Los malismos, también conocidos como «mala cosa» y «morgos» (en la comarca de Almadén), viven en tierras castellanas y son los duendes más grandes y peligrosos de toda la Península Ibérica. Criaturas malignas y esquivas, se asemejan a los trolls nórdicos y dominan una oscura forma de hechicería.

No son tan conocidos como otros duendes peninsulares, y tal vez se deba al hecho de que hacen todo lo posible por no dejarse ver, ya que viven en el interior de grutas escondidas en las profundidades de densos bosques.
¿Malismos?
Algunos los llaman troles castellanos. Podríamos acercarnos a su descripción física con rapidez diciendo que son duendes con muchos de los rasgos de un troll de la mitología nórdica.
De esa manera, los malismos tienen un pellejo gris lleno de pelos que se apelmazan en largos y grasientos mechones. Presentan una apariencia muy desagradable en general y también se dice que se baban continuamente.
Babeantes, feos con avaricia. De aspecto feroz, llenos de pelos que le cubren todo el cuerpo en largas y grasientas guedejas y de una segunda piel que arrastran. Moran en tenebrosas cuevas y antros preñados de tinieblas, junto a murciélagos y demás criaturas nocturnas. Algunos de ellos son los encargados de guardar los tesoros y riquezas que hay bajo tierra.
Carlos Villar Esparza. Notas de mitología popular manchega, Revista de Folklore, 188, 1996, Fundación Joaquín Díaz.
Es importante destacar que los malismos son seres míticos de pequeño tamaño (un metro y medio de estatura, como máximo). Como duendes, sin embargo, son enormes: los más grandes de su categoría.
Las malsanas costumbres de los malismos
Primero llamaré vuestra atención sobre dos características que parecen enfrentadas entre sí. Me refiero al hecho de que los malismos son muy agresivos y hostiles con el ser humano, pero, sin embargo, lo evitan a toda costa. Esto lo consiguen ocultándose, y haciéndolo muy bien, ya que viven en lugares como cuevas situadas en lo más recóndito de grandes bosques.
A esta actitud se añade la capacidad que tienen, como duendes, de no ser visibles para la mayor parte de los seres humanos (a la gente le cuesta ver las cosas que no deberían estar ahí).
Como hemos dicho, los malismos habitan cuevas oscuras y húmedas, pero también minas abandonadas, ruinas olvidadas por la gente e incluso algunas grietas en la roca.
Muchas de sus leyendas afirman que guardan tesoros en estos lugares bajo tierra. Es muy raro que salgan a la superficie de día, ya que la luz les atormenta. De hecho, cuando los malismos salen de sus escondrijos, siempre es de noche y siempre es para cometer maldades.
Los malismos, criaturas esquivas y misteriosas
Existe la creencia popular de que, en realidad, nadie ha sido capaz de ver nunca a uno de estos seres. Yo no estoy de acuerdo con esto. Os voy a exponer dos hechos para que os podáis formar vuestra propia opinión.
En primer lugar, existen descripciones de los malismos. ¿Cómo si no se iba a conocer ese parecido con los trolls de la mitología nórdica? En segundo lugar, el folclore popular posee varias leyendas en las que se narra el encuentro entre seres humanos y malismos. Os relato una de ellas hacia el final de este post.

Si bien creo que sí ha habido avistamientos, también es cierto que los malismos son reservados y misteriosos en extremo. Se ocultan en la oscuridad de sus guaridas subterráneas y odian ser molestados. Rehúyen activamente el contacto con los humanos, a quienes odian, y solo toleran la compañía de la fauna nocturna de las cavernas.
Curiosamente, nadie los ha visto, nunca acuden a la superficie, la luz les ofende y consume. (Para no haber sido descubiertos, ni ojeados por los hombres, su descripción no deja de resultar curiosa e intrigante). Los más peligrosos de todos los duendes, pues son diestros en encantos y hechicerías. Quiere la tradición que alguno de ellos velan el cumplimiento de la maldición condenatoria de la «Encantá» sanjuanera.
Carlos Villar Esparza. Notas de mitología popular manchega, Revista de Folklore, 188, 1996, Fundación Joaquín Díaz.
Los malismos: oscuros y aterradores hechiceros
Pues sí, los malismos son los más peligrosos de todos los duendes, y no es solo por su tamaño superior y por su hostilidad hacia el ser humano. La característica que los hace tan peligrosos es el conocimiento de una oscura forma de hechicería.
De hecho, dominan con gran destreza algunos hechizos destinados específicamente a hacer daño a los seres humanos.
Esta habilidad hechicera nos lleva al origen de los malismos, que está en la mitología nórdica, como veremos en el siguiente apartado. En esta, la rama germánica del folclore de los pueblos indoeuropeos, las capacidades mágicas son algo muy común entre los seres míticos de pequeña estatura. Esto lo podemos comprobar en El oro del Rhin, la obra por antonomasia de la mitología nórdica.
Un resquicio germánico en nuestras mitologías
De la misma manera que sucede con los ananos de la mitología gallega, se cree que estos duendes tienen un origen nórdico, en la rama germánica de las migraciones indoeuropeas. En el caso de los ananos gallegos, su origen se debe a la larga estancia del pueblo suevo en Galicia. Los malismos, sin embargo, se originan en las creencias del pueblo godo.
Los godos eran un pueblo germánico arriano que llegó a Hispania en el siglo V y se estableció en la meseta central, inicialmente en la parte norte de lo que hoy es Castilla y llegando hasta Toledo.
Con ellos trajeron sus creencias, su folclore, su mitología. Y hoy en día, después de tanto tiempo, tenemos en la mitología castellana a unos duendes con unos rasgos muy parecidos a los trolls de la mitología nórdica… ¿Cuál puede ser su origen?

El tesoro de la mina: Una leyenda popular sobre los malismos
Os voy a narrar aquí un fragmento de folclore relativo a los morgos, que es como se conoce a los malismos en la comarca de Almadén. La fuente escrita de esta leyenda es el libro Mitología y superstición en La Mancha, de Marcel Félix de San Andrés Sánchez y Araceli Monescillo Díaz. Comienza así:
Mucha gente conoce las ruinas de las antiguas minas de Santa Catalina, a un paso de Guadalmez, y más de un curioso se ha llevado un susto cuando ha osado acercarse a ellas, pero pocos son los que recuerdan la vieja historia del último minero que trabajó en ellas, y que un día cualquiera se desvaneció para siempre de la memoria de los hombres.
Mitología y superstición en La Mancha.
Parece ser que, en un pasado remoto, esas minas ebullían en actividad. Sin embargo, cuando el mineral se agotó, se fueron vaciando hasta que solo quedó un único minero.
Sucedió que este bebió agua de una fuente durante una noche de San Juan y, a partir de ese momento, fue capaz de ver a un morgo que también habitaba en la mina.
Unos extraños ruidos llamaron su atención, y al girarse se sorprendió al ver a un pequeño personaje, que apenas levantaba dos cuartas del suelo. De un color grisáceo, con un pronunciado hocico, dos grandes ojos sin pestañas ocupando la mayor parte de su cabeza y extremidades huesudas y alargadas. Era un morgo, una especie de duende, y realmente existían, lo tenía allí, delante de sus propias narices, y al igual que él, el morgo le miraba también sin dar crédito a sus ojos. No era posible que un humano le pudiera ver, pero éste le estaba observando, era consciente de su presencia.
Cuando el morgo se disponía a escabullirse por uno de los pequeños túneles excavado en la roca, como una especie de madriguera, sintió como le envolvía una tela basta y maloliente, y la oscuridad lo ocupaba todo. El hombre lo había cazado y lo tenía encerrado en un saco, donde daba tumbos como un fardo, a cada paso que daba el minero.
Mitología y superstición en La Mancha.
El morgo le reveló al minero el paradero de un gran tesoro, pero a condición de que lo dejase libre, pero el hombre, después de hallar el oro, no cumplió su palabra y mantuvo al malismo en cautividad. Como hemos mencionado, estos duendes son grandes hechiceros y este invocó una tromba de agua que ahogó al minero. Esa mina sigue inundada a día de hoy.

Una curiosidad: el folclore de La Mancha relaciona a los malismos con otro de sus seres míticos: «La Encantá» de San Juan, una aparición femenina que aterrorizó a los habitantes del Campo de Montiel durante décadas. Otro día hablaremos de ella.
La mitología de Castilla
Poco a poco, sin darme cuenta, he ido llenando esta mitología y, a día de hoy, está bastante bien representada ya. Y es que este blog tiene su recorrido y ya tenemos un buen puñado de seres míticos de la mitología castellana, cada uno con su artículo.
- Los martinicos
- La paparresolla.
- La fiera corrupia.
- La mano negra.
- El lobo hechizado, el licántropo castellano.
- El bú.
- El tragaldabas o zamparrón.
- La tarasca.
- La Estantigua, la procesión de almas en pena de Castilla la Mancha.
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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “El secreto más oscuro de Castilla: los malismos”
¡Curiosos estos malismos! Me ha encantado conocer su origen, leyendas, costumbres y diferencias con los demás seres similares que ya conocemos por aquí. ¡Cada vez se va ampliando más esta maravillosa colección de seres mitológicos! ¡Es fantástica! ¡¡Abrazos!!
¡Abrazos también para tí y, como siempre, muchas gracias amiga mía!