Güeste de Ánimas es como se conoce a la evolución leonesa del poderoso mito indoeuropeo de la Cacería Salvaje. Se trata de una procesión de ánimas en pena que vagan, envueltas en mortajas, durante las noches de noviembre (el mes de las animas).

Güeste de ánimas no es su único nombre, sino que también se la conoce como «Huéspeda de ánimas», «Huéspida de Ánimas», «Hueste de ánimas» o, incluso, «La Mala Güeste».
Es la Huéspeda la comitiva de almas en pena que camina entre la niebla por las noches, avisando a quien ha de morir o suplicando oraciones de los vivos para que sus penas se alivien. Pues la Huéspeda está formada por almas condenadas a vagar por el mundo hasta que sus culpas se les perdonen.
Y dicen quienes se han encontrado con ella que, delante de la Huéspeda, va una figura de más altura que las otras con una cruz de madera, detrás otra con un caldero de agua bendita y el hisopo para lanzarla, otras con faroles que son tibias encendidas y una última –cerrando la estremecedora procesión- con una campanilla que es lo primero que se oye cuando la Huéspeda se acerca.
Fuente: El blog de Tere
La Güeste de Ánimas
La Güeste de Ánimas, o Huéspeda de Ánimas, tal como nos la dibuja el rico folclore de León, Salamanca y Zamora, es una procesión de almas en pena compuesta por cinco espectros (a veces más). El que abre la marcha porta una cruz de madera y presenta un tamaño superior a las figuras que le siguen. A veces es llamado «Estadea» .
Se dice que el segundo fantasma lleva un estandarte y que el tercero porta un caldero (por lo visto, lleno de agua bendita). El cuarto espectro de la comitiva sujeta en alto un antiguo farol y, por último, la figura espectral que cierra la comitiva va haciendo sonar una campanilla. Parece ser que su tintineo es lo único que te puede alertar de la presencia de la Güeste de Ánimas.
En los casos en los que la Güeste de Ánimas está compuesta por más de cinco espectros, estos portan huesos humanos ardientes a modo de velas y sustituyen al fantasma del farol, por lo que están situados entre la tercera figura (la del caldero) y la última (la de la campanilla).
Esta procesión recorre los caminos y las calles de noche entonando cánticos. El más popular de ellos es el siguiente:
Antes que estábamos vivos
comíamos estos higos.
Y ahora que estamos muertos
andamos por estos huertos.
Caracteristicas de la Güeste de Ánimas
Los integrantes de esta procesión espectral van vestidos con mortajas que en algunas narraciones son de color blanco y en otras son muy oscuras. Como hemos dicho, portan huesos humanos que arden con un fuego antinatural, y que ellos sujetan como si fuesen velas.

Estos espectros recorren los caminos y calles de León, Salamanca y Zamora durante las noches del mes de noviembre, emergiendo de cualquier tumba o lugar sagrado para acosar a los vivos y reprocharles sus errores y sus maldades, anunciar la muerte de algún lugareño o cumplir una pena que se les ha impuesto en el más allá. Si este último es el caso, buscan la expiación, la redención de sus propios pecados.
Algunas curiosidades acerca de la Güeste de Ánimas
La Güeste de Ánimas es una procesión hermana y equivalente a la Güestia asturiana y a la Santa Compaña gallega. Las tres descienden de la Cacería Salvaje indoeuropea y cada una de ellas ha tenido una evolución independiente durante los últimos siglos, por lo que presentan características únicas y diferenciadoras.
Según Rúa Aller y Rubio Gago en su La piedra celeste: creencias populares leonesas de 1986, de todas estas procesiones de almas en pena, la Huéspeda de Ánimas resulta ser la menos agresiva y peligrosa. Vamos a explicar esto bien, porque puede llevar a malentendidos.
Por un lado, todas estas procesiones son muy peligrosas porque, si aceptas cualquier cosa que te ofrezcan (la cruz, las velas, los huesos ardientes), entonces morirás automáticamente y pasarás a formar parte de la procesión. Por otro lado, la Santa Compaña y la Güestia dan palizas, arrastran y transportan a la gente a la que se encuentran, llegando incluso a matarla.
La Güeste de Ánimas se comporta de una manera mucho menos agresiva y parece limitarse sermonear y predicar augurios de muerte a los caminantes que se topan con ella o a visitar a la gente muy enferma, para anunciarle que las cosas no van a salir bien.
Una última curiosidad: como todas las leyendas con una gran antigüedad e importancia de nuestro folclore, la Güeste de Ánimas ha dejado su impronta en la toponimia leonesa. Concretamente, en el bosque de las Biescas, en Riaño, donde hay un lugar llamado «la reguera de las ánimas».
¿Qué hago si me los encuentro?
Con todo lo dicho, no es aconsejable encontrarse con la Güeste de Ánimas, y esto lo atestiguan muchas narraciones populares. Sin embargo, existen algunas técnicas para intentar salir bien parados.
Una de ellas consiste en trazar (muy rápido, o no valdrá de nada) un círculo en el suelo (algunos dicen que es necesario utilizar sal, tiza o una rama de tejo) y meterse dentro. Esto debería proteger a una persona viva de las acciones de los muertos, siempre y cuando esta no caiga en la tentación de aceptar algo de lo que estos le ofrecen (de nuevo: la cruz, las velas, los huesos ardientes).

El origen de la Güeste de Ánimas
Por cierto, las primeras referencias a la Güeste de Ánimas figuran en el Auto de los desposorios de Moysen, documento escrito en 1570 en una ciudad de Salamanca que pertenecía al antiguo Reino de León. En él se cita varias veces a la «mala güeste». Pero el origen de esta leyenda es mucho más antiguo.
De hecho, hunde sus raíces en el mito indoeuropeo de la Cacería salvaje. Y estás de suerte, porque en su día hice un artículo especial (de los llamados superpost) en el que explico qué es la Cacería Salvaje, de dónde viene y en qué ha evolucionado. De hecho, profundizo en las procesiones espectrales que descienden directamente de ella aquí, en nuestra península. El artículo del que estoy hablando es el siguiente:
La Cacería Salvaje indoeuropea y las procesiones espectrales de la Península Ibérica.
Significado de la Güeste de Ánimas
La etimología de esta procesión espectral nos lleva hasta hueste antigua (palabras de gran antigüedad, apareciendo ya en documentos del siglo XIII), de dónde surge el vocablo posterior de estantigua, que está aceptado por la RAE para referir a cualquier procesión fantasmal.
Estantigua (RAE): «f. Procesión de fantasmas, o fantasma que se ofrece a la vista por la noche, causando pavor y espanto».
Si retrocedemos aún más en el tiempo nos encontramos con que estos términos proceden del latín hostis antiqüus, que significa «viejo enemigo» o «el antiguo enemigo» . Sin embargo, Constantino Cabal nos propone otra etimología al relacionar estantigua con estadea (la figura espectral que encabeza las comitivas fantasmales) y a ambas con el «estadal» sobre el que se sostienen las velas o las «estatuas» que representan a los muertos.
Encuentros con la Güeste de Ánimas
Este era un mozo de Albares de la Ribera, en el Alto Bierzo leonés, que presumía de ser el más valiente de su comarca. La gente hablaba de que la Huéspeda de Ánimas se aparecía en una fuente llamada del Cubillo y el mozo, que no creía en fantasmas, hizo una apuesta con otros muchachos del pueblo. Les dijo que iba a pasar una noche en la fuente y que, si se encontraba a la Güeste, ya se encargaría de molerles las espaldas a palos, porque eran habladurías de viejas.
Se encaminó el mozo hacia el lugar y no había llegado aún cuando vio a lo lejos, bajando por la sierra de San Pedro, unas luces que avanzaban despacio, titubeantes. En ese momento, esas luces empezaron a moverse a una endiablada velocidad en dirección a él, primero eran veinte o treinta, pero luego parecían muchas más. El joven echó a correr hasta que alcanzó el puente del río en donde, al observar que las luminarias le cercaban por todos los lados, se tiró al suelo tapándose el rostro con las manos. Entonces oyó una voz que decía:
—¿Lo hacemos aquí?
Y, después, escuchó otra que exclamaba:
—¡Esperad! ¡Lo conozco!
Se incorporó el mozo cuando la figura, que era la que cerraba la comitiva tocando la campanilla, se adelantó a todos los demás y se dirigió a él diciendo:
—Yo soy tu tío y padrino y por eso te vas a salvar. Nunca jamás vuelvas a hacer una apuesta que eso será tu perdición como lo fue la mía, que perdí todo lo que tenía y me ahorqué de aquel árbol de allí delante. Por tal causa estoy condenado a deambular por estas montañas hasta el fin de los tiempos.
El espectro más grande, al que llaman Estadea, se acercó al mocetón, que temblaba como un niño.
—Necesitarás una luz para encontrar tu casa. Toma este cirio que alumbrará tus pasos.
El muchacho emprendió el camino de regreso, pero nada más dejó de ver las luces de la Huéspeda, se fijó en el cirio y lanzó un grito de terror: era un hueso humano, que ardía como una tea.
Fuente del relato: El blog de Tere
Este patrón se repite en varios relatos: entre las ánimas que van en procesión hay una que reconoce al caminante, y eso es lo que le salva la vida, como le ocurrió a un pastor del Bierzo:
En Quilós cuentan que un pastor se durmió una noche en el campo y las ánimas le olieron cuando pasaban, porque todas las noches andan por los pueblos y los campos haciendo su ronda; al pobre pastor iban a llevárselo con ellas, pero entre las ánimas iba la madrina del pastor que le reconoció y le salvó» (Alonso Ponga y Diéguez Ayerbe 1984: 244).
Fuente del relato: El blog de Tere.
Otro elemento del primer relato, el cirio que resulta ser un hueso humano ardiendo, es otro elemento que se repite en diferentes relatos, como por ejemplo el de la costurerita de Libardón, que García de Diego recoge en su Antología.

Los hijos de la Cacería Salvaje: otras procesiones espectrales de nuestra península
El poderoso mito de la Cacería Salvaje ha evolucionado en nuestra península y ha dado lugar a algunas procesiones espectrales de una estética y una riqueza asombrosas.
Todas ellas son procesiones nocturnas de ánimas que presagian, de una manera u otra, una defunción inminente. Todas ellas son leyendas poderosas, herederas de un pasado celta y, por lo tanto, indoeuropeo, que se extiende por toda nuestra geografía.
Si hiciésemos un repaso por todas ellas, la primera por orden de importancia sería la Santa Compaña gallega, que es la procesión más popular de toda la península.
La Santa Compaña
La Santa Compaña es una comitiva de almas en pena que recorren los caminos de noche. Van vestidas con túnicas de color blanco con capuchas que no dejan ver los rostros de los espectros. Una característica notable de esta procesión es que a su cabeza va una persona viva portando una cruz. A continuación van las ánimas, formando dos hileras y sujetando velas encendidas o huesos ardiendo (según versiones).
La misión de esta procesión es anunciar la defunción de una persona que resida en las proximidades. Ese individuo morirá, irremediablemente, en los próximos días, puede que horas. No me voy a extender con este famoso e importante elemento de nuestra mitología, pues ya tiene un artículo propio en este blog. ¡Y menudo artículo!
Aquí lo tienes: La Santa Compaña.
La procesión das Xas
Su principal característica es que no la componen los fantasmas de los muertos, sino los fantasmas de los vivos, que van anunciando su propia muerte. Marchan en dos hileras, portando un ataúd en medio.
Cuanto más cerca de este vayan los miembros de la procesión, más próxima está su defunción. Al que va dentro del féretro le quedan horas de vida, pero los que van más lejos pueden tardar años en morir.
Puedes saber más sobre esta procesión aquí: La procesión das Xas.
La Sociedad del Hueso
Es una sociedad secreta integrada por seres humanos mortales, aunque muy especiales. Parecen fantasmas porque, en realidad, se encuentran en otro lugar, a salvo, proyectando sus cuerpos astrales. Estas imágenes proyectadas, que parecen espectros, son las que caminan por los senderos y atraviesan las paredes, las puertas y las cercas. Ningún obstáculo sólido los detiene.
Los miembros de esta sociedad realizan sus rituales en las iglesias a horas intempestivas, burlándose de los rituales cristianos. Si alguien ajeno a la sociedad presencia alguno de estos ritos, perderá el conocimiento y se despertará al día siguiente en el mismo lugar, pero con un hueso de difunto en la mano.
Puedes saber más sobre esta procesión aquí: La Sociedad del Hueso.
La Güestia
Esta procesión espectral puede estar compuesta por ocho almas en pena, aunque normalmente son más. Son las almas de los antiguos conocidos del moribundo, de aquellos amigos y familiares que se le han adelantado en el viaje al Más Allá. En ocasiones, los últimos cuatro espectros de la procesión cargan un ataúd a hombros. Dentro de este viaja el alma de futuro fallecido.
Los espectros pueden salir del cementerio caminando, pero también lo pueden hacer subiéndose en el Carru de la muerte, otro terrorífico mito de Asturias. En algunos lugares, la «Güestia» se acompaña de «la pirriría», que viene siendo un macabro cortejo de muertos y de perros (esto la acerca mucho al mito original de la Cacería Salvaje).
Hay mucho que decir sobre la Güestia y sobre el Carru de la muerte, y, de hecho, lo hago en el siguiente artículo: La Güestia y el Carru de la muerte.
El cortejo de Genti di Muerti
En este caso, los espectros solo son dos: un hombre y una mujer ancianos que, montados en caballos tan espectrales como ellos mismos, surgen de la niebla vistiendo ropajes que impiden ver sus piernas. Tienen el rostro muy pálido, los ojos en blanco y las manos huesudas. Vienen a reclamar el alma de alguien que va a fallecer esa misma noche.
Si alguien les pregunta quiénes son, su respuesta siempre es la misma: «Genti de Muerti». Después se desvanecen y dejan un olor semejante a la humedad de los sepulcros.
La Estantigua
Como hemos dicho, «hostis antiqua» acabó transformándose en «Estantigua» y así ha permanecido en las zonas que pertenecieron al antiguo Reino de Castilla, que son Soria, Salamanca, Palencia, Valladolid, Segovia y Burgos.
Es una de las grandes leyendas castellanas y ha tenido mucha repercusión en la literatura española, ya que aparece mencionado en el Poema de Fernán González de Gonzalo de Berceo, en el siglo XIII, y también (nada menos) que en El Quijote. En la primera parte de esta magna obra, cuando los protagonistas creen ver esta procesión fantasmal.
Fuentes de documentación
- La piedra celeste: creencias populares leonesas. de Francisco Rua Aller y Manuel Rubio Gago. Ed. Diputación Provincial León. 1986.
- El mundo encantado de Castilla y León, de Jesús Callejo, ilustrado por Tomás Hijo.
- Seres míticos y personajes fantásticos españoles, de Manuel Martín Sánchez.
- El blog de Tere
- La Gueste d’Ánimas. Riaño, de la página web de León Cultural (leoncultural.com).

La mitología de León
Si queréis seguir conociendo la mitología de Castilla y León, aquí os dejo los enlaces a un buen puñado de artículos en los que lo podéis hacer.
- El ojaranco, el cíclope leonés
- El cochino-puerco, un duende leonés.
- La paparresolla
- La fiera corrupia.
- La mano negra.
- Los lobishomes.
- Las bruxas leonesas.
- El tragaldabas o zamparrón.
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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “La Güeste de Ánimas: la Cacería Salvaje perdura en León”
¡Qué interesante este maravilloso artículo sobre la La Güeste de Ánimas! como siempre, con sus similitudes y diferencias con mitos parecidos que ya conocíamos y fragmentos que lo ilustran magistralmente!
Aproveché para leerme el gran artículo de «La cacería salvaje indoeuropea y las procesiones fantasmales en la península ibérica» y aluciné con tanta información interesante que no conocía. ¡Qué gran trabajo y qué gran disfrute para los que te admiramos! ¡Bravo!
No sabes cuánto te agradezco todo tu apoyo. ¡Eres la mejor! Un abrazo enorme, enorme, enorme.