El sumiciu es el duende más molesto de cuantos tenemos en la península. Este pequeñajo asturiano también está presente en la mitología de Galicia, en la que es conocido como sumicio. Es un bromista muy escurridizo que se parece bastante al trasgu (aunque es más pequeño) y se caracteriza por tener un hobby muy molesto.

El hobby del sumiciu
¿Qué hobby es este? Pues uno muy problemático para nosotros: al sumiciu le encanta esconder o cambiar de sitio los objetos del hogar (como el móvil o las llaves). Por si esto fuese poco, lo que más le gusta a este travieso duendecillo es sustraer estas cosas el preciso momento en el que son más necesarias.
Como todos los duendes, el sumiciu es invisible para el ser humano (a no ser que él mismo quiera que lo veamos). Esta capacidad le permite actuar con total libertad a la hora de llevar a cabo sus fechorías. Es muy difícil atrapar a un sumiciu, o incluso descubrir su existencia.
En algunas leyendas y relatos populares se le atribuyen al sumiciu otros poderes, como la capacidad de hacer que las personas pierdan peso y se marchiten.
El sumiciu en la cultura popular
Existen diferentes expresiones utilizadas popularmente para culpar al sumiciu por los objetos que desaparecen. Un ejemplo muy común es «Paez que lo llevó el sumiciu». Se utiliza cuando se echa en falta cualquier objeto de la casa. También existe la expresión «mal sumiciu te suma».
Además, también existe una plegaria para que el objeto desaparecido vuelva a su lugar. Esta oración se le reza a San Antonio, pero hay que hacerlo con cuidado, porque si se comete un error al recitarla, el sumiciu jamás devolverá ese objeto.
La controversia
El sumiciu fue citado por primera vez por Rogelio Jove y Bravo en 1897, en el tomo II de la gran obra general Asturias, dirigida por Octavio Bellmunt y Fermín Canella. Aurelio de Llano lo considera una aportación literaria moderna y no una criatura mitologica de pleno derecho de la mitología asturiana. Esto lo afirma en su libro Del folklore asturiano: mitos, supersticiones y costumbres (Madrid, 1922).
Para Constantino Cabal, en su La mitología asturiana, los dioses de la muerte (Madrid, 1925), el sumiciu si es un duende asturiano por derecho propio, pero lo considera una subcategoría o faceta del trasgu.
Como consecuencia, existió un intenso debate entre los que defendían su existencia como ser mítico (Rogelio Jove y Bravo y Constantino Cabal) y Aurelio del Llano, que la negaba.

El sumiciu, el trasgu y los diaños burlones
En efecto, el sumiciu no es el único duende de Asturias, ya que estas menudas criaturas gozan de una gran relevancia dentro del entramado mitológico de la nación astur. Los pequeños gamberros que nos ocupan hoy comparten protagonismo con los trasgos (plural de trasgu) y con los diaños (plural de diañu) burlones.
Cada una de estas razas de duendes tiene su propio post en este blog. En esos artículos podréis saberlo todo sobre ellos. Son los siguientes: el diaño burlón, el cambiaformas más bromista y el trasgu, ese genial duendecillo asturiano.
El sumicio gallego
Al principio del artículo hemos mencionado que el sumiciu también está presente en Galicia. Así es, como defienden Xoán R. Cuba, Antonio Reigosa y Xosé Miranda en su Diccionario de los seres míticos gallegos. Sin embargo, este duende tan común e importante en Asturias es uno de los menos abundantes en Galicia y, de hecho, su leyenda solo existe en tierras de Lugo.
En Ribeira de Piquín (Lugo) ha estado presente en los carnavales de la manera en la que el Meco lo está en otros lugares.
Hasta aquí hemos llegado con el molesto sumiciu
La mitología ibérica es un cuadro extenso y maravilloso formado por la suma de todas las ricas mitologías de los distintos pueblos de nuestra península. Ya sabéis que este ser mítico reside en dos mitologías: la asturiana y la gallega. Si queréis conocer los demás seres míticos de una y de otra, aquí tenéis:
Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:


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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

Fuentes de documentación
- Mitología asturiana, de Alberto Álvarez Peña.
- Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez.
- La mitología asturiana, los dioses de la muerte (Madrid, 1925), de Constantino Cabal.
- Del folklore asturiano: mitos, supersticiones y costumbres. Madrid, 1922), de Aurelio de Llano.