Todos los duendes gallegos

Duendes gallegos, me encantan. No sé si se nota.

Por este blog ya han pasado el travieso trasno con sus trasnadas y también el malvado tardo, con sus fechorías. Ah, pero es que en Galicia hay más duendes, y hoy vamos a hablar de todos ellos, sin descuidar darles un repaso a esos dos, los más famosos.

Duendes gallegos: el meniñeiro
Imagen de Pascal Moguerou. Instagram: @pascal.moguerou

Duendes gallegos: todos y cada uno de ellos

La mitología de Galicia es asombrosa, extensa, rica, apasionante. Mucha gente podría creer que solo tiene a los trasnos como duendes, pero nada mas lejos de la realidad. Meniñeiros, abelurios, abutardos, sumicios, diaños burleiros, trasgos comilóns, demos rumudos, todos ellos viven en la mitología gallega y, por lo menos en el terreno de su folclore, pueblan sus bosques, sus prados y sus montañas. ¡Hoy los vas a conocer a todos!

Comencemos por el más dulce, por el más bueno; es decir, por…

El bondadoso meniñeiro

Al igual que los cuines, sus parientes cántabros, a este duende le encantan los niños muy pequeños, sobre todo los bebés, con los que juega y a los que entretiene y divierte. Lo hace sin ningún tipo de miedo, porque los seres humanos adultos no lo pueden ver. 

Este es el duende más simpático, agradable y bueno de entre las muchas decenas de razas de «gente pequeña» que he encontrado desde que empecé en estas andanzas. Es la única criatura de este tipo que no molesta de ninguna manera al ser humano. Es más, le es tremendamente útil. ¿O quieres que el niño llore?

Los duendes, por una parte, se alegran con los niños, pero no con los grandes, pues aunque éstos los han visto algunas veces, no les han visto aquel semblante regocijado y alegre con que los suelen ver los niños pequeños, según ellos lo refieren.

Padre Fuentelapeña. Recopilación de datos de distintas fuentes del siglo XVII

Nos cuenta José A. Sánchez Pérez, en su libro Supersticiones Españolas (1948), que en Orense está muy extendida la creencia en el meniñeiro. Lo tienen por un duende muy familiar que hace sonreír a los niños recién nacidos. Por esa razón, si el pequeño está triste y no se ríe creen que el meniñeiro no está en la casa. Sin embargo, cuando el bebé sonríe sin motivo aparente se suele decir: «Ya anda por aquí el meniñeiro».

El molesto sumicio

Es un duende de Galicia y también de Asturias. Se le llama sumicio en tierras gallegas y sumiciu más al este. Es un duende muy escurridizo con costumbres muy similares a las del trasno y una particularidad muy molesta que veremos a continuación.

Figura creada por Fatima Grandal @fatiart.seres.miticos.galegos
Figura creada por Fatima Grandal @fatiart.seres.miticos.galegos 

Recordemos que una de las características de todas estas criaturas es que no son vistas por el ser humano si ellos no quieren. El sumicio, además, también puede hacer desaparecer cosas e incluso personas. De hecho, le encanta hacer desaparecer misteriosamente los objetos en el preciso instante en el que son necesarios. Más tarde, puede ser que vuelva a hacerlos visibles en cualquier lugar de la casa.

Existen diferentes expresiones en gallego y asturiano, casi maldiciones, usadas para culpar al sumicio por los objetos que no aparecen. Además, también existe una oración para que devuelva lo que se ha llevado. Se le reza esta plegaria a San Antonio, pero hay que tener cuidado, porque si se comete un error al recitarla, el sumicio no devolverá el objeto que se ha llevado jamás.

Figuras de sumicios creadas por Fatima Grandal @fatiart.seres.miticos.galegos
Figuras creadas por Fatima Grandal @fatiart.seres.miticos.galegos 

Existió un intenso debate entre los que defendían su existencia y los que la negaban. La defendían Rogelio Jove y Bravo y Constantino Cabal frente a Aurelio del Llano, que lo consideraba producto de la imaginación.

El inquieto abelurio

Hoy en día estos duendes se encuentran, desgraciadamente, extintos. El Diccionario de los seres míticos gallegos, un texto extraordinario, nos dice que fueron duendes bulliciosos e inquietos, muy aficionados a los juegos y diversiones. Eran criaturas total y completamente domésticas, por lo que estas andanzas las realizaban dentro del hogar. Su nombre se usa, al igual que «trasno», para calificar a los niños inquietos, traviesos y revoltosos.

El travieso trasno

Estos pilluelos son los duendes más comunes y más populares de Galicia y están por todos los lados. Pueden adoptar múltiples formas y se les describe de muchas maneras, pero la mayoría de las veces son pequeñas criaturas antropomórficas, con cuernos, barba y gorro rojo.

Son muy pequeños y muy bromistas, pero no son malos. Es casi imposible verlos, pues, aunque traviesos, son muy tímidos y pueden volverse invisibles a la vista de las personas.

Una de sus peculiaridades es la de tener un agujero en la mano izquierda. A este hecho siempre se le saca mucho partido a la hora de poner un límite o fin a sus travesuras, pues son los trasnos los que hacen que se rompa la vajilla, que se pierdan las llaves, que caiga un vallado, que se líen los novillos que esté cosiendo una muchacha, etcétera.

Cuando las gentes de Galicia se cansan de tanta trasnada es cuando hacen uso de la sabiduría popular y del agujero que tiene el trasno en la mano izquierda.

Los trasnos son los duendes gallegos más populares.

Resulta que los trasnos solo saben contar hasta diez, o, en algunos relatos, hasta cien. Por ese motivo se les puede entretener con la siguiente estratagema: se les deja en la casa un plato lleno de granos de cualquier tipo de cereal, de lentejas, de habas o de cualquier alimento semejante. El trasno no podrá resistir la tentación de ponerse a contarlos, cosa imposible a causa del agujero que tiene en la mano. Frustrado y enfadado, acabará abandonando la casa.

A veces, los trasnos salen al exterior a realizar sus travesuras. Cuando lo hacen, acostumbran a andar detrás de una persona y seguirla a todas partes. Otras veces toman la forma de un caballo, de una oveja, de un carnero e incluso de un cerdo. La finalidad siempre es la misma, gastarle una broma pesada a un humano.

No me voy a extender más, porque en este blog hay un post muy chulo dedicado por completo a este revoltoso duendo. Si quieres leerlo, aquí lo tienes: Los traviesos trasnos

El diaño burleiro, ese gran transformista

Este duende existe también en Asturias, donde es muy famoso y se llama Diablo burlón. A esta criatura le encanta tomar las formas más diversas. Se puede aparecer como un hombre trajeado a caballo, como un becerro o incluso como una burra blanca. Le encanta gastarles bromas a los humanos.

Cuando los mozos regresaban de las fiestas, cansados, les salía al camino un caballo que los invitaba a subir en su grupa. Conforme cabalgaban los mozos, se iba alargando para que cupiesen todos, pero, en el primer riachuelo que cruzaban el caballo desaparecía y se caían todos al agua.

Diccionario de los seres míticos gallegos.
De los duendes gallegos, el diaño burleiro es el más dado a las metamorfosis

No es una criatura verdaderamente mala y lo cierto es que nunca le hace daño a nadie. Pero si que puede llegar a ser muy molesta e incluso terrorífica, en los que le da por asustar a las personas. Como característica única y extraordinaria, a veces entra en los hogares y les dá valiosísimos consejos a sus habitantes.

Si lo encontramos, en la noche, con la forma de un caballero bien vestido montando un hermoso caballo, hay que tener mucho cuidado, pues siempre contesta con lo contrario a la verdad.

El goloso trasno comilón

Se trata de un tipo de trasno muy goloso. No vive en los hogares, con la gente, como los trasnos comunes. Sin embargo, si que acude a las casas de noche, para poder comer. Intentando no desordenar, pues es un trasno, después de todo, se da unos banquetes tremendos. Se dice que lo que más le gusta es el queso.

Un duende gallego al lado de una cesta con comida. Imagen de Pascal Moguerou.
Imagen de Pascal Moguerou. Instagram: @pascal.moguerou

En cierta ocasión, un comilón tropezó con un saco de trigo y lo vació. Se puso en seguida a recogerlo, pero no pudo volver a llenarlo. Se entristeció y se afligió tanto que rompió a llorar. Lloró y lloró hasta que se durmió encima del saco y por la mañana los de la casa lo encontraron en pleno sueño.

Diccionario de los seres míticos gallegos.

El maligno tardo o abutardo

De todas las razas de duendes que tenemos en Galicia, ellos son, sin duda, la más maligna. Son los primos malos de los trasnos y también son los culpables de muchas de tus pesadillas. Después veremos el porqué.

Los tardos son seres pequeños, desgarbados y achaparrados, y además:

  • Su piel es verdosa, malsana.
  • Sus ojos están muy hundidos en su pequeño cráneo y son negros, pequeños, crueles e inexpresivos como los ojos de un tiburón.
  • Tienen muchos dientes, muy afilados y de color verdoso a causa de la suciedad.
  • Todos los tardos poseen una espada pequeña y afilada. Son los únicos duendes en toda la península con este rasgo.
  • Los tardos no tienen un agujero en ninguna de las dos manos.
De todos los duendes gallegos, el duende es el más maligno.

Estos seres son, en general, peludos y desastrados. Además, tienen la costumbre de dejarse crecer una larga barba que siempre siempre tienen descuidada y sucia. También visten ropas viejas y rotas. El único elemento de la vestimenta que parece repetirse en todos ellos es un gorro que, independiente de lo descuidado y sucio que esté, es rojo.

Los tardos son criaturas de hábitos nocturnos y acostumbran a vivir bajo tierra, en cuevas no muy lejanas a las casas de los pueblos. Desde ellas excavan pequeños túneles o agujeros que utilizan para colarse dentro de las viviendas de una manera bastante tétrica: a través del suelo.

Una vez dentro, curiosean y fisgan por todos lados, pero no revuelven nada. Desastrados y perversos como son, ¡No soportan el desorden! Si cogen algo, si mueven algo, después lo vuelven a dejar cómo estaba.

Por último llega, por fin, el verdadero motivo por el que entran en las casas, su diversión preferida: provocar pesadillas. Los tardos tienen el poder de provocar pesadillas sentándose sobre el pecho de las personas mientras duermen. Y lo malo es que les encanta. Es su cruel y malsana aficción favorita.

Esto no es todo lo que se puede decir sobre los tardos. Hay mucho más. ¡Y cómo librarse de ellos! Eso es muy importante. Si quieres saberlo todo, aquí tienes un post en el que exponemos todos sus trapos sucios:

Tardos, los duendes más perversos

Bonita imagen de un duende gallego en un acantilado
Imagen de Pascal Moguerou. Instagram: @pascal.moguerou

El burlón demo rumudo

Se trata de una raza de duendes que vive en Antas de Ulla, en Lugo. Acostumbran a tomar la apariencia de un carnero y, aparecen, de noche, delante de la gente que anda por los caminos. Entonces fingen haberse extraviado y se muestran mansos. Normalmente, el que los encuentra intenta llevárselos a casa, para lo que los debe cargar a la espalda o coger en peso de alguna otra manera. Es entonces cuando estas criaturas aprovechan para burlarse cruelmente.

Existen varias narraciones populares acerca de este tipo de duende. A mí me gusta mucho esta:

A Xan de Ludeiro se le apareció un demo rumudo en la Fonte do Quenllo. Cuando ya llegaba a su casa, muy contento, con el animal a cuestas, va el carnero y se mea y, además, se parte en dos. Xan, asustado, deja caer el carnero, que ya en el suelo se recompone, suelta una carcajada tremenda y burlona y se pierde en la noche.

Diccionario de los seres míticos gallegos.

Todos los duendes gallegos vistos

Pero no os preocupeis, porque quedan muchas, muchísimas criaturas fantásticas en las ricas mitologías de la península ibérica. Estas son apasionantes y están pobladas de criaturas fascinantes. Y esto no solo ocurre con las mitologías de la Península Ibérica, sino también con las de las naciones celtas de más al norte, como Irlanda, Escocia, Bretaña y Gales.

Si quieres un ejemplo de ello, puedes conocer al duende más famoso de allá arriba: El leprechaun irlandés

Hermosa ilustración de un leprechaun

Y, si quieres conocerlas a todas, y no solamente a las que hay en este blog, te regalo un libro con, entre otros apartados, un extenso bestiario, compuesto por nada menos que 147 criaturas fantásticas de la Península Ibérica, a las que describo y ubico geográficamente. Solamente tienes que suscribirte a este blog. De esta manera, si quieres, te mantendré informado de las novedades con un breve correo electrónico que te llegará el viernes o el sábado. Y si no quieres, puedes darte de baja cuando quieras. ¡Pero el libro nadie te lo quita! No lo dudes. Hazlo. Me harás un poco más feliz.

Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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