La Santa Compaña

La Santa Compaña es la leyenda más famosa de la mitología gallega, una mitología que no solamente es rica, sino que además tiene unas características muy marcadas. Es íntima, distante y misteriosa, como los profundos bosques y las húmedas vegas de estas verdes tierras.

Y también tiene una fuerte conexión con la muerte y con el mundo de los espíritus.

Muchos lugares de España poseen una leyenda sobre una procesión de almas. En Galicia, por contraposición, existen por lo menos tres: la Sociedad del Hueso, la Procesión das Xás y la Santa Compaña.

La santa compaña, una procesión de almas

Se trata de una evolución de la cacería salvaje indoeuropea y, como hemos mencionado, también está presente en las leyendas de Castilla, de León, de Extremadura o de Asturias con otros nombres y formas sutilmente diferentes.

En Asturias se la conoce como La Güestia. La cultura popular leonesa le da nombres como Güeste, Huéspeda de ánimas o la buena gente.

En Extremadura existe la leyenda de un trío fantasmal llamado Corteju de Genti de Muerti.

En Castilla (en realidad, en la zona central del antiguo Reino de Castilla, es decir, Soria, Salamanca, Palencia, Valladolid, Segovia y Burgos) se le llama Estantigua.

La Santa Compaña, disección de la leyenda

La Santa Compaña es una comitiva de almas en pena, encapuchadas, vestidas con túnicas de
color blanco, que recorren los caminos de noche. Pero no los recorren de cualquier manera.

A la cabeza de dicha procesión va una persona viva, que lleva una cruz. En algunas versiones lo sigue de cerca la Estadea, una criatura espectral alta, delgada y terrorífica que seguramente dirige la compaña.

Esté presente la Estadea o no lo esté, a continuación van, invariablemente, las ánimas, con sus velas encendidas (o huesos ardiendo según otras versiones) y formando dos hileras. No siempre son visibles, pero se nota su presencia a causa del olor a cera que dejan en el aire y del viento que se levanta a su paso.

Santa compaña. Sencilla ilustración.

También hay narraciones que describen a un miembro de la compañía que es cojo y que siempre irá al final de la espectral procesión.

La misión de la Santa Compaña es anunciar la defunción de una persona que viva en las proximidades. Esta persona morirá, irremediablemente, en los próximos días.

Un vivo con una cruz

Es muy interesante la figura de la persona viva que en cabeza la procesión portando la cruz. Según la leyenda, durante las horas diurnas este individuo no recuerda lo que hizo durante la noche.

Al no dormir y dedicar esas horas a vagar sin descanso, su salud se va deteriorando progresivamente, volviéndose más pálido y delgado, hasta que acaban muriendo. O bien hasta que logra pasarle la cruz a otro.

Os recomiendo que, si tenéis la ocasión, disfrutéis de una película española de animación en stop-motion llamada O apostolo (El apostol, en castellano). En ella encontrareis no solamente a la santa compaña y a este pobre desgraciado que porta la cruz, sino que hallaréis reflejado el ambiente rural y supersticioso de la Galicia de unos tiempos no tan remotos.

Lo cierto es que han logrado plasmar muchas cosas en esta pequeña joya.

¿Que sucede si nos topamos con la Santa Compaña?

Los animales, como tantas veces, son los más inteligentes. Ellos huyen cuando la Santa Compaña comienza a aproximarse.

Hay varias maneras de percibir que la comitiva está cerca. Aunque quizá esté ya demasiado cerca cuando lo hagas.

Si, caminando por la noche por los caminos de Galicia, escuchas el tintineo de una campanilla, echa a correr. Lo mismo si se alza un viento frío de repente o si comienzas a captar el olor de la cera de las velas que portan los espectros.

Si no estás atento y te alcanzan, van a intentar que tomes la cruz o que sujetes una de las velas que llevan los espectros. Si aceptas el cirio blanco (o el hueso ardiente), entonces tu alma es arrastrada al mundo de los muertos y te unes a la Santa Compaña.

Por otro lado, si aceptas la cruz, no morirás. Por lo menos no instantáneamente. Al hacer esto liberarás al portador de la cruz y ocuparás su lugar, heredando su horrible vida y funesto destino.

Pero existen varias maneras de evitar que te pasen la cruz y quedar libre así de esta maldición.
Una de ellas es tumbarte en el suelo bocabajo y hacerte el muerto. Entonces la Santa Compaña te pasara por encima causándote mucho dolor físico pero nada a mayores.

Otra manera es hacer un círculo a tu alrededor y permanecer dentro de él, con lo que no nos pueden hacer nada. Aún así, es posible que te ofrezcan una de las velas. Todo lo que tienes que hacer es no cogerla.

Por último, si vemos a la Santa Compaña a tiempo, bastará con que nos apartemos lo suficiente del sendero. No abandonarán el camino para ir a por ti.

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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Me gustaría pedirte un favor. Si has leído este post y conoces otra versión de la cacería salvaje en la Península Ibérica, es decir, otra procesión fantasmal diferente de las que aquí he mencionado, déjame un comentario un poco mas abajo. Me encantaría construir este blog entre todos. No creo que sea cosa de uno. Nuestra herencia es enorme y muy rica. Un abrazo.

Y eso es todo. Un abrazo. Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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