Tardos, los duendes más perversos

Hoy vamos a hablar de los tardos.

Los tardos son criaturas malévolas, cómo revela esta ilustración.

De todas las razas de duendes que tenemos en Galicia, ellos son, sin duda, la más maligna. Son los primos malos de los trasnos y también son los culpables de muchas de tus pesadillas. «¿En serio?¿Cómo puede ser?», me preguntarás. Si, es en serio. En este artículo te explico el porqué.

Los tardos

Estas malignas criaturas son un tipo de duendes de la mitología gallega que pueden llegar a confundirse con los relativamente inofensivos trasnos. Sin embargo, si nos fijamos bien, podremos ver que su aspecto, como ellos mismos, es mucho más perverso y cruel que el de sus primos.

Los tardos comparten con los demás duendes el hecho de ser pequeños y de tener ese aspecto humanoide desgarbado y achaparrado que los caracteriza.

Pero lo perturbador está en las diferencias. Comencemos con ellas:

  • Su piel es verdosa, malsana.
  • Sus ojos están muy hundidos en su pequeño cráneo y son negros, pequeños, crueles e inexpresivos como los ojos de un tiburón.
  • Tienen muchos dientes, muy afilados y de color verdoso a causa de la suciedad.
  • Todos los tardos poseen una espada pequeña y afilada. Son los únicos duendes en toda la península con este rasgo.
  • Los tardos no tienen un agujero en ninguna de las dos manos.

Estos seres son, en general, peludos y desastrados. Además, tienen la costumbre de dejarse crecer una larga barba que siempre siempre tienen descuidada y sucia.

Visten ropas viejas y rotas. El único elemento de la vestimenta que parece repetirse en todos ellos es un gorro que, independiente de lo descuidado y sucio que esté, es rojo.

Portada del libro O tardo, de Xaquin Lourenzo

Los tardos y sus hábitos

Los tardos son criaturas de hábitos nocturnos y acostumbran a vivir bajo tierra, en cuevas no muy lejanas a las casas de los pueblos.

Esto contrasta con las costumbres de los trasnos, sus primos. A ellos les gusta vivir dentro de las casas, pues viven como marqueses a espensas de sus ocupantes y, por si eso fuese poco, disfrutan continuamente con su pasatiempo favorito: vacilar al ser humano.

Los tardos también acostumbran a visitar las casas, pero lo hacen con un propósito mucho más oscuro. El primer paso es excavar pequeños túneles o agujeros que utilizan para colarse dentro de las viviendas de una manera bastante tétrica: a través del suelo.

Una vez dentro, curiosean y fisgan por todos lados, pero no revuelven nada. Desastrados y perversos como son, ¡No soportan el desorden! Si cogen algo, si mueven algo, después lo vuelven a dejar cómo estaba.

También sienten curiosidad por el contenido de las jarras y recipientes que hay por la casa. Tienen que inspeccionarlo todo o no se quedan tranquilos.

Un detalle curioso es que, según algunas narraciones, les encantan las devanaderas. Si tenemos una en casa, hay que dejarla a la vista, pues se ponen a darle vueltas y se pasan así toda la noche.

Por último llega, por fin, el verdadero motivo por el que entran en las casas, su diversión preferida: provocar pesadillas.

Tardos, los duendes que causan las pesadillas

Dos son las características que diferencian radicalmente a los tardos de otros duendes. La primera es la pequeña y afilada espada que tienen todos y cada uno de ellos, pero la realmente importante es la segunda.

Los tardos tienen el poder de provocar pesadillas sentándose sobre el pecho de las personas mientras duermen. Y lo malo es que les encanta. Es su cruel y malsana aficción favorita.

O pesadelo, un cuadro clasico en el que parece salir un Tardo.
O pesadelo

Se acercan a los durmientes en silencio y se suben a sus pechos, causandoles opresión, dolores, una desagradable sensacion de ahogo y terribles pesadillas. 

Los tardos suelen cuidarde mucho de que los humanos los vean. El motivo es sencillo: son muy cobardes. Si son descubiertos o se ven en una situación peligrosa no se defenderán, ni se revolverán. Ni siquiera emprenderán la huida, sinó que llorarán y suplicarán pidiendo perdón.

Tardos. Cómo deshacernos de ellos.

Los tardos son invisibles a los ojos de los seres humanos a no ser que deseen lo contrario, cosa que rara vez sucede. Sin embargo, los perros y los gatos si que pueden verlos con completa nitidez. Es por este motivo que los tardos, como cobardes que son, les tienen auténtico terror.

De aquí sacamos la primera manera de librarnos de estos seres: tener perros y gatos en casa y, sobre todo, dejarles que duerman en nuestra habitación.

Otra manera de evitar las indeseables atenciones nocturnas de los tardos es dejarles por la casa un cuenco con cualquier tipo de grano. Ya sabemos que son muy curiosos y querrán inspeccionar el cuenco y su contenido.

Cuando ven que este contenido se puede contar, se les mete en la cabeza saber la cantidad exacta de granos que hay y comienzan a contarlos de uno en uno. Desgraciadamente para ellos, sólo saben contar hasta cien (o hasta diez, depende de la historia).

De esta manera, se confudirán una y otra vez y les irá pasando la noche. Cuando el amanecer se acerque, como no soportan la luz, se apresurarán en volver a sus refugios subterráneos sin haber llegado a importunar a los durmientes.

Los tardos al otro lado de la frontera

Los tardos también están presentes en el folclore portugués, donde son seres míticos muy importantes. Allí se les conoce cómo tardos, pesadelos o tardos moleiros.

Los tardos son un tipo de duende de Galicia. Dibujo de un tardo.

Al igual que los tardos gallegos, se sientan sobre las personas que están durmiendo y les provocan terribles pesadillas.

Sin embargo, tienen grandes diferencias con nuestros tardos. Y debo decir que los nuestros salen perdiendo.

Los tardos portugueses tienen la capacidad de transformarse en animal, siendo sus formas preferidas las de perro, gato o cabra.

Se aparecen, transformados, en los caminos, en las encrucijadadas y en los vados de los regatos. La intención de estos tardos de Portugal es desorientar a las personas con las que se encuentren.

Otros duendes a este lado de la frontera

Los tardos son solamente un tipo de duende. Los duendes y los gnomos forman parte de las mitologías de toda Europa. En España tenemos muchos; están el trasgu asturiano, el trastolillo cántabro, el trasgo leonés, el martinico castellano, el iratxo vasco y el follet catalán. Y nos faltan los gallegos, que son el trasno, el tardo, el tangomango y el meniñeiro.

Todos estos seres son muy parecidos. Pequeño tamaño, carácter travieso, cabeza encapuchada o con un gorro (normalmente rojo).

No es casualidad ni es ningún misterio. Se debe a que tienen un origen común muy antiguo, compartido con otras muchas criaturas similares presentes en las mitologias de prácticamente todos los paises de Europa. Un magnífico ejemplo de esto son los leprechaun irlandeses.

En busca este origen común, nos encontramos con los genii cucullati de la Roma Imperial. De este periodo nos han quedado multitud de grabados, figuras e imágenes de estos seres. Su nombre significa genios o espíritus encapuchados, y aparecen representados cubiertos por una caperuza (cucullus, en latín)

Y ya

Hemos terminado con este duende, pero, si te interesa la mitología de Galicia, aquí tienes unos cuantos posts sobre sus criaturas fantásticas más importantes.

Además, si quieres echar un ojo a otras criaturas fantásticas, aquí las tienes a todas: Criaturas fantásticas en Desde Iliddiam.

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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.

Sentid, vivid y no os rindáis nunca.

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