La voz de las espadas

La voz de las espadas es una obra maestra de la fantasía oscura escrita por el británico Joe Abercrombie. Se trata de la primera novela de una excepcional trilogía llamada La primera ley, pero también es el primer paso para entrar en un mundo que va mucho más allá de estos tres libros, desarrollándose a lo largo de muchas otras novelas cronológicamente posteriores a ellos.

Portada de La voz de las espadas

En esta novela, Joe Abercrombie nos sorprende con una narración impecable y absorbente, en la que imprime una visión del mundo adulta, profunda y completa. Es una crónica épica narrada de una manera magistral y esto no cambiará a lo largo de las dos siguientes novelas.

La voz de las espadas, una novela extraordinaria

Lo es. Es una lectura muy potente. Con esta, son tres las veces que la he devorado y siempre me pasa lo mismo: cuando estoy llegando al final ya tengo al lado Antes de que los cuelguen, la segunda novela de la trilogía, pues tengo muy claro que quiero seguir leyendo.

La voz de las espadas es una lectura extraordinariamente atractiva pero muy dura; Abercrombie aplica un inflexible realismo a escenas, acciones, trama y pensamientos.

Aunque parezca una contradicción, no hay nada de fantástico en ningún lado, nada de increíble. Es cierto que todo es muy épico, pero ningún personaje hace nada que no sea físicamente posible. También es cierto que el mundo en el que se desarrollan los hechos es inventado y que en él existe la magia, pero todo ello es subyugado por una realidad dura e ineludible.

Sand dan Glokta y sus practicantes. Fantástica ilustración de Alejandro Colucci sobre La voz de las espadas.
Sand dan Glokta y sus practicantes. Ilustración de Alejandro Colucci

Magia y rítmo en La voz de las espadas

La magia tiene una gran relación con esto. Te sorprenderá descubrir que es cruda, dura, realista y peligrosa, alejándose completamente de la magia de cuento de hadas de la mayoría de las novelas fantásticas. Hacer magia en el universo de La primera ley es algo muy serio; se parece más a jugar con energía nuclear que a realizar espectaculares sortilegios.

La voz de las espadas tiene un ritmo magnífico. En ella, Abercrombie nos presenta su mundo y sus personajes, y lo consigue con una suavidad impresionante, con una lectura inmersiva que no te permitirá volver al mundo real en ningún momento. Estarás enganchado a la narración desde el principio hasta el final y las paginas, que son muchísimas, desaparecerán enseguida. Ya lo verás.

La voz de las espadas no es autoconclusiva. Es un tercio de la gran novela que es La primera ley. Los siguientes dos post se encargarán de analizar y comentar las dos siguientes partes siguiendo exactamente el mismo esquema de este artículo. Los tres post estarán enlazados y conformarán una sola lectura o lecturas independientes, eso queda a vuestra elección.

Fantástica ilustración que muestra todos los personajes de La voz de las espadas, por Darey-dawn

La importancia de los personajes

En cada capítulo de esta novela acompañamos a alguno de sus tremendos personajes. Hay mucho que decir sobre ellos y se me ha ocurrido una buena manera de hacerlo.

Aprovechando que voy a hacer un post por cada libro de la trilogía, voy a analizar en cada uno de estos artículos a los dos personajes que más peso tengan en esa novela. Con esto no me refiero a que tengan más protagonismo con respecto a los demás personajes, porque sino analizaría a Logen y a Glotka en los tres posts. Me estoy refiriendo al peso argumental de cada personaje con respecto a sí mismo a lo largo de la trilogía. En el caso de esta novela, esos son Logen nuevededos y Jezal dan Luthar.

La manera mas fácil para que un lector empatize con los personajes es el uso de la primera persona. Abercrombie hace que empatizemos con los personajes muchísimo y lo consigue gracias a su maestría, pues aquí no hay primera persona. Abercrombie narra observando a cada personaje de cerca pero desde fuera, y así, de paso, deja espacio para la intimidad, los secretos… Y las sorpresas.

Los impresionantes personajes de La voz de las espadas

En serio, son impresionantes. Todos estos personajes tienen personalidades complejas, profundas y marcadas. No hay ni uno solo plano o fácil de entender. Todos os darán sorpresas a medida que los vayáis conociendo. Incluso los personajes secundarios son magistrales.

Logen Nuevededos llegando a Adua. Fantástica ilustración de Alejandro Colucci sobre La voz de las espadas.
Logen Nuevededos llegando a Adua. Ilustración de Alejandro Colucci

Abercrombie comienza la narración utilizando solamente a tres de los personajes principales, que tal vez son los más importantes en este libro. Estos son Nuevededos, Glokta y Luthar. De esa manera no satura al lector. Avanzada la novela, cuando ya nos hemos familiarizado con estos tres, los demás personajes comienzan a reclamar su espacio y se van intercalando con ellos.

Logen vs Glotka

El personaje de Nuevededos es, tal vez, el más famoso y llamativo de la novela. Es muy fácil empatizar con él y es el que lleva al lector de la mano en un viaje de descubrimiento del mundo en el que se desarrolla la novela. Yo alucino con Nuevededos e incluso ha influido mucho alguno de los rasgos de uno de los personajes más importantes de mi propia novela.

Ah, pero no es el mejor personaje de este libro. Y os lo dice alguien que no está a favor de comparar ni de establecer podios con medallas de oro, plata y bronce. Normalmente no leeréis de mí este tipo de comentarios, pero es que este es un caso muy especial, porque el mejor personaje de esta novela es, para mí, el mejor personaje que jamás he visto en un libro de literatura fantástica. Es mi personaje favorito de cualquier novela. Se trata de Sand dan Glotka, que será analizado profundamente en el post de Antes de que los cuelguen, la segunda novela de la saga.

El sanguinario

Logen es un hombre del norte con una nefasta leyenda que le persigue. Lo llaman «el sanguinario», y, a lo largo de toda la saga, irémos descubriendo el porqué. Es uno de los hombres más temidos en una dura tierra en la que todos los hombres son duros y peligrosos. Es una leyenda. Una terrible leyenda.

Logen Nuevededos. Iustración de Alejandro Colucci para La voz de las espadas
Logen Nuevededos. Ilustración de Alejandro Colucci

Sin embargo, este personaje se nos aparece en la novela como un individuo cansado y harto de sí mismo y de la vida que ha llevado hasta ese momento. Curiosamente, podemos ver que es una persona madura, buena y reflexiva que, sin embargo, ha llevado una vida salvaje y destructiva para sí mismo y para los demás.

―¿Me permite que eche un vistazo a ese brazo, maese nuevededos?

Logen ya casi se había olvidado del corte, que casi le llegaba desde la muñeca hasta el codo. No dolía, solo picaba un poco. La costra atravesaba dos cicatrices anteriores. Si no recordaba mal, una de ellas, una auténtica obra de arte de bordes irregulares, se la había hecho combatiendo con Tresárboles hacía un montón de años. La segunda, que se encontraba algo más arriba y no resaltaba tanto, no recordaba cuándo se la había hecho. Ocasiones, desde luego, no le habían faltado.

Wells se inclinó y examinó la carne que rodeaba la herida.

―Va bastante bien. Cicatriza usted rápido.

―Tengo mucha práctica.

Wells levantó la vista y examinó el corte que tenía Logen en la cara, que ya se había convertido en otra tenue línea rosada.

―Usted ha visto muchas muertes, ¿verdad?

Logen torció el gesto. De joven, le hubiera encantado responder a esa pregunta. Se habría jactado como un fanfarrón, habría enumerado uno por uno todos los combates en los que había tomado parte, todos los Mejores Guerreros a los que había dado muerte. Ya no sabía decir cuando se había secado aquel orgullo. Había ocurrido muy poco a poco. A medida que las guerras se fueron volviendo cada vez más sangrientas, a medida que las causas se convertían en meras excusas, a medida que los amigos habían ido volviendo uno por uno al barro. Logen se rascó la oreja y se palpó la muesca que le había dejado la espada de Tul Duru hacía ya tanto tiempo.

―Hay pocos hombres que tengan las manos más manchadas de sangre que yo. De los que yo conozco, ninguno. Mis enemigos me llaman el Sanguinario, y tengo muchos. Muchos enemigos y cada vez menos amigos. La sangre solo trae más sangre. Ahora me sigue a todas partes como si fuera mi sombra, y al igual que sucede con mi sombra, nunca podré librarme de ella. Además, no sería justo. Me lo he ganado. Me lo merezco. Yo me lo busqué. Es mi condena.

Joe Abercrombie. La voz de las espadas.

Como podemos comprobar, nuevededos no quiere tener nada que ver con la violencia y con las armas, pero la vida que ha llevado, los objetivos de terceros y un «pequeño» trastorno de su personalidad lo arrastrarán continuamente a ese sendero de violencia.

Nuevededos, desde dentro y desde fuera

Uno de los rasgos más interesantes de la novela es poder ver a Logen Nuevededos desde sus propios ojos y desde los ojos de los demás. Es una contraposición impresionante. Abercrombie utiliza un personaje tan engañosamente sencillo para darnos muchas, muchísimas lecciones a lo largo de esta lectura.

Vamos a ver con que ojos ve a Logen un noble, un urbanita, un señorito de la capital.

West le había dicho muchas veces que los hombres del norte que podían verse en Adua, por regla general unos seres desarrapados que solían merodear por los muelles o andar borrachos como cubas por los peores barrios de la ciudad, tenían muy poco que ver con el típico habitante del Norte. Los que vivían en libertad en el lejano Norte, siempre prestos a entrar en combate, enfrascados en interminables disputas y festejos, no se les parecían en nada. Jazel los solía imaginar altos, feroces, apuestos y dotados de un toque de romanticismo. Robustos, pero gallardos. Salvajes, pero nobles. Brutales, pero sagaces. El tipo de hombres cuyos ojos miran siempre a lontananza.

Pero éste, desde luego, no era uno de ésos.

Jamás había visto un hombre con un aspecto más brutal. Comparado con él, hasta Fenris el Temible parecía un ser civilizado. Su rostro surcado de cicatrices hacía pensar en una espalda a la que se hubiera dado de latigazos. Tenía la nariz quebrada y ligeramente desviada hacia un lado. A una de las orejas le faltaba un trozo de carne. Uno de sus ojos parecía estar un poco más alto que el otro y estaba rodeado de una herida con forma de media luna. No había ni una sola parte de su rostro que no estuviera cascada, cuarteada o deformada en mayor o menor medida, parecía un guerrero que hubiera peleado en demasiados combates. Incluso su expresión evocaba a la de un luchador sonado. Parecía embobado frente a las torres de la barbacana, con la frente arrugada y la boca abierta, lanzando miradas a uno y otro lado con una expresión de una estupidez casi animal.

… Jezal advirtió que le faltaba un dedo. Como si hiciera falta un testimonio más de una vida preñada de salvajismo y violencia.

Joe Abercrombie. La voz de las espadas.

Jezal dan Luthar

Jezal en la final del certamen de esgrima. Iustración de Alejandro Colucci  para La voz de las espadas.
Jezal en la final del certamen de esgrima. IIlustración de Alejandro Colucci

Jezal es un joven perteneciente a una de las mejores familias de la nobleza. Vive en la capital y ostenta un importante puesto en la guardia de la ciudad. No tiene mal fondo, pero su juventud y su posición social lo han convertido en un individuo presuntuoso, prepotente e inmaduro. Por si fuera poco, también es extremadamente arrogante y pagado de si mimo. Es, por lo tanto una persona insufrible.

Se secó la cara y a continuación ―su momento favorito del día― se miró en el espejo. Un espejo bastante bueno, recién importado de Viserine, un óvalo de un cristal liso y brillante con un marco de madera primorosamente tallado. Un marco idóneo para el apuesto joven que le contemplaba sonriente desde la pulida superficie. Aunque, a decir verdad, llamarle apuesto era quedarse corto.

Eres una belleza, ¿eh? ―se dijo Jezal sonriendo mientras se repasaba la lustrosa piel de su mandíbula con los dedos. Una señora mandíbula. Todo el mundo le aseguraba que era su mejor rasgo, aunque eso tampoco quería decir que el resto desmereciera en lo más mínimo. Una genuina mandíbula masculina, con una leve hendidura en la barbilla que transmitía fuerza y autoridad, confiriéndole a la vez un aire sensible y reflexivo. Un plebeyo jamás podría tener una mandíbula como esa.

Joe Abercrombie. La voz de las espadas.

Jezal tiene un enorme protagonismo en esta primera novela y es el personaje que más evoluciona a lo largo de la trilogía. Podríamos decir sin engañar a nadie que al final de la saga se ha transformado en una persona completamente diferente.

Logen Nuevededos y Bayaz. Fantástica ilustración de Alejandro Colucci para La voz de las espadas.
Logen Nuevededos y Bayaz. Ilustración de Alejandro Colucci

Fin de la primera parte…

Aun quedan dos novelas de la trilogía:

Incluso cuando las hayáis leído, hay cuatro libros más que podéis leer. Estos son La mejor venganza, Los héroes, Tierras Rojas y Filos mortales. Son novelas cronológicamente posteriores a La primera ley y están protagonizadas por personajes secundarios de esta primera saga.

Os alegrará saber que, incluso cuando los hayais leido todos, no se habrá acabado la fiesta, pues Abercrombie está trabajando en una nueva saga en la que le da una nueva vuelta de tuerca a todo este mundo.

Así que no os preocupéis, que esto es solo el principio.

Un abrazo enorme y muchas gracias por leerme.

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