Los duendes asturianos gozan de una gran importancia dentro del extraordinario entramado mitológico de la nación astur. Estos pequeños gamberros pueden pertenecer a una de las siguientes razas: los trasgos (plural de trasgu), los diaños (plural de diañu) burlones y los sumicios (plural sumiciu).

La mitología asturiana y sus duendes
El rico entramado mitológico de Asturias está encajado entre la mitología gallega, dotada de una asombrosa variedad de duendes (como podéis comprobar en este artículo), y la mitología de Cantabria, en la que estos seres son muy abundantes también.
Ah, pero los duendes asturianos no se quedan atrás en importancia con respecto a sus compañeros de bestiario. Esta mitología es una de las mejores de la península y sus duendes no son una excepción. Hoy vamos a dar un paseo por…
Todos los duendes asturianos: el trasgu, el sumiciu y el diañu burlon
En efecto: en Asturias existen estas tres razas de duendes. Los más importante de ellos son los trasgos, que ya poseen un completo artículo en este blog, dedicado a ellos por completo. Este es: Los trasgos: esos traviesos duendecillos asturianos
Muy importantes también en el folclore asturiano son los diaños burlones, el segundo tipo de duendes de la nación astur. A ellos les gustan los espacios abiertos y se aparecen sobre todo en el campo y en los caminos. Tienen el poder de adoptar cualquier forma que les apetezca, algo que utilizan para gastar bromas y atemorizar a los humanos, pero sin causarles daños muy graves.
Ellos también tienen un artículo en este blog, y es uno cargado de leyendas y de anécdotas. Aquí lo tenéis: El diañu burlón, conoce al cambiaformas más entrañable.
Otro duende hogareño, mucho menos abundante y popular, es el sumiciu, un duendecillo que se dedica a robar objetos de la casa y a esconderlos para incordiar a los habitantes de esta.
Un debate interesante
Existió en su día un intenso debate entre los que defendían la existencia del sumiciu como figura mitológica (Rogelio Jove y Bravo y Constantino Cabal) y Aurelio del Llano Roza de Ampudia, un importante folclorista que la negaba. Este último había realizado un extenso e importante trabajo de campo por toda la Asturias de principios del siglo pasado, recopilando leyendas y cualquier otro tipo de tradición oral mitológica asturiana. Él solo reconocía la existencia de aquellas criaturas que poseían leyendas propias.
Pues bien, comencemos nuestro recorrido de los duendes asturianos por el más famoso de ellos, que no es otro que…
El trasgu, el más popular de los duendes asturianos
Los trasgos son pequeños duendes familiares con dos cuernecillos en la frente y un agujero en la mano izquierda. Visten de rojo y llevan un gorro del mismo color en la cabeza. Son casi indistinguibles de los trasnos gallegos.

Son seres muy pequeños y bromistas, que hacen trastadas (los gallegos hacen trasnadas) y gastan bromas constantemente, pero no son malos.
Sus equivalentes de Andalucía y Castilla-La Mancha son conocidos como martinicos. En Castilla y León y en Cantabria se les llama trasgos, en Galicia, sin embargo, se los conoce como trasnos.
Jesús callejo nos describe a los trasgos como unos seres pequeñitos, de hasta 80 cm, de piel oscura, piernas torcidas, rabo, uñas grandes en sus manos, una boca descomunal, la nariz aplastada, los ojos brillantes y pequeños cuernecillos en la frente. Van vestidos con una blusa y un gorro rojo. Son muy delgaditos y cojos, pero esta cojera no les impide moverse con rapidez, pues son muy ágiles y flexibles. Sin embargo, lo que caracteriza verdaderamente a los trasgos es el agujero que tienen en su mano izquierda.
…de figura diminuta y simpática, viste de blusa de bayeta colorada y cubre su cabeza con un gorro del mismo color. Nadie se ha fijado si gasta o no pantalones y si anda calzado o descalzo. Entra de noche en las casas, a través de la chimenea, cuando los moradores están durmiendo, y se entretiene en realizar labores domésticas, pero si está de mal humor se dedica a romper cuantos cacharros encuentra, a revolver la ropa, a sacar el ganado del establo, y a molestar con gritos y ruidos estruendosos.
De todas estas travesuras no resulta daño alguno, puesto que al día siguiente por la mañana aparece todo tal como había estado la noche anterior. Este travieso duende tiene un agujero en la palma de la mano izquierda y por eso, cuando se pone demasiado pesado, puede uno deshacerse del incómodo huésped mandándole realizar alguna de estas tres faenas: traer un paxu (cesto) lleno de agua de mar; coger del suelo medio copín de linaza; o blanquear una pelleja de carnero negro. Ante la imposibilidad de realizar los trabajos encomendados, el trasgu, picado en su amor propio, abandona la casa para no volver.
Aurelio de Llano.
El diañu burlón, ese gran transformista
Al diablo burlón, también conocido como diañu burlón, le sucede lo mismo que al trasgu/trasno. Me refiero a que su presencia no se limita al territorio astur, sino que también está presente en tierras gallegas, donde es conocido como diaño burleiro, y leonesas, en las que recibe el nombre de cochino-puerco.
Este duende podría parecer un fauno pequeño y adorable: es muy menudo, tiene patas de cabrito, cuernos de chivo y las orejas largas y puntiagudas. Se caracteriza por su capacidad para cambiar de aspecto a voluntad. Utilizan este increíble poder para transformarse en todo tipo de animales o incluso en seres humanos. Existe un buen número de leyendas que se han ido transmitiendo de manera oral a lo largo de las décadas. En ellas, el diaño burlón adopta la forma de muchos animales distintos, y también la del ser humano.

Al contrario que los trasgos, que son duendes familiares con una fuerte asociación con los hogares y las personas que viven en ellos, los diaños burlones asturianos y sus hermanos gallegos y leoneses llevan a cabo sus gamberradas en espacios abiertos, y sobre todo en campos y caminos. Y es que el pasatiempo favorito de estos duendes asturianos es asustar a aquellos que recorren los caminos valiéndose de su capacidad para transformarse.
El sumiciu
Este duende asturiano también está presente en la mitología gallega, dónde se le llama sumicio. Es un ser muy escurridizo que tiene costumbres muy similares a las del trasno y también una afición muy molesta.
¿Y cuál es? Pues al sumiciu le encanta hacer desaparecer misteriosamente los objetos del hogar (como el móvil, las llaves 😉) en el preciso instante en el que son necesarios. Más tarde, puede ser que vuelva a hacerlos visibles en cualquier lugar de la casa.
De hecho, él mismo (como todos los duendes) es invisible para el ser humano si lo desea. Esto le da la capacidad de actuar con total libertad a la hora de llevar a cabo sus fechorías.
Existen diferentes expresiones en gallego y asturiano, casi maldiciones, usadas para culpar al sumicio por los objetos que no aparecen. Además, también existe una oración para que devuelva lo que se ha llevado. Se le reza esta plegaria a San Antonio, pero hay que tener cuidado, porque si se comete un error al recitarla, el sumicio no devolverá el objeto que se ha llevado jamás.
De esta manera, cuando se echaban en falta unas tijeras o un cuchillo en la casa y no aparecían, la malhumorada ama murmuraba: «Paez que lo llevó el sumicio».

Una leyendita
Aquí os va un relato popular sobre las andanzas de uno de estos duendes asturianos.
¡Ux, que me quemél
Vivía en Duyos, concejo de Caravia, un matrimonio sin hijos. En las noches de invierno, después de tomar la cena, el marido se iba a conceyar a casa de un vecino, y mientras tanto su mujer amasaba una torta y la ponía a cocer en el llar. Durante la cocedura de la pasta la buena mujer acurrucábase sobre un riestru y comenzaba a hilar copos de lino.
Cuando la torta estaba en su punto de cocción, el Trasgu bajaba por las calamiyeres, cogía la torta y marchaba por el camino que había traído, diciendo:
—¡ Ja, ja, ja, que té la llevé!
Y esto ocurría una y otra noche sin que la mujer se atreviera a decirle nada al bromista. Pero una noche se puso de acuerdo con su marido para que éste se quedara hilando, vestido con la ropa de ella, y colocara una piedra en el llar en vez de la torta. A la hora acostumbrada asomóse el Trasgu a la baranda de la cuña y quedó sorprendido al ver que la hilandera tenía barba. Sin atreverse a entrar, dijo, ahuecando la
Voz:
—¡Oye! ¿Tienes barbes y files?
—¡Sí!
—¿Quieres que coja la torta?
—Cógela si quieres.
Entonces el Trasgu bajó muy contento, pero en vez de la torta cogió la piedra candente y, soplando las manos, subió por las calamiyeres diciendo:
—¡ Ux, que me quemé!
Leyenda recogida por Aurelio de Llano Roza de Ampudia.
Esta leyenda es conocida en todo Asturias con ligeras variantes.
Duendes de todos lados
Los duendes y los gnomos forman parte de las mitologías de toda Europa. En España tenemos el trasno gallego, el trastolillo cántabro, el tardo de Galicia, el trasgo leonés, el iratxo vasco, el follet catalán, el trasgu asturiano, el meniñeiro gallego, el demo rumudo, que es de Galicia también, el sumicio gallego y asturiano y el diablo burlón o diaño burleiro, que es gallego, asturiano y leones.
Todos estos seres son muy parecidos. Pequeño tamaño, carácter travieso, cabeza encapuchada o con un gorro (normalmente rojo). No es casualidad ni es ningún misterio. Se debe a que tienen un origen común y muy antiguo, compartido con otras muchas criaturas similares presentes en las mitologías de prácticamente todos los países de Europa. Al acercarnos a este origen, podemos citar el caso del periodo más famoso de la antigüedad: Roma. De este periodo nos han quedado multitud de grabados, figuras e imágenes de los genii cucullati. Estas palabras significan genios o espíritus encapuchados, y aparecen representados cubiertos por una caperuza (cucullus, en latín).
Eso ha sido todo…por hoy, sobre los duendes asturianos
Pero no os preocupéis, porque quedan muchas, muchísimas criaturas fantásticas en las ricas mitologías de nuestro país. Estas son apasionantes y están pobladas de criaturas fascinantes. Y esto no solo ocurre con las mitologías de la Península Ibérica, sino también con las de las naciones celtas de más al norte, como Irlanda, Escocia, Bretaña y Gales.
Si quieres un ejemplo de ello, puedes conocer al duende más famoso de allá arriba: El leprechaun irlandés

Si lo que te interesa es seguir conociendo a las criaturas de la mitología de Asturias, en este blog puedes conocer a bastantes más. Son las siguientes:
- Las xanas, bellas deidades de los cuerpos acuáticos.
- El cuélebre, la serpiente alada de Asturias.
- La güestia, la terrorífica procesión espectral asturiana.
- El carru de la muerte, que viene a recoger las almas de los difuntos.
- Las ayalgas, esas tristes y fascinantes damas encantadas.
- Las lavandeiras, las lavanderas de la noche gallegas y asturianas.
- El papón, el ogro comeniños de Asturias.
- La zamparrampa, barranca, parranca o zanca parranca
- El Urco, el Can do Mar gallego y asturiano.
- El home-llovu de Asturias.
- El home marin y los homes mariños.
- Las bruxas asturianas.
- El pesadiellu, la manona y la mano negra de Asturias.
- La paparrasolla.
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Un abrazo enorme. Muchas gracias por leerme.
Sentid, vivid y no os rindáis nunca.
2 ideas sobre “Duendes asturianos: todos y cada uno de ellos”
¡Qué bonito y simpático el post de hoy! Y es que son de los seres más simpáticos de las mitologías que nos acercas. ¡Otro post lleno de información, comparaciones y montones de datos de lo más interesantes! ¡Me ha encantado! ¡¡Abrazos!!
Y como siempre… ¡Muchísimas gracias para mi amiga número uno! ¡Eres genial! 🤗