Hiperactivos y en extremo peligrosos: los minairons

Los minairons son minúsculos seres míticos de los Pirineos, Aragón y Cataluña. Se trata de unas criaturas muy extrañas, pues tienen dos facetas contrapuestas: por un lado son serviciales e incansables, pero por el otro son mortalmente peligrosos.

Los minairons son muy, muy, muy pequeños.

Su presencia mitológica es muy fuerte en la zona catalana-aragonesa de los Pirineos, concretamente en las comarcas del Alto Urgell, Andorra, Pallars Jussa, Pallars Sobirá y Alto Ribagorza. En estos lugares se les conoce por nombres sutilmente diferentes; de esta manera:

  • En Cataluña son los minairóns, minairós, maneirós o menairós.
  • En Andorra son los manairons.
  • En Aragón (en la zona de Ribagorza y el Pirineo Oriental) reciben el nombre de mainairons.

¿Y cómo son estos minairons?

Físicamente son diminutos; tan pequeños que pueden vivir en grandes números dentro de un canuto de caña, de un bote, de una botella, de una caja de tabaco o incluso de un alfiletero. Su tamaño, pues, es milimétrico.

Minairóns en un bote

También hay que decir que son trabajadores obsesivos y extraordinariamente rápidos, capaces de realizar tanto trabajos tediosos como obras colosales. Realizan en muy poco tiempo tareas pesadas como mover piedras, arar, cortar leña, segar, extraer minerales de las minas y muchos otros.

También pueden realizar grandes obras. En la región de Pallars, por ejemplo, se les considera los artífices de construcciones prehistóricas que existen en lugares teóricamente inaccesibles.

Los minairons y sus amos

Estos seres pueden ser sometidos por algunos humanos. Cuando esto sucede, lo sirven ciegamente y cumplen sus órdenes de manera rápida, apasionada y febril. La cosa funciona de la siguiente manera: cuando salen del receptáculo en que están guardados y también cuando finalizan una tarea, los minairons preguntan:

«¿Que farem, que direm?, ¡feina, feina!»

(«¿Qué haremos, qué diremos?, ¡trabajo, trabajo!»).

Y entonces su dueño debe darles trabajo porque, si han repetido esas palabras tres veces y su propietario no les ha dado algo que hacer, lo matan. En algunas leyendas ván más allá y le arrancan la piel. Si, habéis leido bien. Son muy útiles, pero hay que andarse al loro. Sin embargo, aunque todo esto da mucho respeto, es facil de evitar. La manera más secilla es ordenarles que se vuelvan a meter en el recipiente en el que viven.

Canuto de minairons
¡Pasad para el canuto! Estos canutos pueden adquirirse, por ejemplo, en el Ecomuseu del Valle d’Aneu (en Esterri d’Aneu).

Los minairons, menairós o maneirós de Cataluña

Estos diminutos duendecillos tienen una particularidad única entre las criaturas fantásticas de nuestra península: nacen de una planta. El día de San Juan a medianoche florecen las «herbas de mianirons» y nuevos miembros de esta minúscula raza llegan al mundo. Su origen está, pues, ligado a la magia de la noche del solsticio de verano. Estas hierbas, también llamadas «maneironeras», solamente dan su fruto en ese momento.

Se cuenta que muchas familias catalanas le deben sus fortunas a un canuto lleno de minairons. En estos linajes se transmiten, de generación en generación, trucos para que no haya sustos ni suceda nada malo, como encomendarles una taréa imposible después de que hayan realizado su última labor.

Existe en esta comunidad la expresión «tener minairons en el cuerpo», que se utiliza con las personas muy inquietas o activas.

Los minairons del Alt Urgell

El Alt Urgell es un lugar de Cataluña muy especial en lo que respecta a la leyenda de los minairons. Allí, en los Valles de Aguilar, existe la «ruta de los minairons», que recorre lugares muy bellos y especiales. Además, junto al Serrat de les Cordes, cerca de la llanura de Taü, existe un sorprendente e inexplicable canchal en medio de un bosque cuya autoría se atribuye popularmente a los minairons.

Según Pep Coll (1963), en La Guardia de Arés hay unos ríos de enormes piedras, llamados «Tarters de Minairons». En la tradición pirenaica el trabajo titánico de mover todas estas piedras se les atribuye a los minairons. En este municipio se han celebrado, el 23 de junio de 2007, las jornadas de Mitología Pirenaica, centrada en el tema de «els minairons» y se han citado tres «Tarters de Minairons» en el Alt Urgell:

  • Los ubicados en Guils de Cantó.
  • Los de Ras de Conques.
  • Los de la Guardia d’Ares. En esta última zona es donde se sitúa la Ruta de los minairons.

En la Seu d’Urgell, durante las navidades, los minairons son los responsables y los principales protagonistas de la fiesta «El Tió de la Freita». También existe una leyenda según la cual un sirviente dejó escapar algunos minairons y estos aún vagan por las montañas provocando los derrumbamientos de rocas que asolan a los valles de los Pirineos.

Los manairons de Andorra

Aunque son muy similares a sus primos catalanes, los manairons no suelen conseguirse durante la noche de San Juan, sino que se heredan o se compran, siendo más común lo primero que lo segundo. El mecanismo es el siguiente: antes de morir, el dueño de los manairons debe traspasarlos a un nuevo propietario, no importa que sea como una venta o como un regalo. De no hacerlo, estas minúsculas criaturas se apoderarán de su alma y esta no conocerá el descanso ni la paz tras la muerte.

Estas criaturas representan en Andorra, pues, poco menos que una maldición.

Los mineritos

Según Fábregas (2000), los minairons tienen aspecto de viejos duendecillos y visten casaca ceñida y faldón de cuero, al estilo de los antiguos mineros.

La primera referencia escrita que
conocemos de la existencia de los
«minairons» data del siglo XV y se da
en contexto minero (Fábregas,
2000). Ahora recogemos citas de estos
seres fantásticos, en la toponimia, en
las tradiciones e incluso en la literatu-
ra.

Destacamos los trabajos sobre fol-
clore de loan Amades I Gelat
(1890-1959), Ramón Violant I Simorra (1903-1953) y, más recientemente, Pep Coll,
loan Obiols o loan Bellmunt I
Figueres. En Aragón destacan los
estudios de Rafael Andolz Canela
(1922-1998).

En la actualidad «minairon», «menairon», «mainaron» se traduce literalmente al castellano como minerito. Se trata, al fin y al cabo, de un «gnomo» como los que encontramos habitualmente en otros contextos mineros de Europa occidental y del norte. En definitiva son duendes (tal vez del celta «deneet»), recordando que los enanos abundan en la mitología nórdica y germánica, así como en el Pirineo, zona de notables referentes célticos (PLÁ CID, 1994).

Los minairons (los mineritos). Enanos de mina en la cultura española, de O. Puche Riarf, F Mazadigo Martínez, J. M. Mata Perelló y Obiols Perearnau.
Según algúnos investigadores, los minairons tienen el aspecto de viejos mineros diminutos.
Ilustración de Jean-Baptiste Monge

La mitología de Cataluña, de Aragón y de Andorra

Aunque no son, de momento, unas mitologias que haya explorado en profundidad en este blog, sí que existen unas pocas criaturas míticas que pertenecen a alguna de estas tres mitologías y que tienen su propio post. Son las siguientes:

Como aún son pocas, si queréis conocer a los seres míticos de cualquier otra mitología de la península o bien de cual quier otra nación celta, podéis encontrarlas todas aquí:

Criaturas fantásticas.

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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