Los héroes: una gran batalla por el futuro del norte

Los Héroes no son nobles y poderosos guerreros de espadas y armaduras relucientes. Eso aquí no existe. En esta obra de Joe Abercrombie, Los Héroes es el nombre que recibe un gran crómlech: un círculo de piedras enormes en lo alto de una colina.

Portada de Los héroes de Joe Abercrombie.

Los hechos transcurren en el mundo creado para La primera ley, pero un puñado de años después de la conclusión de esa trilogía. Recordemos que, al final de estos tres libros, Bethod, rey del norte, ha muerto y la guerra en ese frente parece haber terminado.

Nada más lejos de la realidad. Siempre habrá quien reclame la cadena de Bethod y la silla de Skarling y, en esta ocasión, ese es nuestro viejo amigo Dow el negro.

Los héroes: la importancia de los personajes

Esta lectura, muy diferente y valiosa, nos habla de una manera cruda y descarnada sobre la guerra. ¿Cómo lo hace? Desde los ojos de los que intervienen en ella. También trata sobre los demonios interiores, sobre el auténtico valor y sobre el bien y el mal. Es un libro que habla sobre las personas y sobre la importancia de sus decisiones.

En Los héroes acompañamos a una serie de personajes muy diferentes. Me refiero a Calder, hijo de Bethod, un importante rey que unificó todo el norte. También hablo de Finree, una chica muy inteligente y también muy atractiva. Incluso del cabo Tunny, el eterno cabo Tuny, que lleva tantos años en el ejército que se ha habituado por completo a ese estilo de vida. E incluso ha prosperado.

Otro de los personajes principales es Bremer dan Gorst. Personalmente, disfruto mucho leyendo sus capítulos, ya que es un hombre con unos contrastes descomunales: enorme en algunas cosas e insignificante (e incluso patético) en otras. Memorable es también Curnden Craw, un veterano (muy veterano) de los hombres del norte y un líder de guerreros muy respetado.

El contrapunto de todos ellos lo pone Beck, un crio, un chaval que vive en una granja con su madre y que sueña con ser guerrero y hacerse un nombre.

Dow el negro, el protector del norte

Dow el negro ocupa el trono de Skarling. Los que, como yo, sois lectores apasionados de Joe Abercrombie, os estaréis echando las manos a la cabeza. Pero… ¿Cómo Dow el negro? Del grupo liderado por Nuevededos, después por Tresarboles y más tarde por el Sabueso, Dow es el último en el que pensarías para liderar nada. Es un envenenado, un asesino, un kamikaze y una persona muy poco dada a pensar. Es un berseker malvado y traidor. ¿Cómo va a reinar?

Lo consigue mediante la traición y el miedo. También es verdad que Abercrombie le cambia la personalidad y, con la justificación del paso de los años, lo vuelve mucho más reflexivo e inteligente. De hecho, a lo largo de esta novela, Dow lo hace bastante bien cono líder de los hombres del norte. Pero no, nunca llega a ser un «gran malo» que nos convenza. Sobre todo a los que hemos leído La primera ley.

Caul Escalofríos

En Los héroes continuamos con el arco evolutivo de Escalofríos, que fue un importante personaje secundario de La primera ley y lo siguió siendo durante La mejor venganza. En esta espectacular novela solo la sombra de la impresionante Monzcarro Murcatto le impidió ser personaje principal. El libro que nos ocupa, Los héroes, nos muestra a un Escalofríos que ha abandonado todo intento de ser buena persona. Se ha convertido en un asesino frío y sin escrúpulos, temido por todos los guerreros del norte y tenido por uno de los luchadores más duros y letales del mundo.

El bueno de Caúl está presente en todas las novelas de la saga hasta Los héroes

Durante prácticamente toda la novela, Escalofríos es el guardaespaldas y asesino personal de Dow el negro, que lo trata cómo una especie de animal de presa implacable y terrorífico.

Siempre lo envía a realizar las tareas más tétricas y viles, pero no lo trata como a una persona, cómo a los demás. No le muestra respeto, y eso a Escalofríos no le gusta.

Los héroes

Los héroes es sus personajes. Ni mas ni menos. Todo se desarrolla y se entiende desde dentro de sus mentes y a través de sus ojos. Viviendo esa batalla de tres días con ellos. En eso consiste esta novela. Por lo tanto, voy a hacer un recorrido a través de los más importantes, aquellos en los que recae el peso de la historia.

Bayaz, el primero de los magos

El hombre más poderoso del mundo es un personaje magnífico que se va mostrando muy poco a poco durante La primera ley. El lector solo se da cuenta de quién es y de cómo es al final de la obra. Es uno de los logros que más admiro en Abercrombie

En esta novela, sin embargo, se muestra a las claras prácticamente desde el principio. Si hay un ser poderoso, temido y temible en la novela, ese no es Dow el negro. Es Bayaz.

Finree

Finree es una joven muy atractiva que puede mostrarse encantadora cuando quiere. También puede ser firme y tajante, o incluso despectiva en otras ocasiones.

Pero lo importante de este personaje es su mente. Es inteligente, es ambiciosa y está dispuesta a hacer lo que haga falta para que su joven y flamante marido (y ella con él) alcance una alta posición social

Curnden Craw

Un personaje buenísimo. Craw, veterano de mil batallas, es uno de los pocos que quedan vivos de la «vieja escuela». Le gusta hacer las cosas a la vieja usanza, es decir, con respeto y con honor. Es probable que sea el último guerrero del norte que las haga de esta manera.

Personalmente, es uno de los dos personajes que más disfruto (el otro es Gorst). Cuesta muy poco empatizar con Craw, sobre todo si ya tienes una cierta edad.

El cabo Tunny

El cabo Tunny, el portaestandarte del primer regimiento, es un elemento de cuidado. Lleva en el ejército muchísimos años y se ha acostumbrado a la vida de campaña. Es más, ha prosperado batalla tras batalla. Ahora, es el hombre que te puede conseguir cualquier cosa.

El «príncipe» Calder

A los lectores de La primera ley nos había quedado una idea muy, muy pobre de Calder y Skale, los hijos de Bethod. Básicamente, la imagen era la de unos niños de papá completamente malvados y muy prepotentes.

En esta novela, vamos a descubrir que eso no es exactamente cierto y a conocer muchísimo mejor a estos dos individuos, pero sobre todo a un Calder que nos sorprenderá. Es un personaje muy diferente que enriquece mucho la novela.

Portada de Los héroes, de Joe Abercrombie.

Bremer dan Gorst

Como ya he mencionado, Gorst es mi personaje favorito (aunque también me encantan los capítulos de Craw). Es posible que me sienta identificado con ambos, y que por eso empatice tanto con ellos.

Este hombre es un guerrero prodigioso. Lo demuestra a lo largo de toda la novela. Dotado de una fortaleza prodigiosa y en extremo diestro con las armas, no solo es valiente, si no que ansía el combate. Cuando lucha se convierte en un dios y se olvida de todo lo que tiene en la cabeza.

Porque Gorst tiene muchas cosas en la cabeza. Es una persona muy acomplejada. No se perdona sus propios errores y se martiriza continuamente. Donde los demás lo ven como a un guerrero terrible, el se ve a sí mismo (y cree que también lo hacen los demás) como un desgraciado del que todos se ríen.

Gorst está traumatizado por un error que cometió en el pasado (durante la anterior novela, La mejor venganza, por cierto). También está acomplejado por su voz, que es en extremo aguda y contrasta muchísimo con su físico. Por si fuera poco, está enamorado de una manera muy infantil y platónica de Finree, una mujer casada.

El lord mariscal Kroy

Recuerdo perfectamente al Kroy de La primera ley. Siempre en el segundo peldaño de la cadena de mando, siempre falto de ese «algo» que hace falta para llegar arriba. Siempre poniendo por delante sus manías y sus costumbres y, sobre todo, siempre enfrentado a Poulder, que funcionaba cómo su contraposición y contrapeso.

Durante esos tres libros, da la impresión de que estos dos no se pueden ver. Al final de la trilogía, sin embargo, nos llevamos una sorpresa: la muerte de Poulder supone un golpe durísimo e inesperado para Kroy, que queda afectado en extremo.

En esta novela descubrimos a un Kroy en la cúspide del poder del ejército, con un asiento en el consejo cerrado y con una capacidad de mando fuera de toda duda. Es serio, responsable y el líder más capaz que se puede pedir para un ejército.

Beck

Beck es un chaval. Ya ha echado cuerpo, pero sigue siendo un crio. Vive en una granja con su madre, pero sueña con ser un guerrero famoso, como su padre. Y es que este muchacho es hijo del renombrado Shama el cruel.

Beck está deseando que la vida le dé la oportunidad de luchar, para ganarse un sobrenombre y hacerse famoso. En esta novela tendrá esa oportunidad y descubrirá que ni la guerra es lo que él cree ni él mismo es el héroe en potencia que cree que es.

Esto ha sido todo a la sombra de Los héroes, pero…

Nada ha terminado. La historia sigue. Ahora os toca Tierras Rojas, una novela muy interesante en la que comprobaréis que este mundo sigue girando.

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Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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