El roblón, el impresionante hombre árbol de Cantabria

El roblón de la mitología cántabra. ¿Sabíais que tenemos un enorme hombre árbol en nuestras mitologias? ¿No? Pues ahora ya lo sabéis.

El roblón. Hermosa ilustración.

El roblón es el gigantesco árbol viviente de la mitología cántabra. Ya cómo arbol era impresionante, un ejemplar magnífico de roble, el mayor que se podía encontrar en los bosques de las tierras de Cantabria.

Ese mayor tamaño se debía sencillamente a su edad, pues no había en este árbol nada de extraordinario. Tenía, eso si, un rasgo de identidad que hacía fácil de distinguir: una gran oquedad en el tronco.

El Roblón: genesis

El suceso extraordinario que dio lugar al nacimiento del único hombre árbol de la Península Ibérica sucedió durante una tarde de tormenta.

Una muchacha muy hermosa, a la que la tormenta había sorprendido, buscó refugio de los elementos en la oquedad del tronco de este gran roble. Estaba empapada y le había cogido el frio, así que se apretó contra las irregularidades del interior de hueco del roble, intentando abrigarse y cobijarse del frio y la lluvia.

Ante un acto tán cálido y sensual, ante la tibieza y la magnificencia de aquel cuerpo femenino que se frotaba contra él, nuestro gran roble cobró una consciencia nacida de la pasión. El enorme arbol le devolvió el abrazo a la joven; un abrazo que para ella resultó mortal. La vieja madera absorbió los líquidos que surgieron del destrozado cuerpo de la muchacha y eso selló su destino y desencadenó su cambio.

El roble comenzó a crecer aún más. Sus raíces se extendieron bajo tierra, abarcando un ámplio radio para reclamar agua y nutrientes. También les robó la savia a los árboles cercanos, cómo si fuese un vampiro vegetal, hasta dejarlos huecos y resecos.

La transformación

El roble continuó creciendo a partir de ese momento, hasta hacerse gigantesco, a la vez que iba adoptando una forma terrorífica, perturbadoramente humana. Su cabello estaba formado por hierbas de color ocre, que caían desde sus ramas más altas formando grandes mechones. Su frente era ancha y rugosa, como la corteza de las hayas. Su nariz parecía, sin embargo, la rama de una encina. Sus barbas asemejaban matas de brezo.

El roblón. Dibujo fiel a la descripción.

Cuentan que sus brazos parecían dos troncos de abedul, y que estaban terminados en manos articuladas en las que una multitud de ramas formaban sus dedos. La parte más baja de su tronco, sin embargo, parecía la de un fresno. Tanto había cambiado el Roblón que solo quedaban en él, de roble, las mandibulas y el corazón. Por último, sus ojos eran los de la muchacha, que habían ocupado su nuevo lugar en unas duras cuencas de madera, abrasados en dolor, ardiendo sin consumirse, dando una terrorífica luz por las noches.

¡Imaginad que os persieseis por los caminos y os encontráseis, de repente, de noche, frente a este terrorífico árbol!

La braña: el roblón literario

M. Llano describe así al Roblón en su obra «La Braña»:

El Roblón es un gigante que tenía los pelos de yerbas secas, las barbas de brezo, las mandíbulas de roble, la nariz de encina, la frente de haya, las piernas de Fresno, los brazos de abedul, los ojos de lumbre. Su jadeo movía las hojas más altas de los árboles y las piedrecillas de los senderos. De noche sus ojos parecían dos llamas redondas, grandes, como si hubiera dos lunas y bajaran al ras del monte de vez en cuando…

En el invierno se entretenía derrumbando las cabañas, abría grandes torcas en los caminos, cubría con pedazos de peña los remansos de las fuentes».

M. Llano. La Braña.

La descripción popular de esta criatura y aquella que utiliza M. Llano en su obra son muy similares. Lo que no sé es cual influyó a cual.

El roblón arranca sus raices

Este gigantesco ser había cobrado conciencia hacía tiempo ya. Un dia, sin embargo, no le bastó con existir. Sintió la necesidad, la compulsión de moverse. Entonces arrancó sus raíces de la tierra y comprobó que era capaz de caminar.

Tras este descubrimiento y esta liberación, el Roblón se convirtió en el terror de los bosques y las montañas de Cantabria. Dicen que sus pisadas hacían temblar el suelo de los bosques, que su respiración agitaba las ramas de los otros árboles y que su sombra ocultaba el sol. A su paso lo destrozaba todo: las casas de las aldeas, los muros que limitaban los campos y cualquier cosa que estuviese en su camino. También secaba las fuentes, en las que introducía sus enormes raices y de las que bebía hasta que se secaban.

Ilustración de un ent. El roblón es un hombre árbol, como los ents.

La muerte de El Roblón

Circula una historia que cuenta como unos leñadores encontraron un dia al Roblón tumbado, durmiendo. Entonces se pusieron a trabajar y consiguieron desviar un torrente para que sus aguas cayesen sobre los ojos del Roblón, apagando su fuego. Ese fué el principio del final de esta enorme criatura.

Los leñadores aprovecharon su ceguera y su dolor para prenderle fuego a sus cabellos de yerba seca. Muchos afirmaron más tarde haberle visto, corriendo por los montes y los valles, con las llamas devorándole la cabeza. Se dijo más tarde que había ardido casi por completo, y que lo poco que había quedado se usó como leña para hogueras. Los mismos que lo afirman dicen que estos fuegos calentaban como ningun otro ante el que hubiesen estado antes.

¡Pero cuidado! Mucho cuidado si caminas por los bosques y montañas de Cantabria, pues estas son solo algunas de las historias que circulan sobre El Roblón; otras afirman que no ha muerto y que es más peligroso que nunca.

Los hombres árbol siempre triunfan

Mi fascinación por los hombres árbol nació cuando, de niño, leí El hobbit, de JRR Tolkien, por primera vez.

«Pero si en El hobbit no salen hombres árbol», me diréis.

Es cierto que no intervienen directamente en los acontecimientos de la historia, pero si que se los menciona y se los describe. No a los de Fangorn, sinó a los del Bosque Viejo. Eso resultó ser más que suficiente para un niño con mi imaginación.

Más tarde comencé a coleccionar y pintar miniaturas de Warhammer y estaba loco por tener un hombre árbol. Sin embargo, todas las miniaturas de hombres árbol que existían en aquella época eran muy muy feas. Así que me até la manta a la cabeza y creé mi propio hombre árbol, esculpiéndolo con masilla verde. ¡Y el resultado ha recibido muy buenas críticas!

La primera de las criaturas fantásticas cántabra y solo cántabra

Es cierto, si, pero no es el primero de los seres mitológicos de Cantabria que aparece en este blog. Simplemente es el primero que solo está en Cantabria.

Otros seres de la mitología cántabra que ya tienen su propio post en este blog son:

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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