El diablo burlón es un duende muy extendido por el noroeste peninsular y una criatura realmente importante en la mitología de Asturias, donde también se le llama diañu burlón. Su presencia se extiende a tierras gallegas, donde es conocido como diaño burleiro, y leonesas, en las que recibe el nombre de cochino-puerco.

El diablo burlón podría parecer un fauno pequeño y adorable: es muy menudo, tiene patas de cabrito, cuernos de chivo y las orejas largas y puntiagudas. Se caracteriza por su capacidad para transformarse e imitar a la perfección la forma física que desee. Utiliza este poder para gastar esas bromas que tanto lo caracterizan.
El diablo burlón a grandes rasgos
Físicamente, se podría decir que son una entidad intermedia entre los duendes y los faunos (nuestro ser mítico mas cercano a este estereotipo es el busgosu). De esa manera, tienen tamaño de duende (cerca de medio metro de estatura) y una forma similar a la humana, aunque con patas de cabra y dos pequeños cuernos en la frente.
Como hemos dicho, estos pequeños son cambiaformas: pueden cambiar de aspecto a voluntad. Utilizan esta increíble capacidad para transformarse en todo tipo de animales o incluso en seres humanos. Existe un buen número de leyendas que se han ido transmitiendo de manera oral a lo largo de las décadas (después las veremos). En ellas, el diablo burlón adopta la forma de muchos animales distintos, y también la del ser humano.
Conozcamos un poco al diablo burlón
El pasatiempo favorito de estos pequeños gamberros es gastar bromas que pueden llegar a ser bastante pesadas. Entre sus travesuras favoritas se cuenta asustar a los humanos, sobre todo a viajeros desorientados, a ganaderos que han perdido al ganado y sobre todo a quienes vuelven tarde de una fiesta. Estos duendes suelen llevar a cabo estas fechorías de noche, aunque esto no es ninguna norma.
Esto no debe llevar a engaño. Aunque problemáticos debido a su propia naturaleza, los diablos burlones no son malignos. Llevar a cabo estas bromas les proporciona una enorme alegría. De hecho, cuando realizan alguna fechoría con éxito, se ponen muy contentos y desaparecen de repente entre grandes carcajadas.
Al contrario que los trasgus y los trasnos, que son duendes familiares con una fuerte asociación con los hogares y las personas que viven en ellos, los diañus burlones asturianos y sus hermanos gallegos y leoneses realizan su actividad en los espacios abiertos, y sobre todo en campos y caminos.
Como dato curioso, el diablo burlón tienen una rareza, algo que desentona con su manera de ser habitual. Es la siguiente: a veces se le da por entrar dentro de las casas, dónde les da valiosísimos consejos a sus habitantes.
El diablo burlón, ese extraordinario metamorfo
Ya hemos dicho que este duende puede adoptar cualquier forma animal (algunos dicen que solo de animales domésticos). Sin embargo, es importante señalar que también puede tomar la forma de un ser humano. Si escoge esta última opción, puede transformarse en un hombre de cualquier edad, incluso en un bebé.
Y sí, el diablo burlón puede adoptar forma humana… pero no de mujer. Más tarde veremos que también esto tiene excepciones.

Catálogo de travesuras del diablo burlón
Existen numerosos (muy numerosos) testimonios de personas que han sufrido las travesuras de esta criatura en sus carnes. En forma de caballo, de burro, de bebé, de elegante caballero, de perro, de cabrito, e incluso de voces misteriosas que atemorizan y se burlan de las personas. Hay muchas historias, muchas leyendas, y en este artículo vamos a hacer un extenso recorrido por las más importantes.
Apariciones con forma humana
El diablo burlón se transforma en un recién nacido para realizar una de sus travesuras más habituales, como podéis ver en la siguiente historia:
Tres mozas del concejo de Allande, fueron una noche al molino a moler maíz. Y como la operación duraba hasta el día siguiente por la mañana, se acostaron cerca del banzal y escuchando el ruido de los molinos quedáronse dormidas.
Al amanecer, cuando ya los paxarinos cantaban a la orilla del río, las mozas oyeron llorar a los pies de ellas un niño recién nacido.
Una de las mozas sentóse encima de un follicu* y al mismo tiempo que se restregaba los ojos preguntó:
—¿Cuál de vos paríu esti nenu?
—Serías tú que fuiste la primera que le oíste chorar.
—Serías tú.
—0 tú.
—O ésta.
Y las tres armaron gran riña sobre cuál de ellas era la madre del niño. Por fin, una de las mozas, compadecida del recién nacido que lloraba y espernexaba furiosamente, le cogió y dijo:
—Mientras aparece la madre, fágome yo cargo del nenu.
—¡Ah! —dijeron sus compañeras.
Cuando la moza llegó a su casa encendió un buen fuego, calentó agua y con ella lavó al rapaz. Después le secó cuidadosamente y, llenándole de caricias, le puso pañales limpios y le envolvió en una manta.
—Probín —le decía la moza—. Calla que te you a preparar chechina caliente, y mientras tanto voy a ponerte aquí xuntu al fuego. Así, ¡jajajá!
Cuando la moza estaba cogiendo un cazo para calentar la leche, el nenu subió por la garmayeira* hasta el guindaste* y desde allí dijo:
—¡Cucurucú! Amamantásteme, calentásteme y secásteme el cu.
* Follicu: Odre pequeño.
* Garmayeira (gramallera): Cadena de hierro, pendiente en el cañón de la chimenea, con un garabato en el extremo inferior para colgar la caldera, y a poca distancia otro para subirla o bajarla.
* Guindaste: Palo de la cocina para colgar el caldero [Oc.]. Pescante, instrumento que hay en algunas cocinas para suspender los llares.
Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Del folclore asturiano.
El diablo burlón también puede aparecerse, de noche, con la forma de un caballero muy bien vestido que monta un hermoso corcel. En este caso, la broma es de las más suaves: ante cualquier pregunta, el diablo burlón siempre va a contestar lo contrario a la verdad.
Apariciones con forma de caballo
Las historias en las que el diablo burlón aparece en forma de caballo o burro suelen ser muy divertidas. En ellas suceden escenas cómicas entre él y los que lo montan.
Cuando los mozos regresaban de las fiestas, cansados, les salía al camino un caballo que los invitaba a subir en su grupa. Conforme cabalgaban los mozos, se iba alargando para que cupiesen todos, pero, en el primer riachuelo que cruzaban el caballo desaparecía y se caían todos al agua. Diccionario de los seres míticos gallegos.

Apariciones con forma de burro
Una de las leyendas populares más conocidas que inmortaliza una gamberrada del diablo burlón es aquella protagonizada por un mozo y un burro blanco.
Cuenta esta narración que un diablo burlón se transformó en burro blanco y se acercó a un caminante cansado, dándole a entender que lo podía llevar hasta su destino. Una vez montando el mozo, el duende con forma de burro comenzó a crecer más y más hasta adquirir dimensiones realmente descomunales. Después, el burro gigantesco se lanzó al galope y, tras un buen rato de esta manera, lanzó al mozo fuera de su grupa. Este cayó en el mismo punto en el que comenzó la aventura: donde se había encontrado con el burro.
En otras narraciones, el diablo burlón en forma de burro blanco arroja a su jinete de cabeza al río o incluso le quema los pantalones.
Juan García, vecino de Saliencia, concejo de Somiedo, iba una noche a regar un prado que tenía en Turria, al final de la vega de Valbarán.
El prado estaba lejos de Saliencia, y García se encontraba rendido de cansancio porque había estado todo el día trabajando en la braña.
Sentóse a descansar un momento, y mirando a su rededor dijo:
—¿No habrá por aquí un diablu de un burru que me lleve hasta Turria?
Echó a andar, y al poco tiempo encontró un burro a la orilla del camino. Montó sobre él, y a medida que se iba acercando al prado, el burro crecía y adelgazaba. Y tanto adelgazó, que su espinazo casi cortaba como una navaja; el jinete sufría horriblemente.
El burro, en vez de seguir el camino de Turria, se acercaba al río con la intención de tirar allá a García, el cual le daba palos y más palos en las orejas, y como el animal no hacía caso de aquellas caricias, dijo García en voz alta:
—¡Jesús!, ¿qué clase de burru será esti?
El burro, al oir el nombre de Jesús, dió un estirón, lanzó un par de coces al aire, tiró a García por encima de las orejas y al mismo tiempo le dijo, riéndose a carcajadas:
—¡Turu lurulú!..bueno te he dejado el cu...
Recogido en Saliencia, concejo de Somiedo
Apariciones con forma de otros animales
De entre las bromas más populares del diablo burlón se cuenta aquella en la que adopta forma de cabrito y, fingiendo pasar frío, consigue que lo acojan en una casa.
Una vieyina del concejo de Teverga fué al monte a buscar un cabritín que se le había extraviado y le encontró detrás de una peña temblando de frío. Le cogió y le llevó para casa envuelto en el mandil. La vieja, ¡Jesús, señor, probina! encendió el fuego, hizo sopas de borona para ella cenar y las que sobraron se las dió al cabritín en una escudilla.
Después fué a acostarse a la cama, la cual estaba junto al llar. Y el cabritín quedó rumiando junto al fuego y mirando fijamente cómo se desvestía la vieja. Esta metióse en la cama y santiguose. El cabritín, al verla hacer la señal de la cruz, dió un estornudo muy fuerte se puso de pie y dijo:
—¡Ja, ja, ja, que comí sopes! ¡Ja, ja, ja, que les comí! , ja, ja, que te vi el cu! ¡Ja Ja, ja, ja, que te lu vi!
Y salió por donde el humo.
Otra de las bromas pesadas que más se repiten es aquella en la que el diablo burlón adopta la forma de un perro negro y, de noche, asusta a los caminantes.
Una mujer de Bada, concejo de Parres, por no pagar la maquila* iba de noche al molino de Sopereda a moler su maíz sin que lo supiera el molinero.
Una noche, al acabar de moler el grano, se presentó un perro negro en el molino, metióse en el banzal y no la dejaba recoger la harina.
La mujer pudo echar el perro fuera, recogió el producto de la molienda en un cesto y en un follicu*, y marchó con ello para su casa.
Cuando iba por un prado el perro se acercó a ella y para que no la mordiera le dió un puñado de harina. Y como todavía trataba de calcai los dientes le dió otro puñado, otro y otro, hasta que acabó la que llevaba en el cesto.
Después echó mano de la que llevaba en el follicu y poco a poco se lo dió todo al perro. Este se puso delante de la mujer, soltó una carcajada y le dijo:
—Ya pagaste las maquilas que debías al molinero.
Recogido en Cangas de Onís
*Maquilar: Dicho de un molinero: medir y cobrar la maquila.
*Maquila: Porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda.
* Follicu: Odre pequeño.

Apariciones sin forma definida
Existen en Asturias varios relatos de transmisión oral en los que el diablo burlón no adopta ninguna forma visible. El que sigue es un buen ejemplo de uno de esos relatos:
Una noche un pescador de la Arena, después de pasar la barra con bastante dificultad, subía por el Nalón y oyó una voz conocida que le llamaba desde la fuente La espilonga:
—¡Bernardo! Atraca aquí.
Acercóse el pescador a la orilla del río y no vió a nadie, pero oyó que le decían desde más arriba:
—¡Atraca aquí, Bernardo!
Este remó con fuerza y llegó al sitio adonde le pareció que le habían mandado atracar y tampoco vió a nadie.
—¿Quién me llama?
—¡Atraca aquí, hombre! —oyó decir al otro lado del río.
Y el marinero contestó:
—Jesús, María y José si eres el diablu de ti reniego la cruz te fago...
Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Del folclore asturiano.
Dice Aurelio de Llano que, algunas noches, a los pescadores del concejo de Luarca les ha dado la vívida impresión de que se derrumbaba el acantilado sobre las olas del mar. Si se fijaban bien, podían oir las carcajadas del diablo burlón en medio del estrepitoso derrumbamiento.
Cualquier forma… menos de mujer
Esto ya lo afirma Aurelio de Llano Roza de Ampudia en su libro Del folclore asturiano. Este autor, escéptico donde los haya, recorrió toda la Asturias de principios del siglo pasado recopilando narraciones orales. Para él, un ser mítico no es auténtico si no existe tradición oral sobre él.
Nos pone sobre la mesa, Don Aurelio, dos leyendas que vienen a ser excepciones a esta norma del diablo burlón de no adoptar forma humana femenina:
El 7 de Marzo de 1921 me dijo Andrea Reguera, de 42 años, que en el molino de Peyuya, concejo de Onís, cantaba una joven por la noche, y que cuando iban a ver quién cantaba no encontraban allí a nadie; pero una vez fueron allá sin meter ruido, miraron por debajo de la puerta, y vieron junto al banzal una moza que tenía los pies de cabra. Era el Diañu burlón.
Y en este concejo de Onís oí que una vez se presentó en una romería una moza forastera, la cual bailaba mejor que todas las de aquellos pueblos. Pero al dar una vuelta al final de una mudanza, se le levantó un poco la saya y la gente vió que tenía los pies de cabra. Era el Diañu burlón.
En mis investigaciones en el resto de Asturias, no encontré datos referentes a que el Diablo burlón o el Diañu burlón que también le dan este nombre en algunos concejos tomara la figura de una mujer.
Esto habría dado lugar a fantásticas leyendas y no existe ninguna.
Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Del folclore asturiano.
Estas dos leyendas que desmienten el mito oficial son mucho más interesantes de lo que parecen a simple vista. Delatan la herencia celta de Galicia y Asturias. Sí, esa de la que siempre hablo. Me explico: Estoy hablando de…
Las glaistrig
Existe una criatura de la mitología celta que adopta forma de mujer, pero con pies de cabra. Es la glaistrig, una criatura de la mitología escocesa también conocida como como la Doncella verde (Maighdean uaine). Tiene el aspecto de una mujer de gran belleza, pero con un detalle que delata su condición de ser mítico: pies de cabra (a veces las piernas enteras). Acostumbra a ocultar este rasgo con un vestido verde muy largo. Le encanta bailar y, de hecho, atrae así a los hombres hasta su guarida: mediante bailes y bellas canciones.

El diañu burlón: el diablo burlón de Asturias
Normalmente dejo de lado la religión cristiana al hacer los artículos, pero lo cierto es que esta ha permeado las leyendas y la figura del ser mítico que hoy nos ocupa. Aurelio de Llano nos dejó por escrito que pronunciar el nombre de Dios es una de las mejores maneras de librarse del diablo burlón. Lo habéis podido comprobarlo en muchas de las leyendas que habéis leído.
Pues bien, existen fórmulas orales tradicionales para espantar a este ser. La del occidente asturiano, en las tierras ya cercanas a Galicia, es la siguiente:
-Jesús, María y José,
si eres el diablu,
de ti reniego;
mal añu pa ti,
doite m… de gatu negru,
la cruz te fago
veite pa las peñas de Fontoira.
Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Del folclore asturiano.
Dicho popular recogido en Pola de Allande el 6 de Noviembre de 1921. Las Peñas de Fontoira están cerca de este ayuntamiento.
En el oriente, sin embargo, hay que hablarle de la siguiente manera:
-Jesús, María y José,
si eres el diablu,
de ti reniego;
m… de gatu pal diablu,
vete pa la Peña.
Aurelio de Llano Roza de Ampudia. Del folclore asturiano.
Dicho popular recogido en Caravia. La Peña está en puerto Sueve.
Diaño burleiro: el diablo burlón de Galicia
Diaño burleiro es como se llama en Galicia al diablo burlón. Nunca es agresivo, pero sí muy molesto, y en ocasiones, siniestro.
Ya hemos dicho que en ocasiones es siniestro, terrorífico. Un mozo de una aldea del ayuntamiento de Chantada iba a la fia (el filandón) y, claro, tenía que pasar por el monte Faro en plena noche. Su madre lo avisó:
—No vayas, hombre, que la noche es mala. Te puede salir el diablo.
—¿Y si me sale qué? Tanto me da, yo voy, que quiero ver a María.
Se puso en camino pensando en lo que le había dicho su madre, pero los deseos de ver a su novia y de divertirse un poco eran más fuertes. Ya casi anochecía. Pasó por una aldea, un mozo salió de allí y caminó con él. Iban conversando y andando el camino. Le contó al otro lo que le había dicho su madre:
—Me alegro de no tener que ir solo.
—¿De que tienes miedo, entonces? ¿De esto? Y le enseñó la boca abierta con unos enormes dientes, al tiempo que soltaba una carcajada y desaparecia en medio de una explosión.
El mozo echo a correr con miedo, y corrió tanto que se perdió, cruzó por un bosque muy tupido hasta que vio unas casas. Allí había una vieja que, con un rastrillo, recogía las últimas briznas de hierba. El cielo estaba negro.
—¡Ay, señora, sabrá indicarme el camino para el sitio, donde hay fia (filandón)!
—¿Cómo no iba a saber! Si me ayudas, en cuan acabemos yo misma te acompaño.
Así fue. Hicieron el trabajo, echaron a andar, se ha noche cerrada, y en la oscuridad le contó a la buena mujer lo que le pasaba. Cuando llegó a lo de los enormes dientes del diablo, dijo la vieja:
—¿Serían, entonces, como estos? —Abrió la boca y le brilló en ella una dentada inmensa. Huyó el mozo asustado, mientras escuchaba carcajadas y recordaba los consejos de madre.
Se dice que fueron diablos burlones quienes escondieron los tesoros de los mouros que se citan en gacetas como el famoso Libro de San Cipriano conocido popularmente como «ciprianillo». Eran escritos muy populares que explicaban dónde se podían hallar los fabulosos tesoros enterrados de la raza moura.
Cochino-puerco: el diablo burlón leonés
Cochino-puerco es el nombre que se le da en los Ancares leoneses al diaño burlón de la Mitología Leonesa.
Dicen las gentes del País Leonés que cualquier animal que aparezca por los caminos, perdido o desvalido, puede ser el cochino-puerco disfrazado.
Encontramos referencias o relatos del cochino-puerco en las comarcas de Los Argüellos, Ancares, El Bierzo, etc.

Duendes, duendes, duendes y más duendes
Ya estamos empezando a tener, en este blog, una buena colección de estas criaturas. Comenzando por la mitología de Galicia, en la que existen los siguientes tipos de duendes:
Los traviesos trasnos, los diablos burleiros, los malvados tardos, los bondadosos meniñeiros y los mágicos sumicios.
Podemos continuar por la mitología de Asturias, de la que ya hemos comentado a sus duendes más característicos, que son los trasgus.
A los diablos burlones los estamos viendo en este artículo, y solo nos quedarían por comentar los sumicios.
Pero no son estos los únicos duendes que tienen un artículo propio en este blog. En Cantabria tenemos al atrevido trenti y también a los enanucos bigaristas.
También tenemos un artículo sobre los follets de la costa mediterránea.
Por último, incluso hay un par de tipos de duendes de nuestras naciones celtas hermanas del norte. Ellos son los piskies (¡Malditos piskies!) de Cornualles y, como no, los leprechauns, esos locos duendes irlandeses.
Acabado este curioso repaso, solo te voy a recordar lo que ya sabes:
Si quieres conocer a todas las criaturas fantásticas de la Península Ibérica, y no solamente a las que hay en este blog, te regalo un libro con, entre otros apartados, un extenso bestiario, compuesto por nada menos que 147 criaturas fantásticas de la Península Ibérica, a las que describo y ubico geográficamente. Solamente tienes que suscribirte a este blog. De esta manera, si quieres, te mantendré informado de las novedades con un breve correo electrónico que te llegará el viernes o el sábado. Y si no quieres, puedes darte de baja cuando quieras. ¡Pero el libro nadie te lo quita! No lo dudes. Hazlo. Me harás un poco más feliz.
Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
4 ideas sobre “El diablo burlón: así es el cambiaformas más bromista”
Wow!! cuanta información y qué bien estructurada! sigo sorprendiéndome con los seres que nos acercas… y en este post en particular, con tantos fragmentos sobre estos pequeños seres, que tanto enriquecen su descripción! Una vez más, es un placer leerte! Abrazos!
¡Muchísimas gracias, amiga mía!
Como siempre, me das la vida con tu energía y tu apoyo.
Sueño con este diablo burlón, ¿a qué se debe? También me molestaba cuando era más chica.
Hola, Gabriela.
Pues estos duendes tienen la característica de que solo pueden ser vistos si ellos quieren, por lo que tú lo ves porque él quiere que lo veas, ya sea en sueños o no.
Eso significa que te está diciendo algo. A lo mejor te está protegiendo, o le gustas.