El cuélebre, la serpiente alada de Asturias

El cuélebre es una de las criaturas fantásticas más importantes de la mitología y el folclore de Asturias, aunque, como veremos más tarde, no es un monstruo exclusivamente asturiano.

Talla de un cuélebre.

Se trata de una serpiente monstruosa, enorme, siempre temible y cubierta de duras escamas.

El romance de «La muerte del impío» dice: «¡Ay del que allí se acercó! Dragón vermejo le guarda, el cuélebre volador«.

Parece ser que el cuélebre tiene cuernos o no dependiendo de la zona. También posee alas que, en algunas leyendas, le salen llegado un determinado momento de su vida.

Pero lo que más varía, tanto en las leyendas, como en los grabados y las ilustraciones, es el número de sus extremidades, o su misma existencia. En las imágenes de este post tenéis magníficos ejemplos de ello.

Esta criatura habita en cuevas cercanas a un cauce de agua, o dentro de ríos y manantiales. Se dice que, bajo el suelo de Asturias, existe toda una red de túneles por los que puede desplazarse de un lugar a otro.

Tiene por costumbre alimentarse de seres humanos, tanto vivos como muertos, pero lo cierto es que come de todo y, como veremos más adelante, los humanos siempre han aprovechado esto para matarlo.

También se dice que el cuélebre emite terroríficos silbidos. A pesar de ello, los cuélebres pueden hablar, y muy bien, de hecho, pues se cuenta que hacen gala de una locuacidad hipnótica con la que pueden convencer tanto a los animales como a los humanos para que cumplan sus deseos.

El cuélebre. Preciosa imagen de Jerónimo Álvarez Fernández @jonas_whale
Preciosa imagen de Jerónimo Álvarez Fernández @jonas_whale

El cuélebre en Asturias

A pesar de que la imagen del cuélebre varía mucho de un lugar a otro, sus costumbres y capacidades se muestran comunes en la infinidad de relatos, leyendas y narraciones que, desde antiguo, existen sobre esta criatura.

Comencemos relatando como se puede matar a un cuélebre.

Las únicas dos maneras de hacerlo son causarle una herida mortal en la garganta o, mediante engaño, darle a comer algo que lo mate. Hay muchas leyendas sobre esto.

En una cueva del concejo de Cudillero, había un cuélebre enorme. Los vecinos lo mantenían con borona y pan de centeno para evitar que se comiera el ganado, diciéndole:
» Abre la boca, Cuelebrón
que ahí te vá el boroñón.
«
Sucedió de esta manera hasta que los paisanos introdujeron una piedra al rojo vivo entre estos alimentos, lo que resultó en la muerte del monstruo.

En el monte de Salinas existe la misma historia, pero termina de otra manera, pues el cuélebre se tira al mar, bebe agua y enfría la piedra que se había tragado.

Ahí va otra historia. Detrás del convento de Santo Domingo, en Oviedo, en la cueva que hoy se llama del Culebrón, vivía un cuélebre. Los frailes le daban un pan cada día para que no se comiera los cadáveres de las tumbas que había allí. Esta pobre bestia acabó muriendo en el momento en el que a los frailes se les ocurrió darle a comer un pan lleno de alfileres.

Cuando no resulta muerta por una de estas artimañas, esta criatura es extraordinariamente longeva. Sin embargo, es indudable que los cuélebres envejecen, pues muchos de los textos, historias y leyendas que existen desde antiguo dicen que cuando esto sucede se retiran a las profundidades del mar, al reino de La Mar Cuayada.

El cuélebre tiene patas o no, dependiendo de la leyenda en cuestión.
El cuélebre puede tener patas delanteras, patas traseras, ambas o ninguna, dependiendo de la leyenda en cuestión.

El cuélebre en León

Como ya hemos dicho, esta criatura no existe solamente en Asturias, aunque en esas tierras la fuerza de su leyenda sea más fuerte.

Lo mas probable es que el mito de este ser sea originario de León, donde también se le suele llamar culebrón o culebro. En la capilla de Santiago de la catedral de León, además de en los capiteles, coros y sillerías de muchas iglesias de esa ciudad, pueden hayarse multitud de esculturas y tallados de cuélebres.

Además, existen en León tres famosas leyendas sobre cuélebres; la del cuélebre de Getino, en el monte Faedo, la de la sierpe de la Rupiana, en los montes de Valdueza y la del dragón de La Gotera en la Vid.

Cuélebres y ayalgas

También es muy frecuente que los cuélebres exijan tributo, como comida o jóvenes hermosas. Cuando consiguen a estas últimas, las aferran con sus garras y se las llevan volando hasta sus guaridas.

En ese momento las mozas quedan encantadas y se transforman en ayalgas, otro de los seres mágicos más populares de Asturias.

El romance de «La pastorcilla» dice así: «¿Cómo es tan tarde e non viene la hija de mis entrañas…? Si los osos la comieron o si algún culebro la encanta… ( ). «

Las ayalgas, protagonistas de leyendas tan hermosas, tendrán su propio post muy pronto.

La noche de san Juan es el único momento en el que las Ayalgas pueden escapar de la vigilancia de los cuélebres, pues estos quedan sumidos en un profundo sueño durante esa noche mágica.

A pesar de ello, no es tan sencillo huir de su hechizo, y no son capaces de hacerlo solas. Deben atraer a un humano y convencerlo para que las libere.

Hermoso dibujo de un cuélebre.

La Mar Cuayada

La Mar Cuayada es un reino fabuloso de la mitología asturiana. Cuando los cuélebres envejecen, llega un momento en el que se cansan de vivir en tierra firme. Entonces se meten en el mar y no se les vuelve a ver.

Una historia de Garaza de Pría, en Llanes dice lo siguiente: «decían los hombres que los cuélebres esos grandes se tiran a la mar y se vuelven peces».

Una vez en el mar, los cuélebres se dirigen a sus profundidades, donde está situada una ciudad llena de tesoros. Es el reino de la Mar Cuayada, unos dominios repletos de todo tipo de riquezas y custodiados por todos los cuélebres que se han retirado ya del mundo de los humanos.

Según la tradición, este reino fue circunnavegado por San Amaro como una de las cinco paradas del viaje en su periplo al Paraíso Terrenal. El santo narra que se encontró con enormes monstruos que amenazaban a las embarcaciones que intentaban atravesar el lugar.

Y hasta aquí la información sobre esta importante criatura de nuestras mitologías.

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