecina a la ventana y a poco vió pasar otra vecina, que tornaba de la fuente con un cántaro.
—María —llamó la una—. Si me dieras un poco de agua te lo agradecería.
La otra se alejó sin responderle. Le llamó la atención a la vecina lo que hiciera esta mujer, y se lanzó en su busca a la calleja. No la halló, se fué a su casa, y la encontró allí agonizando.
—¿Pero cuándo le entró el mal?
—Desde este mediodía está con él.
—Es que yo juraría que la vi en la fuente hace un momento…
—¡Jesús, mujer…! ¿Cómo ibas a verla, si desde medio día está en la cama?
Y a los pocos instantes se murió, Lo que viera la vecina había sido el Huerco anunciando una muerte.
Recogido de Mitología asturiana, los dioses de la muerte, de Constantino cabal.

Cuando el aparecido está lejos… O aún peor.
A veces sucede que la sombra que recorre las calles es la viva imagen de alguien que no está en el pueblo… Alguien que está de viaje, o en el ejército, o embarcado. Y ya os hacéis una idea de lo que esto significa.
Lo de ver al Huerco le ha ocurrido a mucha gente. Ver a un familiar o a un amigo que no está en el pueblo no es lo peor que te puede pasar. Lo peor es verte a tí mismo.
Para terminar os referiré el testimonio de Faro Fernandez Cannedo, cura párroco de Berbes, que cita el caso de Francisco García Menéndez, quien vió pasar por agua a una vecina y le preguntó después:
—¿No fuiste por agua?
—No.
—Pues prepárate entonces, que vas a morir.
Y se murió, en efecto, a los tres días.
Recogido de Mitología asturiana, los dioses de la muerte, de Constantino cabal.
Ahora ya conoces al Huerco
Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:


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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
Fuentes de documentación
- Mitología asturiana, de Alberto Álvarez Peña.
- Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez.
- La mitología asturiana, los dioses de la muerte (Madrid, 1925), de Constantino Cabal.