Los trasgus, esos geniales duendecillos asturianos

Los trasgus son los duendes más populares de una mitología rica, extensa y apasionante: la asturiana. Esta es una de las más ricas e interesantes de la península y sus duendes son una viva prueba de ello. Hoy conoceremos al más famoso: el trasgu.

Los trasgus. Imagen generada por IA

Los duendes asturianos

Una mitología tan extraordinaria por su abundancia y variedad tiene que tener algún tipo de duendes. En efecto, la mitología de Asturias tiene tres tipos principales de duendes. Los más famosos son los trasgus, pequeños duendes familiares con dos cuernecillos en la frente y un agujero en la mano izquierda. Visten de rojo y llevan un gorro del mismo color en la cabeza. Debido a la herencia cultural compartida entre Galicia y Asturias, son casi indistinguibles de los trasnos gallegos.

El segundo tipo de duendes de la mitología de Asturias, también domésticos, son los sumicius, que se dedican a robar objetos de la casa y a esconderlos para incordiar a los humanos que viven en ella.

Existe un tercer tipo de duendes asturianos: los diañus burlónes (o burllónes, como son llamados en el Mitología Asturiana de Alberto Álvarez Peña). Estos no son duendes del hogar, sino que les gustan los espacios exteriores. Son muy bromistas y se suelen aparecer en el campo y en los caminos. Pueden adoptar la forma de cualquier animal, incluido el ser humano, y ante humanos se aparecen, para gastarles bromas pesadas.

Los trasgus de Asturias

Vamos al asunto. Los trasgus son seres pequeños. Pueden medir desde unos veinte o treinta centímetros hasta el doble, incluso el triple. Esto significa que la estatura máxima que podrían alcanzar es la de un niño pequeño. Su rasgo más característico es el agujero que tienen en su mano izquierda. También tienen rabo y unos pequeños cuernecillos sobresaliendo de su pelo rizado. Llevan un gorro rojo y muchas veces se los describe vestidos con prendas de este mismo color.

Estos son sus rasgos generales, pero algunos folcloristas también les añaden largas uñas en las manos, una boca muy grande y unos ojos brillantes. Jesús Callejo los describe con la piel oscura, pero no es este uno de sus rasgos comunes y aceptados. También tienen una ligera cojera, pero esta no les impide moverse con velocidad, pues son muy ágiles y rápidos.

El Trasgu. Ilustración de Alberto Alvarez Peña.

¿Y qué hacen los trasgus?

Los trasgus prefieren el medio rural al urbano y el interior de las casas a sus exteriores. Son, pues, duendes domésticos a los que les encanta hacer trastadas. También son muy curiosos y golosos. A estos duendes les gusta vivir entre humanos, y enredar con sus cosas. Tienen la característica de asociarse no solo al hogar, si no también a esa familia en concreto, hasta tal punto que si estas personas deciden mudarse (a veces por culpa del propio trasgu, para huir de sus gamberradas), él se muda con ellos.

Los trasgus son traviesos, pero no malvados. Revuelven la ropa, hacen ruidos en el desván o en la cuadra, revuelven, desordenan la casa, tiran las cosas por el suelo. También, si están contentos con los dueños de la casa, pueden ordenarla y proteger a la familia que vive en ella. Además, y como detalle adicional, debemos decir que son unos herreros excelentes, siendo muy vieja la creencia de que los mejores clavos salidos de la fragua de Armal eran obra de estos duendes.

Y cuando los trasgus molestan…

Uno de las maneras más populares de librarnos de un trasgu (o de un trasno) es dejarle un montón de maíz o de cualquier otro cereal esparcido por el suelo o sobre una mesa. Tanto los tragus como los trasnos están obsesionados con contar. El asunto es que al recoger los granos con la mano se les caen al suelo por el agujero. Según dicen las leyendas, no saben contar hasta más de diez (en algunos relatos llegan hasta 100). Pasada esa cifra, se confunden y tienen que volver a empezar. Acaban frustrados y heridos en su orgullo y se van.

La gente de las aldeas también emplea otros trucos para deshacerse de este duende, aprovechando sobre todo el hecho de que es un poco bravucón. Y es que al trasgu le encantan los retos. Si le dices que no va a ser capaz de hacer algo, él te pide que le sujetes el cubata. El truco es proponerle retos que le resulten imposibles de cumplir. Los tres que nos quedan documentados por la cultura popular son:

  1. Encargarle que llene un paxu (cesto de mimbre) con agua de mar.
  2. Dejar blanco el pellejo de un carnero negro.
  3. Coger del suelo medio copín de linaza.

Un ser mítico, muchos nombres

Este duende tiene muchos nombres dentro de las tierras de Asturias. En el occidente del principado es llamado «trasno», pero también «el del gorru colorau», «cornín» y «Xuan dos camíos» en el valle del Navia es conocido como «pisadiel» y como «el de la mao furada». En Llaviana es el «Meque» (cuando un crío es muy travieso y revoltoso se dice: «ye más malu que’l Meque». En La Isla (Colunga) es conocido como el Gorretín coloráu. Acostumbra a recorrer la Raposera y vive en una cueva del Barreu. Su principal afición es bajar por la chimenea de noche y cambiar los muebles de sitio o soltar el ganado de la cuadra. En Cornellana, Salas y Grado, se le llama también «Pedrete».

Los trasgus, imagen generada por IA

Un poco de historia. Los trasgus, criaturas muy antiguas

Los duendes y los gnomos forman parte de las mitologías de toda Europa. En España no solo tenemos al trasgu asturiano. También tenemos el trastolillo cántabro, el martinico andaluz y manchego, el trasgo leonés, el iratxo vasco, el follet catalán y también el trasno gallego. Y esto es solo por citar a los más conocidos. Hay muchos más (solo en Galicia ya hay ocho, como podéis ver en este post).

Todos estos seres son muy parecidos. Pequeño tamaño, carácter travieso, cabeza encapuchada o con un gorro (normalmente rojo). No es casualidad ni es ningún misterio. Se debe a que tienen un origen común y muy antiguo.

Este es un origen compartido con otras muchas criaturas similares presentes en las mitologías de prácticamente todos los países de Europa. Este es, por ejemplo, el caso de los leprechaun de Irlanda, de los que he hecho un post hace poco. Ellos también vestían de rojo hasta no hace mucho, por cierto.

El caso es que, al acercarnos a este origen común, podemos citar el caso del periodo más famoso de la antigüedad: Roma. De este periodo nos han quedado multitud de grabados, figuras e imágenes de los genii cucullati. Estas palabras significan genios o espíritus encapuchados, y aparecen representados cubiertos por una caperuza (cucullus, en latín).

Genii cucullati, los antepasados de los trasgus asturianos

Un poco más de historia (más reciente)

En España, el término trasgo, bajo la variante drasgo, se registra por primera vez en 1495, por Nebrija, en su Vocabulario Español/latino. La primera publicación que iguala el término duende al de trasgo es el Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana de Cristóbal de las Casas de 1570. A esta categoría pertenecen los distintos duendes del hogar dispersos por toda la península.

Los asturianos de principios del siglo XX eran escépticos en lo que respecta a la existencia del trasgu. Lo consideraban una creencia de sus antepasados. Así lo deja registrado Constantino Cabal. Sabemos que la sociedad rural asturiana creía en el trasgu todavía en el siglo XVII, por ilustres como el padre Jerónimo Feijoo, quien trata sobre él en sus Cartas Eruditas, intentando aportar luz a una sociedad que todavía tenía fuertes creencias paganas junto a una fuerte fe cristiana. El trasgu sobrevive en la medida en que la sociedad lo necesita para explicar algunas cosas, como el resto de criaturas de la mitología.

Ahora ya conoces a los traviesos trasgus

Pero no os preocupeis, porque quedan muchas, muchísimas criaturas fantásticas en las ricas mitologías de nuestro país. Estas son apasionantes y están pobladas de criaturas fascinantes. Y esto no solo ocurre con las mitologías de la Península Ibérica, sino también con las de las naciones celtas de más al norte, como Irlanda, Escocia, Bretaña y Gales.

Si quieres un ejemplo de ello, puedes conocer al duende más famoso de allá arriba: El leprechaun irlandés

Hermosa ilustración de un leprechaun

La rica mitología asturiana

Si lo que te interesa es seguir conociendo a las criaturas de la mitología de Asturias, en este blog puedes conocer a bastantes más. Son las siguientes:

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

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