El Tragaldabas es uno de nuestros monstruos más célebres y se ajusta muy bien al arquetipo de ogro antropófago y glotón que, en este caso, tiene predilección por los niños.

El Tragaldabas, Tío Tragaldabas o zamparrón es una figura tan popular en Castilla y León y Castilla-La Mancha que está presente (literalmente) en las fiestas de muchas de sus localidades, donde se elaboran unas figuras extraordinarias y gigantescas que representan a este ser mítico.
El Tío Tragaldabas
El tragaldabas como ser mítico es un ser muy grande y obeso, similar a lo que la gente visualiza al escuchar la palabra «ogro». Se trata de una criatura esclava de un apetito voraz, descomunal, insaciable. Su boca desproporcionada y su estómago (más enorme aún) le permiten zamparse casi cualquier cosa de un solo bocado, sin masticarla siquiera.
Y aunque, como demuestran las historias populares, el Tragaldabas puede llegar a tragarse una gran cantidad de personas de todo tipo, lo cierto es que tiene predilección por una presa en concreto: los niños.
Esta última característica, sumada a su desagradable aspecto, lo convierte en el asustaniños por excelencia en ambas Castillas, y como tal ha sido utilizado desde antiguo.
El tragaldabas más festivo
Como he mencionado al principio del artículo, en muchas localidades de Castilla y León se fabrican unas figuras enormes que son un elemento central en algunas de sus mayores celebraciones.
Durante estas fiestas, los niños van entrando, voluntariamente, ¡en la boca del tragaldabas! Afortunadamente, este esconde un tobogán en su interior y los infantes son capaces de salir, felices, por el culete de esta versión tan festiva de este personaje por otro lado tan terrible.

El Tragaldabas y todos sus primos: los ogros de la península
En efecto, el tragaldabas no está solo. Tiene un montón de «primos» repartidos por la península. Estos son el papón de Asturias y Galicia, el papu de Cataluña y las numerosas variantes del Tragaldabas (como el zampón) que están repartidas por Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura. Ellos son los chicos malos y glotones de las mitologías de la península. La zamparrampa asturiana es la única mujer de este grupo. Y es una chica mala, muy mala.
León, Asturias y Galicia son los lugares en los que más fuerza tiene la leyenda de estas criaturas. En Extremadura son muy similares al Tragaldabas leonés. De hecho, hay zonas en las que lo llaman así. Además, tanto en el territorio que abarca Castilla-La Mancha como Extremadura, puede ser conocido como zamparrón, zarrampla o zampón. Sea cual sea su nombre, es el protagonista de muchos relatos y fiestas populares.
Hasta Cataluña han llegado estos seres. Allí se les llama papus y tienen las peculiaridades de taparse con negros ropajes y ocultarse en las sombras. Por último, y saliéndonos de este país llamado España (pero no de la península) en tierras de Portugal los llaman papãos o bicho-papão, y se cuentan entre las criaturas míticas más populares de la mitología lusa.
Hace tiempo escribí un artículo dedicado por completo a este tema si tienes curiosidad sobre él aquí lo tienes: Nuestros ogros se llaman papón, zamparrón, tragaldabas, papu y zamparrampa.
Un cuento popular leonés sobre el Tragaldabas
Existen varios cuentos populares sobre la figura del Zamparrón o Tragaldabas, siendo el más famoso aquel que narra cómo este monstruo habitaba la despensa o bodega de una casa y devoraba a todo el que allí subía.
Era una abuela que tenía cinco nietecitas. Y las mandó, a una a barrer, otra a fregar, otra a limpiar las cucharas, otra a ir a por agua, y la otra a limpiar los cacharros. Y las dijo:
―Allá arriba en el desván hay un tarro de miel. Quien termine la primera, sube allí, que os daré pan para que lo untéis. Terminó la más mayor y la abuela la dijo:
―Coge un pedazo de pan, subes al desván y lo untas en miel. Y subió la más mayor al desván y se la tragó el Tragaldabas que estaba allí.
Terminó la mediana y la abuela la dijo:
―Coge un pedazo de pan y sube al desván, que allí está tu hermanita, y que te unte el pan en miel.
Y subió la mediana al desván y se la tragó el Zamparrón. Y así se tragó a todas las nietecitas el Zamparrón. Su abuela las llamaba y no respondían. Y cuando supo que el Zamparrón se las había tragao a todas, se puso a la puerta a llorar.
Pasó por allí un señor y la dijo:
―¿Por qué llora, señora?
Y la abuela le contestó:
―Porque a mis cinco nietecitas las ha tragao el Zamparrón.
―¿Qué le vamos a hacer, pobre abuela? ―dijo el señor, y se marchó.
Y luego pasó por allí una hormiguita y la dijo:
―¿Por qué llora, abuelita?
Y la abuela la contestó:
―Porque a mis cinco nietecitas las ha tragao el Zamparrón.
―Pues venga conmigo, que yo las salvaré ―la dijo la hormiguita.
Entonces la hormiguita subió ande estaba el Zamparrón y le dio un pellizco en el culo y salieron las cinco nietecitas bailando.
―¿Con qué la pagaré yo a esta hormiguita? ―decía la abuelita―. ¿Quieres dos fanegas de trigo?
―¡Mi molinito no muele tanto! ―contestó la hormiguita―. ¡Mi costalito no coge tanto!
―¿Quieres una fanega?
―¡Mi molinito no muele tanto! ¡Mi costalito no coge tanto!
―¿Quieres un celemín?
―¡Mi molinito no muele tanto! ¡Mi costalito no coge tanto!
―¿Quieres un grano?
―¡Mi molinito sí muele tanto! ¡Mi costalito sí coge tanto!
Cuento popular castellano-leonés «El Zamparrón». Covarrubias, Burgos. 3 de junio, 1936.

Un cuento popular manchego sobre el Tragaldabas
Érase una abuelita que vivía sola con sus tres nietas. A la mayor la mandó a lavar, a la mediana a fregar y a la pequeña a buscar agua. Y para que volvieran pronto, les dijo:
—Cuando volváis podéis bajar a la bodega a comer pan y miel.
Al regresar, la más pequeña dijo:
—Abuela, ya estoy aquí.
—Está bien, puedes bajar a la bodega a comer pan y miel.
Pero bajando a la bodega se topó con el Tragaldabas que le dijo:
—Pequeña, por pequeña, no vengas acá, que soy el Tragaldabas y te voy a tragar.
La niña no le hizo caso y el Tragaldabas hizo ¡aum! y se la tragó.
Volvió la que había ido a fregar y dijo:
—Abuela, ya estoy aquí.
—Está bien, puedes bajar a la bodega a comer pan y miel. Corre porque si no tu hermana se lo comerá todo.
Entró la niña en la bodega y el Tragaldabas le dijo:
—Mediana, por mediana, no vengas acá, que soy el Tragaldabas y te voy a tragar.
Tampoco hizo caso, entró y el Tragaldabas haciendo ¡aum! se la tragó.
Regresó la que había ido a lavar y dijo:
—Abuela, ya estoy aquí.
—Está bien, puedes bajar a la bodega a comer pan y miel. Date prisa o tus hermanas se lo van a comer todo.
Bajó a la bodega y el Tragaldabas le dijo:
—Mayor, por mayor, no vengas acá, que soy el Tragaldabas y te voy a tragar.
Tampoco le hizo caso y haciendo ¡aum! se la tragó.
Al ver que tardaban mucho en subir, la abuela dijo:
—¡Sí que tardan mis nietecitas! Y bajó a la bodega a ver qué pasaba. Al verla, le dijo el Tragaldabas:
—Abuela, por abuela, no vengas acá, que soy el Tragaldabas y te voy a tragar.
La abuela, que ya conocía al Tragaldabas, tuvo miedo y no entro. Volvió arriba y se puso a llorar a la puerta de su casa Viéndola llorar, un carretero que por allí pasaba le preguntó
—¿Por qué llora, abuela?
—¡Ay, señor! En la bodega está el Tragaldabas y se ha tragado a mis nietecitas.
—No se preocupe, yo se las traeré de nuevo —dijo el carretero.
Bajó el hombre a la bodega y el Tragaldabas le dijo:
—Carretero, carretero, no vengas acá, que soy el Tragaldabas y te voy a tragar.
El carretero bajó y el Tragaldabas, haciendo ¡jaum! se lo trago.
Cuando la abuela vio que el carretero no regresaba se puso a llorar otra vez y una hormiga que por allí pasaba le preguntó:
—¿Por qué llora, abuela?
—¡Ay, hormiguita, si tú supieras! A mis nietecitas se las tragó el Tragaldabas y a un carretero que quiso ayudarme, también.
—¡Ese Tragaldabas no me da ningún miedo! —respondió la hormiguita—. Ahora mismo se va a enterar.
Al verla el Tragaldabas, le dijo:
—Hormiga, por hormiga, no vengas acá, que soy el Tragaldabas y te voy a tragar.
La hormiga le contestó:
—Yo soy la hormiguita de mi hormigal, que te pego un mordisco en el culo y te pongo a bailar.
La hormiga dio un salto, se puso encima del Tragaldabas, y le mordió en el culo hasta que soltó a las tres niñas y al carretero.
Subieron todos muy contentos y, al verlos, la abuela dijo:
—¡Ay, hormiguita! ¿Cómo te lo podré pagar? ¿Quieres una fanega de trigo?
―¡Mi molinito no muele tanto! ¡Mi costalito no coge tanto!
―¿Quieres un celemín?
―¡Mi molinito no muele tanto! ¡Mi costalito no coge tanto!
―¿Quieres un grano?
―¡Mi molinito sí muele tanto! ¡Mi costalito sí coge tanto!
Cuento de la tradición oral de Palencia, recogido por Aurelio M. Espinosa en 1988.
Como podéis ver, son distintas versiones del mismo cuento, que puede alargarse hasta donde alcance la imaginación. En uno de ellos, el Tragaldabas engulle a las tres hermanas, a un buey, a un rebaño de ovejas o a un grupo de soldados. Además, podemos encontrar decenas de relatos populares prácticamente idénticos en varias regiones españolas, en los que el Tragaldabas es sustituido por el ogro autóctono de la zona. Eso sí, en todos estos cuentos el ogro acaba siendo sorprendentemente vencido por una hormiguita, que le pica en el culo y le obliga a expulsar a todas sus víctimas anteriores.
La mitología de Castilla y León y de Castilla-La Mancha
Si queréis seguir conociendo la mitología de Castilla y León, aquí os dejo los enlaces a un buen puñado de artículos.
- El ojaranco, el cíclope leonés
- El cochino-puerco, un duende leonés.
- La paparresolla
- La fiera corrupia.
- La mano negra.
- Los lobishomes.
- Las bruxas leonesas.
- El tragaldabas o zamparrón.
- Los enemiguillos.
- La Güeste de ánimas.
- El oricuerno o alicornio.
Además, también podéis echarle un ojo a la Mitología de Castilla-La Mancha.
Y eso es todo
Si te gustan las novelas de fantasía (al más puro estilo de El señor de los anillos), déjame informarte de que estoy escribiendo una serie literaria basada en nuestras mitologías, las de la Península Ibérica. Por lo tanto, son novelas repletas de nuestros seres míticos y leyendas. De momento, he escrito las siguientes:


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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
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Fuentes de documentación
- Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez.
- Mitología leonesa, de Toño Benavides. 2024. Eolas Ediciones.
- El mundo encantado de Castilla y León, de Jesús Callejo Cabo. Ilustrado por Tomás Hijo (2019). Museo etnográfico de Castilla y León.
- Monstruos Ibéricos de Javier Prado.
- Mitología y supersticción en La Mancha, de Marcel Félix de San Andrés Sánchez y Araceli Monescillo Díaz.