Diez razas de hombres lobo acechan en nuestros bosques ¿Las conoces?

Las razas de hombres lobo que acechan en los bosques de nuestra querida Península Ibérica son muchas, diferentes y terribles. Los bosques del norte están especialmente llenos de estos seres, que también abundan en los de la misteriosa Extremadura, en los pueblos de Castilla y en las tierras del vecino Portugal. Cataluña tiene un único y singular representante de esta raza mítica: el Pare Llop, un ser de renombre, mezcla entre licántropo y lobero o peeira.

Imagen de un integrante de una de las muchas razas de hombres lobo que pueblan la Península Ibérica

Junto con los vampiros, los licantropos se han convertido en las criaturas míticas más universales. Tienen una enorme presencia en nuestra península, en la que podemos contar hasta diez razas de hombres lobo diferentes. Para reforzar la fuerza de su mito podríamos decir que, en muchas regiones, como mi amada Galicia, se seguía creyendo en su existencia hasta hace muy poco tiempo.

Historia de nuestras razas de hombres lobo

El mito de los hombres lobo es muy antiguo. Es posible que tenga una antigüedad análoga a la de las primeras comunidades humanas, ya que tiene mucho que ver con la observación y la mala interpretación, en estas pretéritas comunidades, de los síntomas de algunas enfermedades, tanto físicas como psicológicas. Añado aquí una cita muy ilustrativa al respecto.

(…) y es, que en el reino de Galicia se halló un hombre, el cual andaba por los montes escondido y de allí se salía a los caminos cubierto de un pellejo de lobo, y si hallaba algunos mozos pequeños desmandados, matavalos, y hartabase de comer en ellos, y era tanto el daño que hacía que los de la tierra procuraron quitar aquella bestia del mundo y prendieronle, y viendo que era hombre, le pusieron en una cárcel (…)

Antonio de Torquemada. Jardín de flores curiosas, 1575

Ya en los más tiernos comienzos de nuestra era, Petronio, un escritor y político romano, narra la transformación de un legionario en lobo al pasar cerca de unas tumbas en un momento en el que la luna resplandecía con fuerza. Tras atacar a un rebaño de ovejas, este lobo es herido por una lanza y recupera su condición humana.

Más adelante, durante el medievo, Gervase de Tilbury asoció la metamorfosis de los licántropos con la aparición de la luna llena. Sin embargo, esta idea apenas tuvo reflejo en texto alguno hasta que escritores de ficción relativamente recientes descubrieron su potencial y lo utilizaron en sus obras. El hecho de que la plata tenga la capacidad de matar a los hombres lobo es una invención de estos escritores y no algo que nos nos llege desde antiguo.

Tras consultar todos los puntos relevantes, todo parece apuntar a que el mito de los hombres lobo es originariamente europeo. Prácticamente todos los países de este continente tienen su hombre lobo y en algunos, como el nuestro, tenemos muchas variantes. Los países de la América latina también los tienen, gracias a nuestra herencia compartida.

Razas de hombres lobo (y mujeres lobo)

De todas las mitologías de nuestra península, la gallega es la más rica en estas criaturas. Es tan extraordinaria que posee dos tipos de licántropos diferentes: los lobishomes y los lobos da xente, además de un hombre lobo de renombre (el Vakner) y de unas figuras míticas que solo son mujeres lobo a veces, pero que tienen el poder de controlar tanto a las manadas de lobos como a los hombres lobo. Son las peeiras dos lobos, criaturas extraordinarias que tambien están presentes en la mitología de Portugal.

Existen multitud de películas con las distintas razas de hombres lobo como protagonistas

Procedamos, pues, a enumerar estas diez razas de hombres lobo:

Primera: Los lobos da xente, los licántropos más crueles

El lobo da xente es una de las criaturas más peligrosas de nuestro imaginario popular. Es, por lo tanto, un ser muy temido desde antiguo. Esto se debe a que recorría las tierras de Galicia en grupos que hacían gala de una crueldad fuera de lo común. En las tierras de Tribes se han llegado a construir estructuras destinadas específicamente a darles caza y exterminarlos.

Según el Diccionario de los seres míticos gallegos, los lobos da xente son hombres o mujeres que se convierten en lobo a causa de una maldición que suele durar siete años. No siempre son solitarios, como las demás razas de hombres lobo. Muchas veces actúan en grupos, de los que las mujeres suelen ser las líderes. No comen ganado, solo personas, y además de comérselos los despedazan.

Como mito antiguo que es, no hace falta plata para matarlos. Con una pedrada o un arma punzante basta para herirlos, aunque en lugar de morir se les pasará la fada, volviendo a ser personas normales. En un capítulo del documental Un país en la mochila, Jose Antonio Labordeta pasa junto a una de esas antiguas estructuras destinadas a acabar con los lobos da xente, unos muros que forman una cruz al lado del camino.

Según Leandro, uno de los lugareños: «Eso fixose polo asunto de estes pobos inmediatos nos que existía o lobo da xente. Era unha fada que durou sete anos. Era un home, era unha moza e era un rapaz». Las palabras de Leandro se traducen así: «Eso se hizo por el asunto de estos pueblos cercanos en los que existía el lobo da xente. Era un hechizo que duró siete años. Se trataba de un hombre, de una mujer y de un chaval». La conversación sigue así:

―¿Leandro, y no los mataba nadie con escopetas? ―pregunta Labordeta .

―¡Que no hombre! ―responde Leandro.

―¿Y por que?

―Porque no disparaba a escopeta.

―¿Y luego que pasó, desaparecieron y no se supo nada de ellos?

―Pasoulle a fada e quedaron coma calquera, coma nos. (Les pasó el hechizo y quedaron como cualquiera, como nosotros) ―explica Leandro.

―Ah, osea que eran personas normales ―asiente, Labordeta, al comprender.

―Eran personas, como non. O pasarlles a fada, retiraban a piel e quedaban sentados, tranquilos. (Eran personas, como no. Al terminarse el hechizo, se quitaban la piel y quedaban sentados, tranquilos).

―¿Y eso se lo contaba su abuelo a usted? ―pregunta Labordeta.

―Si ―responde Leandro, alargando el monosílabo con tranquilidad, como recordando. 

Un país en la Mochila (documental)- Lejos del mar. Esta conversación fue emitida el sábado 23 de diciembre de 1995.

Muchas características diferencian al lobo da xente del lobishome (el otro hombre lobo de la mitología gallega) y una de ellas es su manera de transformarse. Mientras los lobishomes sufren la clásica (o más bien moderna) transformación de los licántropos, los lobos da xente poseen una piel de lobo. Esta piel es algo muy importante en la leyenda de este terrible ser. Se desprenden de ella para volverse humanos y se la ponen para transformarse en los peligrosísimos monstruos de los que estamos hablando.

Los lobos da xente tienen un post propio en este blog. En él, cuento todo lo que hay que saber sobre estas terribles criaturas. Aquí lo tenéis: los lobos da xente

Un lobishome, una de nuestras razas de hombres lobo, generado por una IA

Segunda raza de hombres lobo: los lobishomes gallegos y leoneses

Un lobishome es, en el folclore y las leyendas de Galicia, León y Zamora, un ser humano que posee la capacidad de transformarse, de una manera total o parcial, en lobo. Tiene algunas similitudes con el hombre lobo clásico, muchas diferencias y ninguno de sus puntos débiles.

En el Bestiario del Norte de Pablo Gallo podemos leer que un lobishome es una persona que se transforma en lobo, tras lo que puede andar a dos o a cuatro patas. Sus ojos cambian de color y a la luz de la luna son verdes amarillentos, mientras que si reflejan el fuego se vuelven rojos. Cuando comienza el proceso de la transformación, la persona aquejada con este mal siente un deseo irrefrenable de tumbarse y restregarse en la tierra. También aparece el apetito de carne humana.

En el Diccionario de los seres míticos gallegos se nos cuenta que la persona que se está transformando se dirige, a media noche, a un lugar despoblado y se convierte en lobo, superando en inteligencia, fuerza, valor y crueldad a cualquiera de esta raza. Incluso corre más rápido que ellos y a veces los dirige. Cuando anda de lobo (según esta obra) no hay arma alguna que lo pueda herir o matar. En ese estado se dedica a atacar, matar y devorar a niños y a adultos. En algunos casos, mientras le dura la fada, es, totalmente, un lobo. Otras veces tan pronto es lobo como persona, o de día humano y de noche lobo.

Los lobishomes también tienen su propio artículo en este blog. En él, podréis saber un montón de cosas sobre estos monstruos de nuestra mitologia. Aquí lo tenéis: los lobishomes

Tercera: el Vákner

Estoy obligado a incluir al Vákner en esta lista, pues se le ha terminado por dar la forma de un hombre lobo. Si queréis entender esta afirmación tan extraña, podéis leer el post dedicado a esta extraña (y muy diferente) criatura de la mitología gallega. Este es: El Vákner, un terror medieval en el Camino de Santiago.

En las tierras en las que se sitúa la leyenda de este ser se ha creado un proyecto para resucitar la figura del Vakner e impulsar su imagen, tan relacionada con el Camino de Santiago. Para ello han situado una gran estatua del Vákner, obra de Cándido Pazos un reputado artista que ya ha realizado otras obras relacionadas con el Camino de Santiago. En la escultura se represente la imagen de un hombre lobo de casi 5 metros y unos 1.300 kilos de peso.

Fotografía de la estatua del Valkner

Cuarta: las peeiras dos lobos

En los folclores de Galicia y Portugal, se les llama Peeiras o fadas dos lobos a ciertas jóvenes con capacidades sobrenaturales relacionadas con los lobos. Así pues, las peeiras pueden comunicarse con estos animales, pueden influir en su comportamiento e incluso pueden llegar a controlarlos.

Entonces… ¿por qué se las incluye en este post?

Por dos motivos: el primero es que, aunque en la mayoría de las narraciones e historias en las que aparecen no son capaces de transformarse en lobo, sí existen unas pocas leyendas en las que pueden hacerlo. El segundo motivo es que las peeiras tienen poder sobre aquellos que han sido malditos por la licantropía, además de una relación muy cercana con ellos. En muchas ocasiones, han orientado a una persona aquejada de esta maldición durante el tiempo que le ha durado la fada. Normalmente hablamos de siete años.

La relación de hermandad entre Galicia y las naciones celtas del norte queda patente con esta figura mítica, casi idéntica a su contrapartida irlandesa y escocesa. Si estas palabras os despiertan la curiosidad, os recomiendo que os hagáis el favor de ver la maravillosa Wolfwalkers.

Por cierto, las peeiras dos lobos también tiene un post propio en el que podréis conocerlo todo sobre ellas: Peeiras dos lobos, las señoras de la manada.

Quinta: los lobos hechizados de Castilla

El hombre lobo de la mitología castellana tiene una serie de rasgos característicos muy diferenciadores. Por un lado, hay que decir que se trata de la única de las razas de hombres lobo de la península que se queda más cerca de lo humano que de lo animal cuando se transforma. Esta transformación se reduce, de hecho, a que le crece el vello corporal, las uñas y los colmillos. Su cuerpo, por otro lado, sigue siendo el de un ser humano.

Su actitud, sin embargo, cambia radicalmente. Adopta la posición de un lobo y comienza a caminar agazapado, a cuatro patas. En algunas leyendas se salta completamente este tipo de transformación y se pasa al caso opuesto: se transforma en un enorme lobo, sin rasgo humano alguno.

…en las noches de luna, un hombre se convertía en lobo e iba arañando las puertas de las casas. Al amanecer, en los umbrales de las puertas aparecían abundantes mechones de pelo.

Pero el rasgo diferente y diferenciador del lobo hechizado es el siguiente: este licántropo sabe lo que le está pasando. Es más: su familia e incluso todos los del pueblo lo saben. Aún más curioso es el hecho de que es algo socialmente aceptado. Los vecinos de nuestro lobo hechizado se limitan a cerrar las puertas y a permitir que mate a algún animal que otro.

Siendo una criatura popular en el folclore castellano, existen numerosas referencias y narraciones que lo tienen como protagonista.

Una persona agazapada y con aspecto de perro rabioso que bajaba de entre la espesura de los montes y sierras.

Testimonio de Villamanrique (Ciudad Real)

Sexta: el gizotso de Euskadi, la más brutal de nuestras razas de hombres lobo

Gizotso el nombre dado al hombre lobo en el País Vasco. Este monstruo tiene una altura y fuerza descomunales y puede caminar sobre dos patas si es su deseo. Al contrario que el lobo hechizado, en el gizotso predominan más los rasgos del animal que del humano. Según las leyendas, se oculta en las profundidades de los bosques del País Vasco, saliendo a cazar las noches de luna. De sus brazos y patas cuelgan cadenas y en muchos pueblos se conserva la creencia de que si se oyen cadenas en la noche, hay que buscar refugio, pues el gizotso está cerca.

Junto con el lobo da xente, es el hombre lobo más sádico y cruel de la península, pues, además de devorar a sus víctimas, les arranca los pechos si estas son mujeres. También es, justo por detrás del lobishome (que es invulnerable mientras está transformado) la más dificil de destruir de todas nuestas razas de hombres lobo. Ningún arma es capaz de dañar a un gizotso directamente. Sólamente existe una manera de hacerle daño: atacar a su sombra.

Antiguo grabado, aplicable a cualquiera de nuestras razas de hombres lobo.

Séptima: el lobisomen de Portugal

Hay referencias muy antiguas al hombre lobo en Portugal. Su nombre está en numerosos topónimos e incluso en nombres de calles. E incluso en los sonetos de Bocage:

Profanador del santuario Aonius,

hombre lobo de Pindo, orneia o brah,

¡Hasta que tu fada termine en el Infierno!

(Bocage, Obras Escogidas , tomo primero, p.122).

La figura del lobisomem portugués no se distingue demasiado del español excepto en un detalle. Es una criatura más amable y mucho mejor tratada. Los hombres lobo de los relatos y leyendas portuguesas no acaban, por lo general, muertos, sinó que se les ayuda, como es el caso de la leyenda del lobisomem de Fareja, que viene a ser algo así:

Hace muchos años, en Fareja, en el municipio de Fafe, una joven decidió desencantar a un hombre lobo que la despertaba en las noches de luna llena. Como agradecimiento, el hombre sin el hechizo comenzó a dejarle dos sacos de centeno cada mes.

En Portugal la figura del licántropo se mezcla con la del cambiapieles, pues muchas de las creencias sobre esta criatura cambian la figura del lobo por las del caballo, el burro o la cabra. En las leyendas del folclore portugués, aquel que sufren este destino va a desnudarse, a medianoche, a un cruce de caminos. Una vez allí se revuelca en el suelo, donde un animal había hecho lo mismo antes, después de lo cual se transforma en ese mismo animal para ir a “correr fado”.

Octava: el pare Llop de Cataluña

El misterio rodea a esta criatura. Tiene la apariencia de un hombre lobo, cierto, pues se asemeja a «un hombre de aspecto bestial, embrutecido y feroz», como lo retrata Joan Amades. Siempre ha sido retratado a medio camino entre el hombre y el lobo.

También tiene una gran parte de las capacidades de un hombre lobo. El caso es que, de serlo, sería el más amable de toda la península y también el único de su especie en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Lo que se sabe seguro es que vive con las manadas de lobos, en los bosques, y que sólo se acerca a las zonas pobladas cuando hace un frío excesivo o en las noches de las peores tormentas. El Pare Llop lidera a los lobos, los gobierna. Estas bestias le siguen y le obedecen, siendo absolutamente mansos con él. Hay quien dice que se transforma a voluntad en una de ellas, lo que lo acercaría enormemente con la leyenda celta de los Wolfwalkers, hermanándolo con la peeira dos lobos gallega y portuguesa, e incluso con los loberos astures.

Las manadas de lobos respetaban a los pastores y ganaderos que estaban en buenas relaciones con él, pero se ensañaban con aquellos humanos que disgustaban al Pare Llop. La siguiente historia refleja este hecho a la perfección. Es narrada a lo largo y ancho de las tierras en las que esta leyenda pervive, recibiendo diferentes localizaciones según las diferentes versiones.

Si agricultores y campesinos temen a los lobos, ¡nos imaginamos el miedo que les infunde esta criatura capaz de gobernarlos! Este temor, totalmente comprensible, es el que llevó a los dueños de una masía a cerrarle la entrada una noche que demandaba refugio para protegerse de una espantosa tormenta. Ver de cara aquel hombre asilvestrado debió de ser una impresión demasiado fuerte como para detenerse a pensar en las consecuencias.

El Padre Lobo se marchó aquella noche de la masía, pero los días siguientes los lobos no dejaron de visitar aquellas tierras y de causar mortandad. Todo el ingenio de los campesinos no podía hacer nada para combatir la voluntad del Padre Lobo. Ni siquiera la batida que iban a organizar para cazar a los lobos iba a servir de nada.

La riqueza de la masía peligraba y había que buscar una solución. Dicen que rectificar es de sabios, y tal vez los dueños de la masía lo sabían y decidieron ponerlo en práctica. Mandaron a sus trabajadores que, a partir de entonces fueran hospitalarios con el Padre Lobo, siempre que fuera necesario. A partir de este momento, todo va a cambiar. Las manadas de lobos no volvieron a acercarse a los rebaños de aquella masía, que pudo abandonar las batidas y retomar los trabajos de la ganadería.

Historia sobre el Pare Llop, de 1001 Curiositats de la mitología catalana.

Ahora que no es fácil encontrar lobos en los bosques y montañas, la figura del Pare Llop pervive en la forma de un asustaniños, similar al coco y al hombre del saco. ¡Cuántos orgullosos seres míticos de nuestro folclore han sufrido ese destino! Os aseguro que muchos.

Ilustración del siglo XVIII representando distintas razas de hombres lobo
Ilustración: Charles Lebrun (Siglo XVII)

Novena: los lobushomes, hombres lobo de Extremadura

El hombre lobo de Extremadura es conocido, como ya afirmaba hace más de un siglo el gran Publio Hurtado, con el nombre de lobushome o lobisome, muy similar al lobishome de las tierras galaico-portuguesas. No es de extrañar, puesto que su leyenda se introdujo en Extremadura desde Galicia y Portugal.

De hecho, la zona con una mayor riqueza de leyendas acerca de este ser peludo y maldito son las localidades fronterizas de La Raya, ese territorio mágico entre dos reinos. Así lo atestiguan retazos de nuestra tradición oral como Mae Bruxa (Madre Bruja), una bella canción recogida por José Tomás Sousa en Cedillo, pueblo de Sierra de Gata situado junto a la frontera y cuyos habitantes hablan un dialecto del portugués. La canción ha sido rescatada por Acetre, y en su estribillo se relaciona al hombre lobo con las brujas (y, de hecho, se les empareja):

Tua mãe é bruxa, tenho medo dela.

Tenho medo dela, também do seu homem.

Tua mãe é bruxa, teu pai lobisomem.

Tu madre es bruja, tengo miedo de ella.

Tengo miedo de ella, también de su marido,

tu madre es bruja, tu padre hombre lobo.

Mae Bruxa (Madre Bruja)

El mejor estudio sobre el hombre lobo en Extremadura corresponde sin duda alguna al historiador y folclorista José María Domínguez Moreno. Él nos describe a este ser temible como una persona normal que en nada hace sospechar de su otra naturaleza, y que se transforma algunos viernes, la noche de San Juan y las de plenilunio. Una vez en forma de licántropo puede actuar solo o acompañado de una manadas de lobos. Aterroriza, ataca y mata tanto a personas como a animales.

Con las primeras luces del alba puede recuperar su forma humana, en cuyo caso ya no la perderá hasta que vuelvan a darse las circunstancias para una nueva transformación.

Un relato popular en los pueblos de Ahigal y Zarza de Granadilla, en Tierras de Granadilla y de Alía nos cuenta como un joven cazador consigue acabar con un lobo que masacraba a los rebaños en las noches de luna llena. Tras matarlo, le corta una pata como trofeo. Cuál será su sorpresa cuando, tras volver al pueblo, la saca del zurrón para descubrir que la zarpa se ha convertido en una mano humana y, al volver al lugar donde se encontraba el lobo muerto, descubre que se trata del cadáver desnudo de su hermano pequeño, que había desaparecido. Estaba maldito por nacer el séptimo entre los varones de su familia.

Décima: el home-llobu de Asturias

En la tradición asturiana, el hombre puede volverse lobo por un periodo de siete años a causa de una maldición paterna. Normalmente, se trata de un muchacho que demuestra una enorme voracidad hacia la carne, por lo que su madre le maldice para que se vuelva lobo y se harte de la carne que tanto le gusta. Al cabo de siete años, o bien antes si es herido en alguna de sus correrías, vuelve a recobrar su naturaleza humana, aunque conservará siete pelos de lobo en su cuerpo, uno por cada año que estuvo bajo la condición de licántropo.

También se dice (al igual que en el caso del lobishome, del lubisome y del lubisomen) que el séptimo hijo de una serie continuada de varones tiene predisposición a convertirse en hombre lobo. Se muestra, como es natural, una fuerte conexión con el lobishome leonés y gallego. Es natural, ya que estas zonas fueron, durante muchos, muchos siglos, el hogar de un mismo pueblo.

Y esas son nuestras razas de hombres lobo

Si quieres seguir conociendo a las criaturas que comparten las mitologías en las que habitan los hombres lobo que hemos comentado, aquí tienes los enlaces:

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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