La Cacería Salvaje indoeuropea y sus hijos. Procesiones fantasmales en la Península Ibérica

La Cacería Salvaje es un popular mito indoeuropeo que crea ecos en las mitologías actuales.

Pero primero dejemos las cosas claras, aunque decepcionemos a muchos.

Me encanta la saga de Geralt de Rivia. Me la he leido entera dos veces y estoy deseando hacerlo una tercera. Pero hoy no vamos a hablar ni de libros ni de videojuegos.

La cacería salvaje: Åsgårdsreien (1872), de Peter Nicolai Arbo.
La cacería salvaje: Åsgårdsreien (1872), de Peter Nicolai Arbo.

La Cacería Salvaje

Se trata de la aparición de un grupo de cazadores espectrales. Pueden ir a caballo o pueden ir a pie, pero prácticamente siempre van acompañados de una jauría tan espectral y atemorizante como ellos.

Acostumbran a llevar a cabo una espectacular y terrorifica cacería aérea que, en todos los casos, augura algún mal, una calamidad, un desastre.

Todo aquel que presencie este macabro espectáculo debe taparse los ojos. En caso contrario morirá en el acto, pasando a formar parte de la Cacería Salvaje.

… y su evolución.

Los indoeuropeos dieron lugar a varios pueblos y este mito ha evolucionado de su mano, derivando en versiones diferentes en cada uno de ellos. En muchas versiones diferentes.

Hoy en día, casi todos los pueblos de Europa tienen su procesión o cacería espectral que te puede matar e incorporarte a sus filas si no te andas con cuidado.

En la Península Ibérica tenemos, según mis investigaciones a día de hoy, unas diez evoluciones de este mito.

La Cacería Salvaje y los hermanos Grimm

Fue Jacob Grimm, el mayor de los famosos hermanos Grimm, el que le dio un aspecto concreto a esa infernal partida de caza. Lo hizo en 1835, en su obra Deutsche Mythologie. También le puso nombre: Wilde Jagd, la Cacería Salvaje.

Jacob creía que el folklore de su época tenía sus raíces en un mito ancestral pagano corrompido por la influencia del cristianismo.

Decía el famoso escritor que originalmente la cacería estaba liderada por Wotan, la versión teutona del Odín escandinavo, que adquiría, como líder de la cacería, un aspecto y actitud terribles.

La Cacería Salvaje de Wotan (Friedrich Wilhelm Heine). Antigua ilustración.
La Cacería Salvaje de Wotan (Friedrich Wilhelm Heine)

Jacob era escritor, no antropólogo, por lo que se equivocó en muchas cosas.

Investigadores posteriores, ya del siglo veinte, siguiendo con su trabajo, fijaron la aparición del mito en la edad media.

A partir de ese momento pasaría a distribuirse por todo el continente, con evoluciones y adaptaciones locales desarrolladas a lo largo del paso de los siglos.

La Cacería Salvaje a lo largo y ancho de Europa.

La Cacería Salvaje aparece documentada en algunas obras como la Historia Eclesiastica de Orderico Vital, un monje benedictino que vivió entre los siglos XI y XII.

Orderico documenta que el párroco de la iglesia de Bonneval contempló, en el año 1091, una de esas apariciones, a la que nombró como «tropa de Arlequín».

El religioso la había identificado con la leyenda gala de Mesnée d’Hellequin, el líder de una partida de demonios en busca de almas que llevarse consigo.

Esta leyenda sería incorporada más tarde a las comedias francesas e italianas, mostrando una imagen más desenfadada.

Cacería Salvaje (Johann Wilhelm Cordes). Magnífica pintura.
Cacería Salvaje (Johann Wilhelm Cordes)

La que Jacob Grimm bautizó como Wilde Jagd tiene, en Inglaterra y Gales, leyendas documentadas que se remontan al menos al siglo XII. En este período, la Cacería Salvaje aparece en Peterborough Chronicle y en los escritos de Oderic Vitalis

Tras eso, fue narrada por Walter Map en un texto más extenso que vincula la Cacería con el antiguo y maldito rey Herla.

En uno de sus pasajes se menciona una cacería espectral formada por terribles jinetes de piel negra montados sobre caballos y ciervos también negros y rodeados por perros del mismo color.

[M]uchos hombres vieron y oyeron muchos cazadores cazando. Los cazadores eran negros, enormes y repugnantes, y sus sabuesos eran todos negros, con los ojos muy abiertos y repugnantes, y montaban caballos negros y machos cabríos negros. Esto se vio en el mismo parque de ciervos de la ciudad de Peterborough, y en todos los bosques había desde esa misma ciudad hasta Stamford; y los monjes oyeron los cuernos que tocaban en la noche… Esto se vio y se oyó desde que [Henry of Poitou] vino allí, toda esa Cuaresma hasta Pascua.

… y su evolución.

La terrible Cacería ha evolucionado en «Das Wütende Heer» o «Die Wilde Jagd» en la región germana. También en «Odens jagt».a «Asgårdsreia» en los países nórdicos.

Se la conoce cómo «Divoký hon» o «štvaní» en la República Checa y cómo «Dziki Gon» o «Dziki Łów» en Polonia.

La «Divja Jaga» eslovena o la «Caccia selvaggia» italiana son evoluciones del mismo mito también.

Los europeos llevamos nuestras leyendas al continente americano, y, por lo tanto, también existen evoluciones de este mito en América del Norte, como la Chasse-galerie canadiense o los Ghost Riders estadounidenses.

Los hijos de la cacería salvaje en España

Trataremos en este artículo las versiones de la cacería en la Península Ibérica.

En Galicia existe la Santa Compaña, la Sociedad del Hueso y la Procesión das Xás. En Asturias es muy importante la Güestia. En León tienen la Huéspeda, en Castilla, la Estantigua y en las Hurdes, el corteju de Genti de Muerti.

Son procesiones de ánimas que se aparecen a medianoche como presagio de una defunción inminente.

Son leyendas folklóricas, herederas de un pasado celta y, por lo tanto, indoeuropeo, que se extiende por toda la geografía de la Península Ibérica.

Son figuras deudoras del mito de la Cacería Salvaje.

Si diésemos un repaso a estas procesiones fantasmales por orden de importancia, la primera sería la Santa Compaña gallega, que es la procesión más popular de toda la Península.

Ilustración de la Santa Compaña

Pero no es la única comitiva de espectros de las tierras gallegas.

Los hijos de la Cacería Salvaje en Galicia

En efecto. La oscura mitología gallega, con su gran conexión con la muerte, es extraordinariamente rica en estos elementos.

Donde en la mayoría de las mitologías de la península no existe ninguna procesión fantasmal como tal, en Galicia existen por lo menos tres: la Sociedad del Hueso, la Procesión das Xás y la Santa Compaña.

La Santa Compaña

El noroeste de la Península Ibérica y, en particular la comunidad de Galicia, fue el lugar por antonomasia de asentamiento del pueblo celta y muchas de sus tradiciones impregnan enormemente el imaginario gallego

Cando se implantó el cristianismo, la Iglesia no fue capaz de erradicar estas creencias populares sobre el culto a los muertos, que estaban tan arraigadas.

Procedió, pues, a cristianizarlas.

De esta manera se dan a conocer las famosas historias de las procesiones de los muertos penitentes.

La Santa Compaña es una comitiva de almas en pena, vestidas con túnicas de color blanco y encapuchadas, que recorren los caminos de noche.

A la cabeza de dicha procesión va una persona viva, que lleva una cruz.

Un vivo con una cruz.

A continuación van las ánimas, con sus velas encendidas (o huesos ardiendo según otras versiones) y formando dos hileras.

La misión de la Santa Compaña es anunciar la defunción de una persona que viva en las proximidades. Esta persona morirá, irremediablemente, en los próximos días.

No me voy a extender más en este famoso e importante elemento de nuestra mitología, pues, si te interesa, aquí tienes un artículo mio únicamente dedicado a él. Aquí lo tienes: La santa compaña.

La procesión das Xas

La principal característica de esta procesión es que no son los fantasmas de los muertos los que van en ella. Son los fantasmas de los vivos, que anuncian su propia muerte.

Marchan en dos hileras y llevan un ataúd en medio. Cuanto más cerca del ataud vayan los miembros de la procesión, más próxima está su defunción.

El que va dentro del féretro ya está con un pié en el otro barrio, pero los que van más lejos pueden tardar años en morir.

Quien encuentra esta procesión, la siente, pero no la ve. Si es amigo de los que van en la procesión, lo único que le harán es llevarlo por el aire a otra parte.

Sin embargo, si es enemigo, le dan una brutal paliza y lo arrastran por las silveiras.

Son pocas las personas que son capaces de ver la Procesión das Xás, pues para eso necesitan poseer una de estas condiciones: que su padrino rezase mal el credo cuando lo bautizaron, o bien que el sacerdote cambiase los santos óleos confundiendo los de la extremaunción con los del bautismo.

La Sociedad del Hueso

Es una sociedad secreta integrada por seres humanos mortales, aunque no por personas normales.

Viven en este mundo y en el siguiente a la vez y parecen fantasmas. Recorren de noche los caminos, en procesión, alumbrándose con huesos de difuntos.

La Cacería Salvaje tiene tres descendientes en las tierras gallegas, y todos recorren los caminos de noche.

En ese momento atraviesan las paredes, las puertas y las cercas. Ningún obstáculo sólido los detiene.

En realidad, estos individuos se encuentran en otro lugar, a salvo, proyectando sus cuerpos astrales. Estas proyecciones, que ellos llaman sombras, son las que andan por los caminos y parecen espectros.

Realizan sus rituales en las iglesias, pero a horas intempestivas y contrarias a los rituales cristianos.

Si alguien ajeno a la sociedad presencia alguno de estos ritos, en ese momento perderá inmediatamente el conocimiento. Se despertará al día siguiente en esa misma iglesia, con un hueso de difunto en la mano.

Cualquier muerte anunciada por un socio se cumple.

La Cacería Salvaje en Asturias: La Güestia y el Carru de la muerte

También llamada Mala Güeste, La Buena Gente, Huóstica, Güéstica, Güéstiga, la Güestia, la Güestia Caliera y Huestia.

En algunas historias, la Güestia está compuesta por ocho ánimas, aunque en otras este número aumenta.

Estas almas son las de antiguos conocidos del moribundo, aquellos amigos y familiares que se le han adelantado en el viaje al otro mundo.

Siempre caminan en fila de a dos y, en ocasiones, los últimos cuatro espectros llevan un ataúd cargado a hombros. La finalidad de este ataúd es portar el alma de futuro fallecido.

En Asturias, la Cacería Salvaje ha evolucionado en La Güestia.

Los espectros pueden salir del cementerio a pie o subidos en el Carru de la muerte, otro terrorífico integrante de la mitología asturiana.

En Pravia y lugares cercanos, la «Güestia» se acompaña de «la pirriría», es decir, un cortejo macabro de muertos y de perros.

Se puede decir mucho sobre la Güestia y sobre el Carru de la muerte, y, de hecho, lo hago en este mismo blog, en el siguiente post: La Güestia y el Carru de la muerte.

Al estar Asturias y Galicia tan unidas, tanto física como espiritualmente, en algunas zonas el mito de la Santa Compaña y el de la Güestia se entremezclan.

La Cacería Salvaje en Extremadura: La Procesión de Almas y la Genti de Muerti

La procesión de almas

Una procesión de almas vestidas de blanco recorren el valle del rio Malvellido todos los jueves a la media noche, en doble sentido, portando una vela en la mano. Encontrarte con ellas supone una muerte inmediata.

El corteju de Genti di Muerti

Se trata de la aparición de un hombre y una mujer ancianos, que surgen de la niebla montados a caballo, vistiendo un faldón que impide ver sus piernas.

Estos macabros jinetes tienen el rostro muy pálido, los ojos en blando y unas manos huesudas con las que sujetan las riendas de los corceles.

Se dice que buscan el alma de alguien que va a fallecer esa misma noche.

A la pregunta de quiénes son siempre responden con voz lúgubre «Genti de Muerti». Acaban desvaneciéndose y simplemente queda un olor a la humedad de los sepulcros.

Si lo queréis ver por vosotros mismos, estáis de suerte, pues existe un cortometraje MARAVILLOSO que logrará que no os olvidéis jamás de quiénes son la Genti di Muerti. Aquí lo podéis ver completo: Genti di Muerti.

Cartel del cortometraje de género fantástico "Genti di muerti"
El cortometraje de género fantástico «Genti di muerti», seleccionado para competir en la sección oficial en el 47 Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges.

La Güeste de Ánimas, la evolución leonesa de la Cacería

La Cacería Salvaje de León se llama la «Güeste», «Güeste de ánimas», «Hueste de ánimas» o la «Mala Güeste».

Güeste un término que deriva de «Hostis antiqua» (el ejército antiguo), y estos nombres hacen referencia a una espectral procesión de ánimas en pena que vagan, envueltas en mortajas que pueden ser blancas o negras, durante las noches del «mes de los santos» o «mes de las ánimas».

Estos fantasmas buscan reprochar a los vivos faltas o errores cometidos, anunciar la muerte o cumplir una pena impuesta en el más allá. Al hacer esto, buscan la redención de sus propios pecados.

La primera referencia a la Hueste en tierras del antiguo reino de León la encontramos en el Auto de los desposorios de Moysen, escrita en Salamanca alrededor de 1570, y donde se cita varias veces a la «mala güeste».

Debes tomar medidas, si te encuentras con esta procesión de las tierras del interior, pues es la menos amable de las descendientes ibéricas de la Cacería Salvaje.

Si los espectros te tocan, o tú los tocas a ellos, morirás. Puedes evitarlo trazando un círculo en el suelo con sal, tiza o una rama de tejo y metiéndote dentro de el.

La Estantigua, la Cacería Salvaje castellana

Como hemos dicho, «hostis antiqua» derivó en Hüeste antigua y esta frase, en la zona central del antiguo Reino de Castilla (Soria, Salamanca, Palencia, Valladolid, Segovia y Burgos), acabó transformándose en «Estantigua».

Este término aparece mencionado en el Poema de Fernán González de Gonzalo de Berceo, en el siglo XIII, con el siqnificado de ejército o procesión de demonios. Más tarde pasó a identificarse con una procesión de almas en pena.

Es una de las grandes leyendas castellanas, que ha tenido mucha repercusión en la literatura española.

A poco de hora, venir muy grandes gentes

Con ciriales en manos e con cirios ardientes

Con su rey emedio, feos e non luzientes.

Gonzalo de Berceo. Milagros de Nuestra Señora.

La Estantigua también aparece evocada nade menos que en El Quijote. En la primera parte de esta magna obra, Miguel de Cervantes narra como los protagonistas creen ver esta procesión fantasmal.

Como muchas cosas en esta obra, todo es una fantasía del hidalgo, pues la procesión resulta en un bachiller y once frailes que acompañan al ataúd de un fallecido desde Baeza hasta Segovia, por la noche, alumbrándose con grandes cirios encendidos.

Otras procesiones

En Cataluña tienen al Comte Arnau, un noble maldito por su licenciosa vida, condenado a vagar eternamente sobre un caballo envuelto en fuego y acompañado de perros demoníacos.

En Zamora se denomina «Estadea» a una mujer que vaga por los caminos y los cementerios y que se aparece a quién va a morir.

El problema es que en otras fuentes se usa este mismo término para referirse a una procesión fantasmal similar a las anteriores.

También se usa «Estadea» en algunas de las comitivas de espectos ya comentadas para referirse al fantasma, más grande y poderoso, que lidera la procesión.

Así que gustaría pedirte un favor. ¡Echame una mano!

Si has leído este post y sabes algo que se me escape, o si conoces otra versión de la Cacería Salvaje en la Península Ibérica, es decir, otra procesión fantasmal diferente de las que aquí he mencionado, déjame un comentario un poco mas abajo.

Me encantaría construir este blog entre todos. No creo que sea cosa de uno. Nuestra herencia es enorme y muy rica. Un abrazo.

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

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