Mineros y músicos ¿Conocéis a los enanucos cántabros?

Los enanucos bigaristas son unos pequeños y entrañables duendes cántabros que han tenido su recorrido el el folclore y también en la literatura.

Gran dibujo de un enanuco

En nuestra mitología hay que citar a los enanos bigaristas cántabros, aficionados a la música, que interpretan haciendo sonar un bígaro que siempre llevan consigo, los cuales son de los pocos seres de nuestra mitología que tienen pareja, viven en familia y pueden tener hijos, llegando a alcanzar la inmortalidad si logran casarse con un humano.

Seres míticos y personajes fantásticos españoles. Manuel Martín Sánchez.

Como su nombre indica, a los enanucos cántabros les encanta tocar el bígaro. Son unos músicos apasionados y consumados, pero únicamente con este «instrumento». A quienes, como yo, descubráis a estos duendes sin tener ni idea de lo que es un bígaro, os diré que es una de esas caracolas en espiral que os podéis encontrar cuando paseáis por la playa.

¿Cómo son estos enanucos?

Estos seres se corresponden bastante bien con la imagen que  tiene la gente de los gnomos. Se asemejan a viejecitos barbudos de brillantes ojos azules, pero, eso sí, como dice Jose María de Pereda en su Sabor de la tierruca: «más pequeños que este puño cerrao». A veces se les representa con gorros rojos, pero esta es una característica común a toda la «gente pequeña» desde muy antiguo.

Los enanucos son extraordinariamente longevos, y llegan a ser consecuentemente sabios en algunos casos. También hay que decir que sus muchos años no les quitan arrojo ni vitalidad. Con excepción del enanuco de la leyenda del valle de Iguña, estos duendes son seres bondadosos, amigos de la humana gente. Son conocidos, de hecho, por dar buenos consejos a las personas.

De todas maneras, está en la naturaleza del ser humano el ser mezquino y desagradecido, y hay mucha gente capaz de abusar, burlarse o intentar hacer daño a estos seres. Si una persona logra enfadar a un enanuco, algo muy difícil, este mostrará su desacostumbrado lado oscuro y buscará venganza con gran dureza; incluso con perversidad.

Los enanucos bigaristas son muy aficcionados a la música

Los enanucos bigaristas: vida y costumbres

Parece ser que los enanucos acostumbran a vivir en las madrigueras y en los túneles abandonados por los topos. También pueden vivir en el interior de los densos bosques cántabros, en los huecos que se forman en algunos troncos.

Como buenos enanos, pueden verse en las minas, buscando minerales y gemas. Se cree que, con ellos, crean fabulosos tesoros y que los ocultan bajo tierra. Su presencia en las galerías de las minas se ha acabado considerando un buen augurio para los mineros, pues se cree que anuncia el hayazgo de metales o gemas de gran valor.

Expliquemos esta conexión con otros enanos europeos: los visigodos se establecieran en el interior de Galicia durante la segunda mitad del siglo VIII. También en Álava, en el norte de Burgos, y especialmente en Cantabria, mezclándose con la población local. Con ellos llegaron sus leyendas no romanizadas de enanos que excavan el interior de las montañas. Barriendo un poco para mi tierra, por eso también tenemos enanos (ananos) en Galicia.

Leyendas de enanucos

La leyenda más famosa sobre un enanuco pertenece al valle de Iguña. En él, sobre una colina conocida como Lindalaseras, existía una fuente. Junto a ella vivía un enanuco que atraía a todas las personas que podía haciendo uso de sus aptitudes musicales. Si algún mozo, alguna moza o, mejor aún, una pareja se acercaba, los encandilaba con sus bailes y con sus melodías. Después, cuando ya los tenía en el bote, les ofrecía un trozo de ceniza, con la intención de que les entrase sed.

Esta es una leyenda curiosa, pues el enanuco que la protagoniza es malvado, cuando suelen ser bondadosos. En efecto, este duendecillo había envenenado las aguas de la fuente y, cuando los jóvenes declaran su intención de beber, les daba permiso, diciéndoles: «Probar, probar por un ver, veraste tú lo que es caneluca de la fina. (Probad, probad, ya veréis lo que es canela fina)». Cuando los jóvenes beben, el enanuco se pone muy contento y, tras dar tres notas con el bígaro, se pierde en el bosque. Los jóvenes, sin embargo, caen presa de una profunda melancolía e incluso, algunas veces, llegan a morir.

Esta popular leyenda va acompañada de una cancioncilla con la que las gentes del lugar advierten a los forasteros de los peligros de la fuente.

“Cuando los enamorados

Vayáis a Lindalaseras,

Al ver el agua que mana,

Tened cuidado de beberla,

que allí mora un enanuco

que de noche la envenena”.

Antiguo cantar popular cántabro

El sabor de la tierruca

Contraponiendose a este enanuco bigarista del valle de Iguña está la visión que nos da de esta raza José María de Pereda en su libro El sabor de la tierruca (1882). Esta novela tiene como protagonista a un enanuco bigarista que en nada se parece al de la leyenda anterior.

Pues, señor, que estando un día en el monte y en lo más espeso de él, porque en lo más espeso se jallan siempre las buenas avellanas, corta esta vara y corta la otra, cátate que oye tocar el bígaru ajusto así mesmo y de un modo que gloria de Dios daba el oírle (…) Pues, señor, que será, que no será, acercóse a la topera y vió que en el borde mesmo de ella, y con las patucas metidas en el ujero, estaba sentado un enanuco, menos que este puño cerrao, y que este enanuco era el que tocaba el bígaru. Viendo el enanuco al mozo, deja de tocar y dícele:

―¿Que hay, buen amigo?

―Pues aquí vengo ―respondió el otro― por saber quien tocaba tan finamente; pero si es que estorbo, me volveré por donde vine.

A lo que volvió a decir el enanuco:

―¡Que estorbas ni que ocho cuartos, hombre! Sépaste que para que tú vinieras he tocado yo.

Jose María de Pereda. El sabor de la tierruca.

Este enanuco no solo es agradable con el protagonista, sino que también le proporciona riquezas e intenta inculcarle sabiduría.

Los enanucos bigaristas son muy pequeños. En esta ilustración, el bígaro es tan grande como el enanuco.

Continuamos con la mitología de Cantabria

Ha resultado ser una mitología espectacularmente rica, llena de criaturas que, además, son muy interesantes. Son de todo menos sosas. Definitivamente, se trata de una mitología muy característica y diferente.

Otros seres de la mitología cántabra que ya tienen su propio post en este blog son:

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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