La trágica y desgarradora leyenda de la Tragantía

La Tragantía es una extraordinaria criatura mítica del folclore andaluz. Proviene de una leyenda trágica y ha acabado convertida en una criatura terrorífica. En serio. Si conoces su historia, la Tragantía da miedo de verdad.

La Tragantía. Impresionante ilustración de Libertad Delgado.
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Su apariencia física es la de una bellísima joven de piel oscura, por lo menos en lo que refiere a la parte superior de su cuerpo. Desde las caderas hacia abajo, sin embargo, su forma es la de una escalofriante serpiente.

Uno de los rasgos más atrayentes y, a la vez, más inquietantes de la leyenda de la Tragantía es que es de un realismo intachable. Podrían ser hechos históricos. Con excepción de la última parte, la génesis de la Tragantía, esta historia podría haber sucedido. Es más, seguro que ha sucedido. Si no en este Castillo de la Yedra, en otro lugar.

El rey moro de Cazorla

Nos situamos en la época de la Reconquista, concretamente en el reinado de Fernando III de Castilla. Corrían los primeros años del siglo XIII y gran parte de lo que hoy es Andalucía estaba dividida en pequeños reinos musulmanes. Uno de ellos era gobernado desde un impresionante bastión situado en el pueblo de Cazorla.

Esta fortaleza, llamada hoy en día Castillo de la Yedra, dominaba todo el territorio del valle de Baza. El rey moro que allí vivía sabía que los ejércitos de la cristiandad venían a conquistar su reino. Cada vez estaban más cerca. Bien sabía, también, de la extrema crueldad con la que habían arrasado los reinos vecinos, como habían hecho dos años antes en Quesada. Los cristianos habían entrado allí a sangre y fuego y habían masacrado a toda la población. También habían prendido fuego al pueblo y a los sembrados, dejando un rastro de ruina y desolación a su paso.

El rey creía firmemente, por lo tanto, que los cristianos arrasarían sus tierras y después las abandonarían. Por lo tanto trazó un plan. Puso a su pueblo al corriente de la situación y organizó la retirada de todas estas gentes y sus pertrechos, al tiempo que trazaba su propia huida. Planeaba ocultarse en la sierra de Cazorla hasta que las tropas cristianas pasasen de largo.

Impresionante imagen de la Traganía, de Moisés Escudero.
Impresionante imagen de Moisés Escudero

La leyenda de la Tragantía: La princesa mora

Ah, pero este rey moro tenía algo que valoraba más que a su propia vida y que, por lo tanto, no quería exponer a los peligros del exterior. Este valioso tesoro era su hija: una joven bellísima, muy querida para él, a la que atesoraba y protegía más que a nada en el mundo. Ella es la auténtica protagonista de esta historia.

Tras organizar la huida de la población, nuestro monarca ocultó a esta bella joven en unas profundas bóvedas subterráneas, recónditas y escondidas, solo conocidas por él. De esa manera, estaría a salvo de las hordas cristianas hasta que él, su padre, volviese para liberarla. La dejó provista de abundantes alimentos, agua, aceite para las lámparas y de todo lo necesario para que pudiese sobrevivir sin penurias. Por último, selló de forma segura las cámaras y partió hacia la sierra, protegido por sus hombres.

Pero los hados estaban en su contra ese día y, a pesar de su excelente planificación, las tropas cristinas lo alcanzaron y le dieron muerte. Esto ocurrió la víspera del día de San Juan.

Como hemos dicho, el rey había hecho un excelente trabajo y nadie encontró jamás a la princesa. Se quedo allí, en sus bóvedas, esperando que alguien viniese a buscarla. El tiempo fue pasando y la esperanza se convirtió en desesperación. Primero se acabó la luz, después los alimentos y por último el agua. Entonces llegaron la desesperación y la locura. La princesa esperaba, tendida y sin fuerzas, en medio de su delirio, la visita de la muerte.

Hermosa imagen de la Tragantía.

El nacimiento de la Tragantía

Pero la parca no llegaba y la princesa mora notaba algo diferente en su interior, notaba que algo había cambiado. Cuando se quiso incorporar, en medio de la oscuridad, descubrió que ya no tenía piernas. Todo su cuerpo, desde las caderas hasta los pies, había desaparecido para dejar paso a una forma escamosa y fría, semejante a la de una enorme serpiente. De esta manera comenzó a deslizarse por el suelo, habiéndose transformado finalmente en la Tragantía. La antigua dulzura que antes emanaba de todo su ser solo se reflejaba ahora en su voz.

Mientras todo esto sucedía, los cristianos no se habían ido. Habían tomado el control del pueblo y habían decidido repoblarlo. Con el paso de los años, todo cobró una nueva normalidad, con otro gobernante, otras gentes y otro dios. Pero era una normalidad truncada todos los años, durante la víspera de la noche de San Juan.

Ese era el momento elegido por la Tragantía para emerger desde sus bóvedas subterráneas y alimentarse. Durante esa noche, aniversario de la muerte de su padre y, por lo tanto, de su condena, esta criatura sube al pueblo y devora a los hijos de sus habitantes. Se dice que se puede oír su dulce voz, cantando una bella canción, justo antes de atacar y devorar a sus presas.

Yo soy la Tragantía, 

hija del Rey Moro.

El que me oiga cantar, 

no verá la luz del día 

ni la noche de San Juan.

Juan Eslava Galán. Leyendas y Castillos de Jaén
Hermosa ilustración de la Tragantía, de Zarva Barroso
Hermosa ilustración de Zarva Barroso

Y esta ha sido la trágica historia de la Tragantía

Los adultos de Cazorla llevan siglos asustando a sus hijos con esta criatura, amenazándolos con que, si no se acuestan pronto, oirán la canción de la Tragantía, equivalente a una sentencia de muerte.

Esta trágica y terrorífica criatura está presente en las leyendas y en las celebraciones de muchos pueblos de la sierra de Cazorla. Su figura también ha provocado la aparición de seres similares en otros puntos de España. La Tarazaina, la Trocanta, la Caragontía, la Zaragutía y la Taragontía son buenos ejemplos de ello. Ellas son, de alguna manera, las hijas de la Tragantía.

Ilustración de la Tragantía, de Javier Prado.
Ilustración de Javier Prado, de su obra Monstruos Ibéricos.

Es cierto que la leyenda de la Tragantía es desgarradora y fascinante, pero no es la única criatura espectacular de la mitología andaluza que hay en este blog; también está la terrible Tarasca. Si quieres conocer su historia, aquí la tienes:

La Tarasca; terrible descendiente de Bonnacon y Leviatán

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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