El lobo da xente, el más cruel y aterrador de los licántropos

El lobo da xente es una de las criaturas más peligrosas, terroríficas y crueles de nuestro imaginario popular. Pertenece a la mitología gallega y es un ser muy temido desde antiguo. Esto se debe a que recorría esas tierras en grupos que hacían gala de una crueldad fuera de lo común. En varios puntos de Galicia se han llegado a construir estructuras destinadas específicamente a darles caza y exterminarlos.

O lobo da xente, un grabado antiguo mostrando su crueldad

Muchas características lo diferencian del lobishome y una de ellas es su manera de transformarse. Mientras los lobishomes sufren la clásica transformación de los licántropos, los lobos da xente poseen una piel de lobo. Esta piel es algo muy importante en la leyenda de este terrible ser. Se desprenden de ella para volverse humanos y se la ponen para transformarse en los peligrosísimos monstruos de los que estamos hablando. Muchas de sus leyendas defienden que estos seres mantienen la forma humana cuando están transformados, teniendo de lobo solo la piel.

La piel del lobo da xente

El lobo da xente es un licántropo muy peculiar. Es un humano que posee un pellejo de lobo y se lo pone por voluntad propia para transformarse en esta terrible criatura. Además, y a pesar de los terroríficos actos que comete cuando está en esta forma, mantiene la inteligencia y la iniciativa suficientes como para quitárselo si es necesario. En cuanto lo hace, se vuelve humano. Si alguien quema este pellejo de lobo, a su dueño se les pasa la fada y se convierte en un humano normal. Una de las múltiples leyendas sobre el lobo da xente narra este hecho.

En Tribes (Ourense) vivía una joven que tenía un gran apetito y siempre le pedía carne a su madre. Tanta insistencia acabó provocando el enfado de la señora, que un día le dijo a su hija: «¡Ojalá te vuelvas loba para que nunca te hartes!». La chica quedó afectada por la fada y se echó al monte. Su cuerpo juvenil se cubrió con la piel de una loba y sembró el terror durante mucho tiempo, matando y devorando a niños y adultos por igual.

Pero un día sucedió lo siguiente: la loba da xente entró en una cabaña en la que se secaban castañas. Había en el interior un joven que, asustado, se escondió sobre el secadero. La chica penetró en el interior de la cabaña y, creyendo que no había nadie, se desprendió de su piel de loba. Ante la visión del bello cuerpo desnudo de la joven, el mozo no perdió el tiempo. Con una larga vara que había sobre el secadero enganchó la piel y la lanzó al fuego. La joven gritó y quiso impedirlo, pero ya era tarde, pues la piel ardía. Cuando se hubo consumido, la joven recobró su condición humana. Le relató al mozo su historia y se cuenta que acabaron casándose.

Leyenda popular de la Terra de Tribes, en Ourense.

El relato O lobo da xente, de Vicente Risco, guarda mucho parecido con esta leyenda, por lo que es posible que esté inspirado en ella. Se conocen muchas otras narraciones sobre lobos da xente en Galicia. Sus terribles hazañas están narradas en romances y cantares de ciego. Es un hombre lobo muy especial, aún próximo al versipelles de los romanos.

El lobo da xente, ese gran desconocido

Según las múltiples leyendas sobre estas criaturas, la causa más común de que una persona, da igual que sea hombre o mujer, se transforme en lobo da xente es una maldición paterna o materna. La fada con la que quedan afectados suele durar siete años, a no ser que alguien queme su piel de lobo antes.

A pesar de su enorme agresividad y crueldad, un lobo da xente tiende a aliarse con otros como él, formando pequeños grupos. Esto causa un fuerte contraste con la manera de ser de los lobishomes y de las peeiras, que son solitarios casi por definición. Estos grupos nunca son muy numerosos y, de hecho, muchas veces están compuestos por tres individuos. Como dato curioso, decir que, si hay una mujer, ella suele ser la líder.

Los lobos da xente no son criaturas integradas en los circulos de la naturaleza. No cazan animales herbívoros y no se comen al ganado. Solo atacan y devoran a los seres humanos, y, preferentemente, a aquellos relacionados con ellos de una forma u otra, como amigos, familiares o parejas. No lo hacen para alimentarse, aunque los devoren parcialmente, sino que los destrozan con sadismo y crueldad. Los hacen pedazos. Son unas criaturas, como estamos viendo, aterradoras.

Los lobos da xente solo devoran y destrozan personas. Grabado antiguo.

La fada

Ya hemos hablado varias veces en este blog sobre la fada, siempre en relación con seres de la mitología gallega. Esta palabra no debe ser traducida y entendida cómo hada, pues no tiene nada que ver.

La fada, del latín fatum (destino, suerte), es un determinado sino que acompaña a una persona, ya sea durante toda su vida o bien en un determinado episodio de esta. Así pues, la fada provocada por una maldición transforma a una persona en lobo da xente durante siete años. Esta puede ser lanzada por cualquiera, pero lo más común es que sean los propios padres los responsables.

Si alguien tiene una fada, no podrá escapar de ella hasta que esta se haya cumplido. Sin embargo, el caso del lobo da xente es especial, pues si se quema la piel de lobo con la que se cubren, se pasa la fada.

Experiencias reales de un ayer muy reciente

Nunca se me olvidará un capítulo del documental Un país en la mochila, en el que el genial Jose Antonio Labordeta conversa con varios paisanos de las tierras de Ourense, cerca de Tribes. Uno de ellos le habla, apasionado y completamente seguro de lo que dice, sobre los lobos da xente, de como su padre y su abuelo trataban con ellos y de como combatían «a sua fada». Por si lo quieres ver con tus propios ojos, el capítulo es el que lleva por título «Lejos del mar».

Los fosos para lobos da xente

En ese capítulo, a Jose Antonio Labordeta le llama la atención una antigua estructura, unos muros que forman una cruz al lado del camino. Cuando pregunta, los lugareños le explican que se trata de una construcción destinada a atrapar a los lobos da xente que atacaban a ese pueblo y los pueblos de alrededor.

En A Veiga de Pedrafita, Vilariño de Conso (Ourense) hay uno de estos pozos o fosos del lobo da xente, hechos exclusivamente para cazar a estos seres. También los hay en la Sierra da Queixa (Ourense). Tienen forma de cruz, con los brazos paredados con un sistema mixto de piedras hincadas y aparejo de lajas; cada brazo mide un metro de alto y unos ochenta de largo. En el centro tienen un foso de unos tres o cuatro metros de profundidad.

Leandro, uno de los lugareños, nos cuenta su origen:

Eso fixose polo asunto de estes pobos inmediatos nos que existía o lobo da xente. Era unha fada que durou sete anos. Era un home, era unha moza e era un rapaz.

Traducción: Eso se hizo por el asunto de estos pueblos cercanos en los que existía el lobo da xente. Era una fada que duró siete años. Se trataba de un hombre, de una mujer y de un chaval.

Leandro.
Antiguo grabado de un lobo da xente

Una conversación muy interesante

La conversación de Labordeta con Leandro es muy valiosa. Debéis tener en cuenta fue emitida el sábado 23 de diciembre de 1995 y grabada muy poco antes. Hace menos de treinta años. Aquí la tenéis:

―¿Leandro, y no los mataba nadie con escopetas? ―pregunta Labordeta .

―¡Que no hombre! ―responde Leandro.

―¿Y por que?

―Porque no disparaba la escopeta.

―¿Y luego que pasó, desaparecieron y no se supo nada de ellos?

―Pasoulle a fada e quedaron coma calquera, coma nos. (Les pasó el hechizo y quedaron como cualquiera, como nosotros) ―explica Leandro.

―Ah, osea que eran personas normales ―asiente, Labordeta, al comprender.

―Eran personas, como non. O pasarlles a fada, retiraban a piel e quedaban sentados, tranquilos. (Eran personas, como no. Al terminarse el hechizo, se quitaban la piel y quedaban sentados, tranquilos).

―¿Y eso se lo contaba su abuelo a usted? ―pregunta Labordeta.

―Si ―responde Leandro, alargando el monosílabo con tranquilidad, como recordando.

Leandro.

Las leyendas nos cuentan que los lobos da xente solamente pueden ser heridos a causa de una pedrada o de un arma punzante. Las balas no funcionan contra ellos. Esta conversación nos lo confirma. También sabemos que no mueren si se les hiere, sino que se quitan la piel de lobo y vuelven a ser personas normales. Por el momento.

O lobo da xente: el relato

Vicente Risco publicó, en 1925, un relato en gallego sobre esta criatura de nuestras mitologías. Lo hizo en la revista-editorial Lar. Si queréis leer esta pequeña obra de arte, aquí la tenéis, por gentileza de la Fundación Vicente Risco:

O lobo da xente. Vicente Risco.

Portada de O lobo da xente, de Vicente Risco.

Otros tipos de licántropos gallegos

Los bosques gallegos estaban, hasta hace muy poco tiempo, habitados por una auténtica multitud de lobos que los compartían con lobishomes, peeiras y lobos da xente.

Los lobishomes tienen cosas en común con los lobos da xente, pero también tienen muchas diferencias. Responden mucho mejor a la descripción de un hombre lobo clásico.

Las peeiras dos lobos son mujeres muy especiales que tienen el poder de vivir entre los lobos, comunicarse con ellos e incluso liderarlos. Si quieres saberlo todo sobre ellas, tienen un post propio, que es el siguiente: Peeiras dos lobos.

Y hasta aquí con el lobo da xente

Sin las criaturas de la mitología de Galicia despiertan tu curiosidad, en este blog puedes conocer a bastantes más:

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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